74 Festival Internacional de Cine de San Sebastián (SSIFF)

Jaime Lorente se gana 6 minutos de ovación en San Sebastián con su ópera prima ‘El mal hijo’: un homenaje a las abuelas «sin pornografía emocional»

Jaime Lorente conquista al público del festival con la película en la que debuta como director

Jaime Lorente, El mal hijo
Jaime Lorente en el Festival de Cine de San Sebastián. (Foto: COOL)
Paula M. Gonzálvez

San Sebastián no suele andarse con contemplaciones cuando un actor pasa al otro lado de la cámara. O hay cine real, o la sala sepulta el atrevimiento. Jaime Lorente ha irrumpido este viernes en la 74ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con El mal hijo, una propuesta arriesgada que ha recibido una ovación de 6 minutos. El público del certamen ha aplaudido la contundencia de una ópera prima con la que el murciano no busca agradar por compromiso, sino golpear donde duele. «Sin pornografía emocional», ha aclarado tras la proyección.

El mal hijo ha llegado al público como una propuesta honesta; cruda, física y cargada de tensión emocional, sin necesidad de adornos. Todo lo contrario. Al encenderse las luces de la sala, la respuesta ha sido rotunda: seis minutos continuados de aplausos que han emocionado al equipo y han certificado el desnudo creativo de una voz propia.

La película dirigida por Jaime Lorente huye de cualquier envoltorio moderno e innecesario, rodada en celuloide, con una textura rugosa, viva y casi sucia, un aire artesanal y una belleza imperfecta deudora del cine de antaño. El argumento de El mal hijo adentra al espectador en las entrañas de la España rural y las dinámicas corrosivas del entorno familiar, y explora las grietas de la infancia dosmilera, el peso de las adicciones, el legado familiar y la culpa intergeneracional. La gran virtud de la narrativa de Lorente estriba en la contención y en su negativa al sentimentalismo barato.

Lejos del drama que manosea la lágrima fácil, El mal hijo emerge como un homenaje sobrio y visceral a las abuelas -también sostén en la sombra de infancias rotas- y al perdón, trazado desde el pudor. La mirada hacia la crianza muestra un respeto reverencial, que no juega con la compasión forzada.

Y qué decir de las interpretaciones. Susi Sánchez despliega su maestría con pulso de hierro y compone una figura matriarcal majestuosa, llena de matices, dolor y una ternura sorda, acompañada con solvencia por Miguel Ángel Puro, Óscar de la Fuente y un más que notable Abel de la Fuente, que apunta maneras a su corta edad. Así, la dirección de actores, en este caso de todas las edades posibles, es una de las grandes fortalezas de Jaime Lorente, que exprime la autenticidad y verdad escénica del reparto.

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Imagen de ‘El mal hijo’. (AF Films)

El mal hijo aborda el duelo o la brecha generacional y triunfa en su intención primordial: emocionar con dignidad y dignificar las raíces. El director se ha mostrado ante los primeros espectadores que han podido ver su ópera prima «nerviosísimo y tan emocionado» que ha sido «incapaz de preparar un discurso interesante». Una vez vista la buena acogida de un relato que habla también sobre el desagradecimiento o la deuda con nuestros mayores y sobre la vejez, el actor ha parecido relajarse un poco.

La película, que opta a tres premios en el festival, habla igualmente sobre «los cuidados o la elección del amor, también a través de la violencia que se hereda de generación en generación», ha indicado Lorente, a lo que Susi Sánchez ha añadido: «El amor es lo único que nos puede salvar en estos momentos. Toda mi familia era también murciana y éste es un homenaje, también, a esas mujeres de la huerta».

Finalmente, Óscar de la Fuente ha subrayado los últimos 15 minutos de la película en los que, sin apenas palabras, las escenas parecen avanzar de manera acelerada. Jaime Lorente no sólo ha sobrevivido al examen del público con una película honesta: se ha posicionado con rotundidad como un director al que habrá que tomar en serio.