Un estudio de científicos asegura que las especies invasoras disminuyen a partir de los 3.400 metros de altitud
El aumento de la actividad humana y la globalización han facilitado la llegada de plantas exóticas capaces de alterar los frágiles entornos de los Andes.
No obstante, una investigación internacional revela que la altitud funciona como una barrera natural que limita la expansión de especies invasoras, aportando nuevos datos para la conservación de la biodiversidad en las montañas andinas.
Los científicos revelan que las especies invasoras disminuyen a partir de los 3.400 metros de altitud
Un estudio publicado en la revista científica Springer Nature confirma que la presencia de especies invasoras se reduce de manera significativa a partir de los 3.400 metros sobre el nivel del mar.
La investigación, desarrollada por expertos Ecuador, Chile, España, Australia y Argentina, demuestra que las condiciones extremas de las zonas altas actúan como un escudo biológico frente a la colonización de flora foránea.
Los científicos analizaron un gradiente altitudinal que abarca desde los 2.000 hasta los 4.400 metros, constatando que las especies no nativas son más abundantes en las cotas bajas, donde la influencia humana es mayor, pero se reducen drásticamente por encima de los 3.400 metros.
El volcán Tungurahua demuestra cómo la altitud frena la expansión de las especies invasoras
El análisis se centró en las laderas del volcán Tungurahua, en Ecuador, un enclave estratégico para comprender la dinámica de las invasiones biológicas. Durante el muestreo, los investigadores identificaron un total de 247 especies de plantas pertenecientes a 75 familias botánicas.
De ellas, 180 resultaron ser nativas (incluidas 11 endémicas), mientras que 38 fueron clasificadas como exóticas y 29 quedaron sin origen determinado. Además, se detectaron cinco especies no nativas que no habían sido registradas previamente en los Andes ecuatorianos, un hallazgo que subraya la necesidad de reforzar los inventarios botánicos en la región.
Este descubrimiento confirma la riqueza ecológica de los ecosistemas de montaña y pone de relieve su importancia como reservorios de biodiversidad a escala global.
El ‘filtro ambiental’ explica por qué las especies invasoras disminuyen en las montañas andinas
Los expertos atribuyen este fenómeno a un mecanismo conocido como ‘filtro ambiental’. Este concepto describe cómo factores como las bajas temperaturas, la elevada radiación solar, la escasez de oxígeno y las características del suelo limitan la capacidad de adaptación de las especies invasoras.
No obstante, el estudio advierte de que esta barrera natural no es infalible. La presencia de carreteras, senderos y zonas turísticas facilita la dispersión de semillas y aumenta el riesgo de invasión en entornos de alta montaña. Por ello, la presión antrópica continúa siendo una de las principales amenazas para estos ecosistemas.
La disminución de especies invasoras a gran altitud, clave para la conservación de la biodiversidad
Los Andes figuran entre los principales puntos críticos de biodiversidad del planeta, aunque también destacan por su vulnerabilidad frente al cambio climático y la actividad humana. Comprender cómo la altitud condiciona la distribución de las especies resulta esencial para diseñar estrategias de conservación eficaces.
Los investigadores concluyen que proteger el ‘filtro ambiental de la altitud’ es fundamental para evitar el desplazamiento de la flora autóctona por especies generalistas. Estos hallazgos proporcionan una base científica sólida para reforzar la gestión y preservación de los ecosistemas de montaña.