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Se insta a los españoles a encalar los árboles con ceniza: un tratamiento ancestral para protegerlos de forma natural

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Ya estamos en primavera, la época de floración y crecimiento, así que es el momento perfecto para poner a punto los jardines. En el caso de los árboles, los jardineros conocen un truco muy sencillo y efectivo para que crezcan sanos y fuertes: el encalado de ceniza de madera. Se trata de una solución 100% natural que, gracias a su alto contenido en calcio y potasio, protege a los árboles contra parásitos y enfermedades. Encalar árboles con ceniza es una de las mejores formas de crear una barrera contra amenazas externas, como hongos o insectos y, al mismo tiempo, evitar el crecimiento de líquenes y musgo en la corteza.

Por otro lado, también es una solución que protege el tronco de los árboles contra los cambios bruscos de temperatura, algo muy habitual en primavera, y el agrietamiento de la corteza. Los jardineros utilizan la cal de ceniza en árboles frutales y ornamentales, para lo cual sólo hay que mezclar ceniza de madera bien tamizada con agua hasta obtener una pasta fluida. ¿Lo mejor? Se pueden utilizar cenizas de la propia chimenea de casa, siempre y cuando provengan de madera sin tratar. Esto es fundamental, ya que algunas maderas tratadas tienen sustancias químicas que pueden dañar los árboles.

Encalar árboles con ceniza: el truco más viral

El tratamiento con ceniza se utiliza como protección natural para los troncos. Al ser rica en minerales y tener un pH ligeramente alcalino, forma una película que ayuda a frenar la aparición de ciertos hongos y parásitos, al tiempo que reduce el crecimiento de musgos y líquenes sobre la corteza. También puede contribuir a proteger el tronco frente a las variaciones bruscas de temperatura y evitar pequeñas grietas en la corteza, especialmente durante el invierno o al comienzo de la primavera. Por ello, este método sencillo encaja dentro de una jardinería más ecológica, ya que refuerza la resistencia del árbol sin necesidad de productos químicos.

La cal de ceniza se aplica principalmente en árboles, sobre todo en frutales como manzanos, perales, ciruelos, cerezos o melocotoneros, además de algunos árboles ornamentales ya desarrollados. En cambio, no suele recomendarse en plantas jóvenes, arbustos de corteza muy fina o especies herbáceas del huerto, ya que sus tejidos son más sensibles a este tipo de tratamiento.

Elaboración y aplicación

Para elaborarla, basta con mezclar ceniza de madera bien tamizada con agua hasta conseguir una pasta fluida, similar a una pintura espesa. En algunos casos se añade un poco de arcilla para mejorar la adherencia y hacerla más duradera sobre la corteza. Se puede ceniza procedente de chimeneas o estufas de leña, siempre que la madera no esté tratada, para evitar la presencia de sustancias perjudiciales.

La mezcla se aplica con una brocha ancha directamente sobre el tronco y la base de las ramas principales. La cal de ceniza se utiliza normalmente durante el periodo de reposo del árbol, entre finales de otoño y finales de invierno. Es recomendable aplicarla en días secos y sin heladas para asegurar que se adhiera correctamente.

Finalmente, cabe señalar cuáles son las diferencias entre cal de ceniza y cal de árbol. Aunque ambos tratamientos buscan proteger los troncos, no son iguales. La cal de ceniza es una preparación casera elaborada con ceniza mezclada con agua, a veces con arcilla. Su función principal es aportar minerales y crear una barrera ligera frente a plagas, musgos y condiciones climáticas adversas. En cambio, la cal de árbol se elabora con con cal apagada y genera una capa más opaca y duradera. Su alcalinidad es mayor, por lo que se utiliza también para desinfectar la corteza y eliminar ciertos organismos que pasan el invierno en el tronco.

Cuidados en primavera

Además de encalar los árboles con ceniza, estos requieren una serie de cuidados para crecer grandes y robustos. En primer lugar, los jardineros recomiendan cubrirlos con una malla de hibernación para que estén protegidos de las heladas y de posibles ataques de plagas. Por otro lado, es fundamental realizar podas de saneamiento para que la luz y el aire circulen mejor entre las hojas y las ramas, contribuyendo así a su desarrollo. Asimismo, es una buena idea acolchar el suelo para obstruir el crecimiento de las malas hierbas y crear una capa protectora que ayude a la retención y absorción de nutrientes.

Finalmente, con la llegada de la primavera, todas las plantas retoman su ciclo de crecimiento, y los árboles también lo hacen. En el caso de árboles ornamentales, frutales o de flor, se recomienda utilizar abonos de origen orgánico, como estiércol, compost, guano o fertilizantes ecológicos en formato pellet. Estos fertilizantes pueden ser de liberación rápida, por lo que será necesario reponerlos tras unas semanas o meses, o de liberación lenta, que se van descomponiendo gradualmente con el riego. Es importante leer siempre las indicaciones del producto y, si es posible, anotar las fechas de aplicación para mantener un control adecuado.