Mundial 2026: octavos de final

Argentina escapa del sarcófago de Egipto

Los de Scaloni remontó a Egipto de manera épica y en apenas 12 minutos

Egipto vencía 0-2 y Messi había fallado un penalti

Cuti Romero, Messi y Enzo Fernández sellan el billete a cuartos de final

Argentina Mundial

«Libertad, libertad, libertad». Las primeras frases del himno de Argentina se inflamaron hasta niveles no dibujados por el imaginario popular. Netflix tiene material para sus próximos documentales. Argentina, que a falta de doce minutos caía dos goles abajo y Messi había errado un penalti, se rebeló ante los elementos y consiguió en esos 12 minutos lo que no pudo lograr en los 78 anteriores. Argentina se destapó y escapó (3-2) del sarcófago de Egipto cuando más precintado parecía. Con sufrimiento, sin exhibir buen fútbol, pero con vida. «¡Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir!». Un himno y un país en cuartos de final.

Argentina venía de superar un mal trago ante Cabo Verde y rozó el atragantamiento definitivo contra Egipto. La angustia fue resignación por momentos, cuando el desenlace caminaba inexorablemente hacia la eliminación. Los titulares de las crónicas estaban escritos. «Argentina, al sarcófago». «Messi no es el faraón». Hasta que habló el mudo y dijo lo que pudo. La pluma de Messi escribe con vida propia. Se inventó una asistencia y clavó un gol para firmar una remontada faraónica.

Pocos equipos tienen más confianza en sí mismos que Argentina y pocos jugadores son capaces de emerger como Messi, que suma ya ocho goles en el Mundial. Palabras mayores. «¡Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir!». Egipto murió de éxito. El arma blanca de su asesinato fue su virtud. Había cazado a Argentina en dos contragolpes y cuando el partido agonizaba hacia la prórroga, fueron sorprendidos con un contragolpe. Cazador cazado.

Lautaro recibió escorado en la banda y puso un centro con música que remató Enzo Fernández. El gol de un país. El gol de la liberación, de quien ha estado al borde del precipicio y ha conseguido mantener el equilibrio. En ese momento, minuto 92, Argentina jugaba con Messi, Lautaro Martínez, Julián Álvarez, Mac Allister, De Paul… Cualquier futbolista ofensivo era poco porque Egipto había dado el campanazo abrazado a la solidez defensiva y veloces contragolpes. Con Hassan, futbolista que ha descendido a Segunda División con el Oviedo, apuñalando la banda.

Suya fue la cabalgada que Ziko transformó, aunque con la inestimable ayuda de un Lisandro que no siguió a su marcador y le sirvió en bandeja. Antes, Ibrahim se había impuesto a todos por el aire y Messi había errado un penalti. Los once metros son la asignatura del argentino en este Mundial. Comenzó entonces una contrarreloj que beneficiaba a Egipto. Recrudeció su defensa, con una línea de seis jugadores, y tapó todos los espacios. Argentina no se encontraba y a punto estuvo de desconocerse más.

Pues Egipto marcó otro gol, en su enésimo contragolpe, pero el VAR entró para señalar una discutida falta a Lisandro Martínez en el origen de la jugada. Pisotón, haberlo, haylo. ¿Suficiente? Que cada uno juzgue. Argentina respiró y fue cogiendo aire hasta soplar de una tacada. Messi centró y Cuti Romero marcó; Messi empató de una volea; y Enzo Fernández llevó el delirio. Todo en apenas doce minutos. Del 78 al 90. Argentina tiene pulso propio y ya espera rival en cuartos de final. «¡Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir!».

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