Perros

La reflexión de José Luis Puchol, veterinario experto con 72 años: «Antes los perros eran mascotas, hoy los dueños pagan lo que sea para salvarles»

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los hogares españoles tienen 15.171.569 animales de compañía, principalmente perros y gatos, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Derechos Sociales. La cifra se ha calculado a partir de las inscripciones realizadas en los registros autonómicos de animales de compañía entre los años 2021 y 2025. Los perros siguen siendo las mascotas más habituales en España, con 7.562.893 ejemplares, que representan el 50% del total. Les siguen los gatos, con 5.619.967 registros, equivalentes al 37%. El 13 % restante corresponde a otras mascotas, como conejos, aves, tortugas y reptiles.

Por comunidades autónomas, Andalucía se sitúa a la cabeza con 3.264.926 animales de compañía registrados. A continuación aparecen Cataluña, con 1.988.389, y Madrid, con 1.895.979. La Comunidad Valenciana ocupa la cuarta posición y es, junto a estas tres regiones, la única que supera el millón de animales, con un total de 1.533.551 ejemplares. En el lado opuesto se encuentran Ceuta, con 18.627 animales registrados; Melilla, con 23.618, y La Rioja, con 96.070, que son los territorios con menor número de registros.

«Los gatos y los perros no son los sustitutos de los niños»

El veterinario español José Luis Puchol, con una amplia experiencia en el cuidado y tratamiento de animales, fue invitado al pódcast «Rompiendo el molde», donde repasó algunos de los momentos más importantes de su trayectoria profesional. Tras finalizar la carrera, abrió su primera clínica y, actualmente, a sus 72 años, dirige un hospital en el que trabajan más de 180 personas.

Uno de los aspectos más destacados fue la transformación del ámbito veterinario en los últimos años: «ha evolucionado muchísimo en todos los aspectos. Uno de los cambios más importantes ha sido la percepción del propietario, que ahora ya no se llama propietario, sino tutor. Antes, cuando proponías un tratamiento complejo, costoso y, en ocasiones, engorroso, la respuesta más común era algo como: «Con ese dinero me compro tres perros como este».

Hoy en día, esa barrera ha desaparecido. De hecho, los propietarios están dispuestos a hacer todo lo posible por sus mascotas, entendiendo que son una parte fundamental de su familia. Nosotros, en nuestra clínica, solo trabajamos con perros y gatos, y el cambio en la mentalidad de los tutores ha sido clave para que podamos ofrecer tratamientos más avanzados y caros sin que exista tanta resistencia».

Según las estadísticas del Ministerio de Derechos Sociales, España tiene más de 7,5 millones de perros registrados, frente a unos cinco millones de niños menores de 12 años. Entre los principales motivos se encuentran el elevado coste de la vivienda, la inestabilidad laboral, las dificultades para conciliar la vida familiar y un cambio cultural que ha llevado a muchas personas a considerar a las mascotas como un miembro más de la familia.

Puchol tiene muy clara su opinión sobre este fenómeno: «aunque no creo que los perros y gatos deban sustituir a los niños, es cierto que muchas personas optan por no tener hijos y ven a sus mascotas como una parte esencial de su familia. Lo importante es que las mascotas sean tratadas con respeto y amor, y que los propietarios sean conscientes de la responsabilidad que implica tener un animal».

El peligro de humanizar a las mascotas

Humanizar a los perros significa atribuirles comportamientos, emociones o necesidades propias de los seres humanos. En otras palabras, consiste en tratarlos como si pensaran, sintieran, vieran el mundo o tuvieran determinadas necesidades de la misma manera que una persona, pasando por alto sus características e instintos.

En lugar de dejarle oler, explorar, revolcarse por la hierba o escarbar, se les acostumbra a realizar actividades más propias de las personas, como llevar ropa, celebrar cumpleaños o posar para fotografías. Además, sus comportamientos suelen interpretarse desde una perspectiva completamente humana, atribuyéndole emociones como los celos, el rencor o incluso el deseo de vengarse, cuando en realidad sus reacciones responden a su propia naturaleza y a la forma en la que perciben su entorno.

A largo plazo, esta forma de tratar a una mascota puede favorecer la aparición de comportamientos agresivos especialmente cuando no se han establecido límites y normas dentro del hogar. Además, si permanece constantemente junto a su cuidador y no dispone de momentos de independencia, puede desarrollar dificultades para quedarse solo. Cuando su tutor se va a trabajar, podría experimentar ansiedad por separación al no estar acostumbrado a gestionar la soledad.

Otro de los efectos relacionados con la sobreprotección es que el perro puede volverse más inseguro y desconfiado ante determinadas situaciones. Al limitar sus experiencias y evitar que explore o se relacione con normalidad, también pueden aparecer dificultades para obedecer órdenes y para interactuar con otros perros.

Si un perro no aprende las normas de convivencia, hace poco ejercicio y no recibe una buena educación desde cachorro, con el tiempo pueden aparecer problemas de conducta y dificultades de socialización. La falta de contacto y de experiencias con otros animales puede hacer que le resulte cada vez más complicado relacionarse adecuadamente con ellos.

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