Esto es lo que dice la OCU sobre las tortillas de calabacín que se venden en los supermercados de España
La OCU ha analizado 36 tortillas de calabacín de supermercado y desvela cuáles son las mejores
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Cada vez que uno se acerca a la sección de tortillas en el supermercado pasa algo curioso y es que sin pensarlo demasiado, muchos acaban mirando antes las que llevan calabacín. Y generalmente se hace por un motivo bastante evidente ya que parecen más ligeras, más verdes, como si fueran una versión más saludable de la clásica tortilla de patatas de toda la vida. Sin embargo, ¿es esto cierto en el caso de las tortillas de calabacín de las grandes cadenas? La respuesta la tiene la OCU.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ha analizado 36 tortillas de supermercado, y el resultado deja una conclusión clara que tiene que ver con el hecho de que no siempre lo que parece más sano lo es de verdad. Uno de los puntos que más sorprende del análisis tiene que ver con las calorías. Mucha gente piensa que al añadir calabacín el producto se vuelve automáticamente más ligero, pero los datos no dicen eso.
Las tortillas con calabacín se mueven en torno a las 161 kcal por cada 100 gramos. Es prácticamente lo mismo que las tortillas con cebolla, que rondan las 160 kcal. Y tampoco hay una diferencia enorme con las clásicas sin añadidos, que suben a unas 174 kcal. Es decir, sí, hay una pequeña variación, pero es mínima. En el día a día, esa diferencia no cambia gran cosa. No es el tipo de producto que va a marcar un antes y un después en la dieta sólo por llevar calabacín.
Lo que desvela la OCU en su análisis sobre las tortillas de calabacín de supermercado
Sobre la cantidad de calabacín, la OCU desvela que aunque el envase sugiera lo contrario, la cantidad real de este ingrediente no es especialmente alta. De media, representa alrededor de un 16% del producto. Eso explica por qué el aumento de fibra existe, pero es bastante discreto. Las tortillas con calabacín alcanzan un 2,2%, frente al 1,6% de las tradicionales. Mejora un poco, sí, pero no lo suficiente como para considerarlas una fuente relevante de fibra o de verduras.
Por otro lado, muchos creen que este tipo de tortilla tiene menos sal, pero lo cierto es que no es así del todo. Según el análisis, todas las tortillas, con o sin calabacín, rondan el 1% de sal. Es una cifra que la OCU considera elevada, sobre todo si se tiene en cuenta que la tortilla no suele comerse en pequeñas cantidades precisamente. Por eso, independientemente del tipo que se elija, conviene no perder de vista este aspecto. Porque al final, en este caso, el calabacín no marca ninguna diferencia real.
Tortillas que tienen menos aditivos
Ahora bien, no todo es igual. Hay un punto donde sí se aprecia cierta ventaja en algunas tortillas con calabacín y es en la lista general de ingredientes ya que todas o casi todas, presentan formulaciones más simples y con menos aditivos. Es decir, son productos algo menos procesados en comparación con otras opciones del lineal.
Al final, el análisis deja una idea bastante clara. Y es que no se puede decir que la tortilla con calabacín sea, por definición, más saludable. La diferencia no está tanto en llevar verdura o no, sino en cómo está elaborada cada tortilla. De hecho, hay tortillas clásicas con ingredientes simples y sin aditivos que pueden ser igual o incluso mejores que algunas con calabacín. Por eso, quedarse solo con lo que pone en grande en el envase puede llevar a error. Lo importante, casi siempre, está en la letra pequeña.
Las mejores y las peores del supermercado
En su análisis, la OCU también ha puesto nota a distintas marcas, y aquí sí aparecen diferencias más claras. Entre las mejor valoradas destacan la Corral de Monegros sin cebolla fresca y la tortilla de patata con cebolla de Mercadona, ambas con 77 puntos. Justo después aparece la Benis con cebolla, con 68 puntos, dentro también de una buena valoración pero claro en ambos casos son tortillas que no llevan calabacín.
En el caso de las que sí son de calabacín, la mejor parada es la de Mercadona, con 67 puntos y considerada de buena calidad. Le sigue la de Eroski, con 43 puntos y una valoración media.
En el otro extremo, el análisis sitúa opciones como la Chef Select de Lidl con cebolla o la Floristán sin cebolla, ambas con puntuaciones más bajas, junto a otras referencias que no terminan de convencer en aspectos como la textura o la formulación.
Mirar la etiqueta marca la diferencia
Después de todo, la conclusión es bastante sencilla, aunque no siempre se tenga en cuenta. El calabacín no convierte automáticamente una tortilla en una opción más sana. Puede aportar algo, sí, pero no cambia lo esencial. Lo que de verdad importa es la composición del producto: los ingredientes, los aditivos, cómo está elaborada.
Así que la próxima vez que estés delante del lineal, merece la pena ir un poco más allá del envase. Porque muchas veces, la diferencia no está en lo que se ve, sino en lo que no se lee a simple vista.
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