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Poli Rincón: «Si pasamos a Bélgica, habríamos sido campeones del mundo»

Poli Rincón recuerda aquel partido de Puebla convencido de que de haber pasado España habría sido campeona del mundo

Ve al equipo de Luis de la Fuente como máximo favorito en este Mundial

Ensayo final

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Iván Martín

Hay entrevistas que empiezan hablando de fútbol y terminan hablando de la vida. Con Poli Rincón (Madrid, 1957) pasa algo parecido. Cuatro décadas después de aquel Mundial de México 86, España regresa a Puebla. Y con ella regresan los recuerdos de una generación que estuvo a un penalti de cambiar la historia.

Al otro lado de la pantalla, Poli mantiene intacta esa mezcla de sinceridad, humor y pasión que le ha convertido en uno de los personajes más queridos del fútbol español. Y lo primero que deja claro es que el recuerdo sigue vivo. «Si llegamos a pasar aquella eliminatoria contra Bélgica, habríamos sido campeones del mundo», sentencia. Lo dice sin dudar.

La oportunidad que se escapó. España había goleado a Dinamarca en uno de los partidos más recordados de la historia de los Mundiales. El equipo estaba convencido de que podía competir contra cualquiera. Incluso contra la Argentina de Maradona. «Yo creo que Argentina no nos quería ver ni en pintura. Habíamos coincidido con ellos y sabían perfectamente el equipo que teníamos», comenta.

La eliminación llegó en los penaltis. El fallo de Eloy acabó convirtiéndose en una de las imágenes más dolorosas del fútbol español. Pero Poli no señala a nadie. Todo lo contrario. «Para mí Eloy fue un héroe. Hay que tener valentía para asumir esa responsabilidad. El que no falla un penalti es el que no lo tira», asegura. Cuarenta años después sigue defendiendo a su compañero con la misma convicción.

Cuatro días atrapados en la tristeza

Hoy resulta impensable, pero tras la eliminación la expedición española permaneció varios días en México antes de encontrar vuelos para regresar. Aquellos días fueron extraños. Largos. Dolorosos. «Teníamos la sensación de que habíamos sido mejores y de que teníamos que haber pasado nosotros», explica.

Muchos jugadores decidieron buscar vuelos por su cuenta. Poli puso rumbo a Venezuela, donde le esperaba parte de su familia. Porque cuando un Mundial termina antes de tiempo, lo único que quieres es llegar a casa.

El picante, el primer rival

Pero si algo demuestra que el fútbol también está lleno de historias imposibles, es lo que ocurrió pocos días antes de comenzar el torneo. La Selección tuvo una jornada libre. Salieron a cenar con sus mujeres y decidieron hacer algo que hoy seguramente ningún nutricionista permitiría. Competir contra el picante mexicano. Y perdieron. De forma estrepitosa, además.

«Quisimos ser más machitos que los mexicanos y dijimos que aguantábamos el picante. Fue un error histórico», recuerda entre risas Poli acabó en el hospital con cuatro litros de suero, vómitos, descomposición y varios kilos menos. «Era por arriba y por abajo. Aquello era un festival», relata. Hoy sería un escándalo nacional. Entonces fue simplemente una anécdota más de una generación que vivía el fútbol de otra manera.

«Nosotros éramos amigos de los periodistas»

Y ahí aparece una de las reflexiones más interesantes de la conversación. Poli mira el fútbol actual con respeto, pero también con cierta nostalgia. Nostalgia de una época donde jugadores y periodistas convivían durante semanas. Compartían autobuses. Comidas. Partidas de mus. Conversaciones eternas.

«Nosotros éramos amigos de los periodistas. Hoy todo es diferente. Viven en una burbuja», recuerda con nostalgia de un tiempo pasado que cambiaría por el actual. No hay crítica. Sólo una constatación de que el fútbol ha cambiado. Y mucho.

España, favorita para el Mundial

Cuando la conversación se traslada al presente, Poli vuelve a mostrarse tan contundente como siempre. No tiene dudas. Si las lesiones respetan al equipo de Luis de la Fuente, España es la gran favorita. «No veo ninguna selección mejor que España», asegura.

Para él, la clave está en una generación que combina talento, personalidad y un centro del campo difícil de igualar. «España va a jugar la final. Y para mí es campeona del mundo», comenta.

Puebla, 40 años después

Mientras España vuelve a pisar Puebla cuatro décadas después de aquella eliminación frente a Bélgica, Poli recuerda otra batalla que muchos olvidan. La del calor. La altitud. Y los campos mexicanos. «Nos costó muchísimo adaptarnos. Hacías una carrera corta y te ahogabas», explica.

Por eso avisa. México sigue siendo un rival silencioso para cualquier selección europea. Porque antes de enfrentarte al adversario, tienes que enfrentarte al país.

La memoria de una generación

Cuarenta años después, Poli Rincón sigue hablando de México 86 con la misma mezcla de orgullo y tristeza. Orgullo por una selección que pudo cambiar la historia. Tristeza por una oportunidad que nunca volvió.

Quizá por eso aquella frase sigue resonando cuando se le pregunta por Puebla, por Bélgica y por aquel verano de 1986. «Las oportunidades se presentan una vez. Y nosotros no supimos aprovecharla», relata.

Pero el fútbol tiene memoria. Y España, cuarenta años después, vuelve al lugar donde uno de sus grandes sueños se escapó entre los dedos. Será para jugar un amistoso contra Perú antes del Mundial, pero Luis de la Fuente y sus chicos juegan en un escenario que forma parte de nuestra historia.

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