Merino, héroe nacional
España se mete en semifinales tras ganar a Bélgica con otro gol 'in extremis' del milagroso Mikel Merino
Luis de la Fuente sentó a Pedri por Fabián, que abrió el marcador, que igualó De Ketelaere antes del descanso
La Francia de Mbappé será nuestro rival en semifinales el próximo martes 14 de julio

Merino de mi vida. Mikel de mi corazón. Otra vez el genial centrocampista del Arsenal, improvisado delantero, fue el héroe nacional y metió a España en las semifinales del Mundial con su postrero gol ante Bélgica. Sufrimos, sí, aunque merecimos ganar antes de la bocina. Fabián, que había suplido a Pedri en el once, abrió el camino de la victoria, aunque De Ketelaere empató antes del descanso. En la reanudación Luis de la Fuente movió bien el banquillo y España logró su pase a semifinales. Allí nos espera el ogro del Mundial, la Francia de Mbappé.
Decían (decíamos) que no se iba a atrever. Ja. De la Fuente tomó, probablemente, la decisión más osada de su vida desde que aplaudió a Rubiales. Sentó a Pedri. Con un par. El crack del Barcelona pedía a gritos medicina de banquillo y el seleccionador de España tuvo las narices de recetársela en unos cuartos de final del Mundial. Metió en su sitio a Fabián y repitió ante Bélgica a los otros diez de los últimos tres partidos, los que todos ustedes (vosotros) saben de memoria, así que ahorro teclas y no lo repito.
De la alineación de Bélgica ante España se cayó a última hora Tielemans, lesionado, imprevisto que provocó que Rudi García tuviera que modificarlo todo. Tiró de todas las vacas sagradas, menos Lukaku, que a estas alturas es más vaca que sagrada. Su mejor futbolista, empero, era el portero, un muchacho milagroso al que conocemos bien: Thibaut Courtois. También estaban otros jugadores peligrosos como el eléctrico Doku y el viejo De Bruyne.
Sonaron los himnos y el ensordecedor minuto de silencio por las víctimas de los incendios de Almería. Luego echó a rodar la pelota. Descarada salió Bélgica, alta la presión y fuerte la pierna. España eligió el balón. Tocábamos rápido y con verticalidad. Y éramos más de izquierdas que Santiago Carrillo. Baena y Cucurella chupaban cámara y cuero. Su peligro estaba en las contras, sobre todo por la velocidad de Doku.
Domina España
Repartía juego Rodri, bien secundado por Fabián y con Olmo y Baena ofreciendo alternativas como un vendedor de El Corte Inglés. Bélgica, ordenadita y bien pertrechada, no ponía las cosas fáciles. Baena eligió ser Lamine y jugar por todos los sitios. Leyó el partido mejor que nadie en el primer cuarto de hora, pero los belgas no eran ninguna pichincha.
Bélgica juntaba líneas hacia adelante, decisión táctica atrevida que estrechaba el campo y recortaba espacios a España. En el 20 compareció Lamine Yamal en los cuartos de final. Le encontró Oyarzabal, inédito hasta entonces, y el joven crack metió con sutileza su zurda para buscar el palo derecho de Courtois. Se le fue por poco el disparo.
Llegó la pausa de hidratación sin que nos hubiéramos llevado ocasión alguna a la boca. Lamine estaba más pendiente de las florituras que de ser decisivo. Bélgica aún tenía orden en la pizarra y gasolina en el depósito. Y le duró hasta el 29, casi la media hora. Fue entonces cuando Porro encendió la mecha por la diestra, asistido por Lamine Yamal. El lateral la puso al área y Dani Olmo sacó un latigazo raso que repelió al centro Courtois. Hasta allí llegó por sorpresa Fabián Ruiz para hacer el 1-0. El banquillo español lo celebró como se merecía.
El gol desató a España, que pudo haber logrado el segundo en una falta directa que volvió a despejar Courtois, otra vez lento y otra vez al medio. A nuestra selección le quedaban diez minutos hasta el descanso para encarrilar (todavía) más el partido. Sufría Bélgica, descosida tras el gol como los vaqueros de un adolescente.
Iguala Bélgica
Y cuando más cerca parecía el 2-0 llegó el 1-1. Fue un centro lateral después de una jugada muy bien cocinada por Bélgica. Al área la puso Castagne y De Ketelaere le robó la cartera a Cubarsí para sacarse un cabezazo picado al que nada pudo oponer Unai Simón. Vaya bajón, ya me perdonarán, pero es que teníamos el 2-0 a huevo y nos íbamos a ir al descanso empatados, leñe. Aunque apretamos hasta el final las tuercas a los belgas, que defendieron su valioso empate como Montero a Pedro Sánchez.
Regresamos sin cambios al descanso. Eso sí, De la Fuente puso a calentar a medio banquillo de España. En el 47 Lamine Yamal probó a Courtois en un mano a mano en el que el meta estuvo más rápido que el delantero, que encima partía de fuera de juego. El gol nos había dejado tocados y Rodri, tan brillante ante Portugal, parecía hundido. Quizá debía ser el cambio para meter a Pedri y retrasar a esa posición a Fabián.
Luis de la Fuente también entendió que era el momento de hacer los cambios y metió dos de golpe: Ferran Torres y Pedri por Baena y Fabián. Antes nos pegó un susto de muerte De Ketelaere tras una maniobra de Doku en banda. España no había digerido aún el empate belga y había perdido el hilo del partido.
Bélgica respondió con tres cambios de golpe. Dentro Witsel, Lukaku y Seys, fuera Trossard, Vanaken y De Cuyper. En el 61 Lamine Yamal probó en el mano a mano a Courtois, que despejó con el muslo. El internacional español, ya en plan estrellón, braceaba para espolear al monumental estadio de Los Angeles.
Courtois se rompe (otra vez)
Justo antes de la pausa de publicidad se echó al suelo Courtois. Una nueva lesión muscular, la enésima desde su gravísima lesión de rodilla, que allanaba el camino de España hacia semifinales. Trató de mantenerse en pie pero estaba roto. La lesión del portero de Bélgica espoleó a nuestra selección. Había que evitar la prórroga en cualquier escenario y para ello nos quedaba aún más de un cuarto de hora.
Se la jugó De la Fuente con su tercer cambio: Nico Williams por Oyarzabal, así que Ferran Torres y Dani Olmo se repartían la zona del nueve. España estaba apretando pero no inquietaba a Bélgica. De la Fuente se pensaba el cambio que el equipo estaba pidiendo: Merino por Olmo, por Lamine o por quien quisiera el seleccionador. Lo hizo en el 85 y quitó, obviamente, a Dani Olmo.
Asedió España en los últimos minutos. Asumimos riesgos enormes a nuestra espalda pero era lo que tocaba. Pero, ya con Merino en el campo, con un nueve de verdad, hicimos el segundo. Cubarsí tiró desde lejos y el recién integrado Lammens, nos regaló un rechace flojito a un tiro fácil. Fue un error de juvenil, obsceno e infame, y por allí apareció Mikel Merino para lograr el segundo y poner a España con un pie en las semifinales.
Sin solución de continuidad nos metimos en los minutos de prolongación. Allí emergió un salvador Laporte para evitar que Bélgica empatara el duelo sobre la bocina. Fue la última de los belgas antes de que España, con mérito y sufrimiento, lograra un merecido pase a las semifinales del Mundial. Allí nos espera Francia. Y no tenemos miedo.