Dos pescadores de Burgos utilizan 32 ejemplares de un pez protegido como cebo vivo: puede haber incurrido en un delito penal y la Guardia Civil los ha puesto a disposición judicial

Recientemente, la Guardia Civil ha puesto a disposición judicial a dos hombres de 45 y 48 años tras sorprenderlos junto al río Pedroso, a la altura de la localidad burgalesa de Vizcaínos, con 32 ejemplares de un pez protegido guardados en su coche. Los agentes sospechan que no los llevaban por casualidad y que tenían previsto darles un uso concreto en esa misma jornada.
El caso ha llegado ya a los juzgados de Salas de los Infantes, que deberán determinar si la conducta de ambos se queda en una infracción administrativa o si traspasa la frontera del Código Penal. Y ojo, que la diferencia no es menor: en un escenario la sanción se limita a una multa, mientras que en el otro entran en juego penas de cárcel e inhabilitación.
Dos pescadores de Burgos usaban un pez protegido como cebo vivo: los hechos en detalle
Según ha detallado el Seprona (el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil), los peces eran bermejuelas (Achondrostoma arcasii) y habían sido sacados de una charca de la provincia. Su destino era la pesca con caña a cebo vivo o a pez vivo, una técnica en la que se engancha un pez pequeño todavía con vida para atraer a especies depredadoras de mayor tamaño.
El hallazgo se produjo durante un control en las inmediaciones del río. Al registrar el maletero del vehículo, los agentes encontraron una nevera portátil de plástico conectada a un oxigenador de agua, un sistema pensado para mantener a los animales con vida durante el trayecto.
Irónica y lamentablemente, el invento no funcionó: ninguno de los 32 ejemplares sobrevivió al transporte.
A posteriori, junto a los peces, la Guardia Civil intervino todo el material que llevaban los dos hombres: cañas, carretes, reteles, una red sacadera, un butrón y unas botas de agua. Ese equipo se ha remitido al juzgado junto a las diligencias, en las que se les atribuye un presunto delito contra la fauna por la tenencia injustificada de una especie protegida con fines de pesca.
¿Por qué la bermejuela es un pez protegido en España?
Recordemos que la bermejuela es un pequeño ciprínido autóctono de la península ibérica que rara vez supera los 15 centímetros de longitud. Vive en arroyos de montaña, tramos medios de los ríos, lagunas y algunos embalses, donde se alimenta sobre todo de invertebrados acuáticos.
Por un lado, su época de freza se concentra entre mayo y junio, un periodo en el que cualquier alteración del hábitat afecta de lleno a la siguiente generación.
Y, por otro lado, la provincia de Burgos mantiene poblaciones muy escasas en determinados ríos y masas de agua, lo que explica su nivel de protección.
Además, la especie figura en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, regulado por el Real Decreto 139/2011, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la clasifica como casi amenazada.
Entre las amenazas que arrastra figuran la contaminación de los cauces, la degradación de las riberas y la llegada de especies invasoras que compiten con ella por el alimento o directamente se la comen.
A ese escenario se suma la presión de quienes la capturan para usarla como carnada, una práctica que reduce todavía más unas poblaciones ya debilitadas, sobre todo en charcas y arroyos aislados donde los peces no tienen escapatoria.
Sobre el «cebo vivo», una técnica prohibida en Castilla y León
Al margen de la especie utilizada, la pesca con pez vivo como cebo está prohibida en todas las aguas de Castilla y León, tal y como recoge la Ley 9/2013 de Pesca de la comunidad. El uso de cebos prohibidos puede considerarse una infracción grave, castigada con multas de entre 2.000 y 10.000 euros y la posible retirada de la licencia durante uno o dos años.
Dicho esto, el problema va más allá del daño a la especie empleada como carnada. Trasladar peces vivos de una charca a un río puede transmitir enfermedades y parásitos, mezclar poblaciones adaptadas a cada cuenca y, si algún ejemplar escapa del anzuelo, alterar el equilibrio del nuevo hábitat por competencia o depredación.
Por eso la normativa autonómica descarta esta modalidad de forma tajante, sin excepciones por tramos ni temporadas.
¿Qué penas contempla el Código Penal por pescar un pez protegido?
El caso puede acabar en la vía penal precisamente porque la bermejuela está protegida. El artículo 334 del Código Penal castiga a quien pesque, adquiera, posea o destruya ejemplares de fauna silvestre protegida con prisión de seis meses a dos años o multa de ocho a 24 meses.
A ello se suma, en cualquier caso, la inhabilitación para pescar o cazar durante un periodo de dos a cuatro años.
Si se tratara de una especie catalogada en peligro de extinción, la pena se impondría en su mitad superior, un supuesto en el que no encaja la bermejuela. El Código contempla además una versión atenuada para los casos de imprudencia grave, con prisión de tres meses a un año o multa de cuatro a ocho meses.
En paralelo, mientras dure el proceso penal, el expediente administrativo queda en suspenso.
Por ahora, los dos pescadores figuran como presuntos autores de los hechos y será el juzgado de Salas de los Infantes quien determine su responsabilidad. Las 32 bermejuelas muertas y la nevera con oxigenador forman parte de las pruebas, junto a unas cañas que, si prospera la acusación, sus dueños no podrán volver a usar legalmente en al menos dos años.