Los veterinarios instan a limpiar el bebedero de tu perro por el peligro del biofilm: una capa transparente llena de bacterias

A simple vista, puede parecer que el bebedero del perro está perfectamente limpio. El agua se ve transparente y no hay restos de suciedad a la vista, así que muchas personas creen que con vaciar el recipiente y llenarlo de nuevo es suficiente. Pero nada más lejos de la realidad. Según advierten los veterinarios, a medida que pasan las horas, sobre todo en los meses de verano, se va acumulando una fina capa resbaladiza que recibe el nombre de «biofilm» en las paredes y en el fondo del bebedero.
Se trata de una concentración de microorganismos que no desaparecen simplemente cambiando el agua, razón por la cual es tan importante limpiar el bebedero a diario. Si bien no todos los microorganismos tienen por qué ser dañinos, el mayor riesgo está en que esta película puede proporcionar un ambiente adecuado para que proliferen bacterias como Escherichia coli, Salmonella, Campylobacter, Listeria o Legionella, entre otras. Algunas de estas bacterias se asocian a infecciones gastrointestinales, urinarias y a otros problemas infecciosos que pueden afectar tanto a los animales como a las personas.
El peligro del biofilm en el bebedero del perro
El biofilm bacteriano se puede definir como una comunidad de microorganismos que permanece adherida a una superficie y está rodeada por una matriz formada principalmente por agua, polisacáridos, proteínas, ADN y otros compuestos producidos por los propios microorganismos. Aunque las bacterias son sus integrantes más habituales, también pueden participar hongos, algas y otros microorganismos. Su estructura es compleja y puede incluir pequeños canales que facilitan el movimiento del oxígeno y de los nutrientes.
Esta comunidad microbiana puede desarrollarse sobre distintas superficies húmedas, como el interior del bebedero del perro, un recipiente de agua, una cortina de ducha o diferentes elementos del hogar. Una vez formado, el biofilm puede favorecer que determinados microorganismos permanezcan adheridos y sobrevivan durante periodos prolongados, incluso cuando las condiciones del entorno cambian. Además, puede presentar diferentes colores, como rojo, rosa, verde, amarillo, morado, naranja, marrón, negro o incluso transparente.
Otra de sus características es la aparición de olores desagradables. Aunque una persona no siempre sea capaz de detectarlos, los perros cuentan con un sentido del olfato mucho más desarrollado, por lo que pueden percibir determinados olores que para nosotros pasan inadvertidos.
La presencia de biofilm puede favorecer la persistencia y proliferación de determinados microorganismos potencialmente perjudiciales para la salud, tanto de los animales como de las personas: Borrelia burgdorferi, Candida albicans, Chlamydia pneumoniae, Clostridioides difficile, Clostridium perfringens, Escherichia coli, Helicobacter pylori, Klebsiella pneumoniae, Legionella pneumophila, Listeria monocytogenes, Pseudomonas aeruginosa, Salmonella Typhimurium, Serratia marcescens, Staphylococcus aureus, Staphylococcus epidermidis y Vibrio cholerae.
«Esta comunidad de microbios comienza a desarrollarse en estos recipientes inmediatamente después de que los animales de compañía los usan, porque empieza la colonización de bacterias y hongos, y con el tiempo se van creando más y más», detalla la académica en una entrevista realizada por la Revista UNAM Global.
Materiales
El plástico es ligero, resistente y fácil de transportar, aunque se puede volcar con mayor facilidad. Además, algunos perros pueden mordisquearlo, así que no es la mejor opción a la hora de elegir el bebedero del perro. Mientras, los cuencos de cerámica suelen ser más pesados, pero pueden romperse con facilidad si reciben un golpe. El acero inoxidable, por su parte, suele considerarse una de las opciones más prácticas, debido a su resistencia y facilidad de limpieza. En cualquier caso, es recomendable elegir modelos con una base antideslizante.
Por su parte, el bebedero automático para perros es una alternativa práctica para que el perro tenga agua fresca y limpia en todo momento. Estos dispositivos incorporan un depósito que permite almacenar una determinada cantidad de agua y suministrarla de forma progresiva, evitando tener que rellenar el recipiente continuamente. Algunos modelos funcionan como fuentes y mantienen el agua en movimiento mediante una pequeña bomba.
Consejos prácticos
- Es fundamental lavar el comedero y el bebedero a diario y, en el caso del comedero, hacerlo después de cada comida. Lo primero es retirar los restos de alimento y, a continuación, limpiar los recipientes con agua y jabón, prestando especial atención a las esquinas, juntas y zonas de difícil acceso donde pueden acumularse residuos y microorganismos.
- Una vez limpios, es fundamental aclararlos bien con abundante agua para eliminar cualquier resto de jabón.
- Finalmente, se dejan secar al aire antes de volver a utilizarlos. Mantenerlos húmedos durante periodos prolongados puede favorecer la persistencia y proliferación de microorganismos.
- Además de la limpieza diaria, es conveniente realizar una desinfección periódica de los recipientes, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante y utilizando productos adecuados.
- Por último, cuando un comedero, bebedero o juguete presenta grietas, arañazos profundos u otros signos de deterioro, lo más recomendable es sustituirlo. Las superficies dañadas tienen pequeños espacios donde se acumulen restos de comida, materia orgánica y microorganismos, haciendo más difícil una limpieza eficaz y favoreciendo la formación de biofilm.