Opinión

Algo huele a podrido en la consultora vinculada a Monedero

Uso indebido de influencias, negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, incumplimiento de deberes, falsedad ideológica, contratos lesivos al Estado, incumplimiento de contratos y conducta antieconómica. Todos esos delitos son los que la Fiscalía Anticorrupción de Bolivia observa en las contrataciones del Gobierno de Evo Morales a Neurona Consulting, la empresa vinculada a Podemos que ha elaborado las últimas campañas electorales del partido de Pablo Iglesias.

En la denuncia, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, el Ministerio Público relata todo el listado de presuntas irregularidades cometidas en ocho contratos que sumaron más de un millón y medio de dólares entre 2017 y 2018 y subraya que «Neurona no cumplió con lo previsto en las leyes bolivianas, no se encontraba habilitada legalmente para realizar actividades comerciales en Bolivia».

La consultora electoral de Podemos ideó una red de medios para mejorar la imagen internacional del chavismo y  entre sus directores se encuentra el ínclito Juan Carlos Monedero, que en sus redes sociales sigue cargando contra el Gobierno interino boliviano y reclamando la vuelta de Evo Morales. Normal, si tenemos en cuenta que se le ha acabado el chollo.

Neurona trabajó para Podemos en las generales de abril; para Isa Serra, candidata de Podemos a la Comunidad de Madrid, y para Jesús Santos, candidato en Alcorcón en las municipales. Su faceta internacional está orientada a vender las virtudes de la dictadura chavista y a apuntalar su decreciente influencia por distintas naciones de Iberoamérica. Lo que ha ocurrido es que una vez que Evo Morales tuvo que dimitir tras el pucherazo electoral han aflorado todos los tejemanejes.

Los delitos que observa la Fiscalía de Bolivia demuestran que Evo Morales amamantaba a Neurona utilizando los mismos procedimientos de los que se sirvieron Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela para untar a las terminales de la izquierda radical populista. Provoca escalofríos pensar que esa izquierda radical populista va a formar parte del Gobierno de España. Para echarse a temblar.