El animal salvaje más grande de Europa ha regresado y tendrá importantes consecuencias para el clima y la biodiversidad

A principios del siglo XX, el bisonte europeo, el animal salvaje más grande de Europa estuvo al borde de la extinción ya que la caza intensiva y la pérdida de hábitat redujeron su población a menos de 60 ejemplares en cautividad. Sin embargo, en la actualidad, las poblaciones en libertad superan los 8.800 individuos distribuidos en más de 50 grupos a lo largo del continente. En regiones como los Cárpatos meridionales de Rumanía, donde se reintrodujo en 2014, el bisonte europeo ya suma alrededor de 194 ejemplares en libertad.
El bisonte europeo juega un papel muy importante en la regeneración de los ecosistemas forestales, ya que, al pastar, abre claros en bosques muy densos y permite que la luz solar llegue al suelo con mayor facilidad. En consecuencia, su presencia contribuye a mejorar la calidad del suelo, aumentando su capacidad de retención de agua, y fortalece la vegetación, cuyas raíces ayudan a estabilizar las laderas frente a la erosión.
El animal salvaje más grande de Europa
El bisonte europeo fue una especie ampliamente distribuida por gran parte del continente, pero su población se redujo drásticamente debido a la caza intensiva y la pérdida de hábitat. En 1927 se registró la muerte del último ejemplar salvaje en el Cáucaso, y en ese momento sólo quedaban con vida menos de 60 individuos en cautividad, principalmente en zoológicos y parques privados, según datos de Rewilding Europe.
A partir de la década de 1950 comenzaron los primeros programas de reintroducción en libertad. En la actualidad, los proyectos de conservación han permitido que más de un centenar de bisontes vaguen libremente por los Cárpatos meridionales de Rumanía, donde contribuyen a la dinámica natural de los ecosistemas. Un estudio de 2024 de la Universidad de Yale sugiere que el animal salvaje más grande de Europa podría estar ayudando a capturar y almacenar el carbono que emiten cada año hasta 84.000 vehículos de gasolina en Estados Unidos.
En el bosque de Blean (Reino Unido), la reintroducción de bisontes en 2022 ha favorecido la entrada de luz al sotobosque y el aumento de aves cantoras, y el ecosistema ha recuperado su equilibrio tras décadas de pérdida de diversidad. Según explica la conservacionista Hannah Mackins al diario británico The Independent, «estos animales ayudan a la regeneración del bosque y gestionan hábitats para otras especies al pastar, derribar árboles, arrancar la corteza y darse baños de polvo». Y añade: «Cuando paseamos por allí entra mucha más luz hasta el suelo del bosque, vemos especies que antes no podían crecer porque todo estaba muy denso de árboles, helechos y zarzas».
De forma similar, en las montañas Ródope de Bulgaria se ha establecido desde 2019 una pequeña población que está mostrando una evolución muy positiva, lo que supone la primera presencia del animal en libertad en la zona desde la Edad Media. Mientras, en el Parque Nacional South Kennermerland (Países Bajos), los científicos han observado que las aves paseriformes reutilizan el pelaje de invierno que la manada muda en primavera para construir sus nidos, ya que proporciona buen aislamiento y mantiene la temperatura de los huevos.
‘Ingeniero del paisaje’
Los expertos aseguran que el bisonte europeo funciona como un auténtico «ingeniero del paisaje» que ayuda a regenerar los bosques. Al moverse y alimentarse, derriba árboles y arbustos, creando claros naturales donde pueden crecer hierbas, flores silvestres y una mayor diversidad de plantas. Además, contribuye a la dispersión de semillas, que quedan adheridas a su pelaje y se transportan a nuevas zonas, donde terminan depositadas junto al estiércol, rico en nutrientes. Asimismo, al revolcarse en polvo o barro, generan pequeñas depresiones en el suelo que retienen agua y crean microhábitats donde prosperan insectos como abejas silvestres o pequeños reptiles.
Por otro lado, también se le considera un gran aliado en la lucha contra el cambio climático. Su pastoreo estimula el crecimiento de pastizales en zonas abiertas, lo que aumenta la captura de dióxido de carbono mediante la fotosíntesis y su almacenamiento en raíces profundas. A la vez, sus pisadas compactan el suelo y reducen la liberación de carbono acumulado, favoreciendo su retención.
Reserva en España
«La Reserva del Bisonte Europeo -Bison Bonasus- está situada en San Cebrián de Mudá en un entorno privilegiado de la Montaña Palentina. En una parcela de 20 hectáreas de robledal y praderas, se ofrece la posibilidad de observar varios ejemplares de bisonte europeo en semilibertad».
La actividad tiene una duración aproximada de una hora y media e incluye una visita guiada por las instalaciones de la Reserva Natural. El precio general es de 9,50 € por persona, con tarifas reducidas para mayores de 67 años (8,50 €), niños de 3 a 7 años (4 €) y menores de 3 años gratis. También hay opciones en bicicleta (11 € por persona, 14 € eléctrica) y en todoterreno (12 € por persona, con tarifas especiales). En el Parque Cuaternario la visita en todoterreno cuesta 20 € por persona (mínimo 4 personas). Horarios: de marzo a octubre sábados, domingos y festivos a las 10:00 horas, 12:15 horas y 17:00 horas; de noviembre a febrero a las 11:00 horas y 13:00 horas; en julio y agosto también de lunes a viernes a las 10:30 horas. Es imprescindible reservar.
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