Los profesionales de la veterinaria coinciden al máximo: «Los gatos negros son muy familiares y gregarios, se llevan bien con todo el mundo»

Los gatos negros arrastran desde hace siglos una fama de mala suerte que no se sostiene con su comportamiento real. El veterinario Carlos Gutiérrez, del canal de YouTube Mascotas y familias felices, analizó el origen de esa creencia y explicó por qué estos felinos suelen mostrarse dóciles y apegados a sus dueños.
Gutiérrez, especializado en medicina felina y bienestar animal, sostiene que buena parte del comportamiento de estos gatos tiene una explicación genética.
La fama negativa que arrastran los gatos negros se remonta a dos episodios muy distintos: la mitología de los pueblos celtas y la persecución religiosa de la Edad Media, hechos que terminaron por asociarlos con la brujería y la muerte.
¿Por qué los gatos negros se muestran tan cercanos a sus dueños?
Para el veterinario español, el color uniforme de estos felinos responde al gen no agoutí, que determina un pelaje negro entero sin rayas ni manchas. Un estudio de la Universidad de California en Davis, citado por Gutiérrez, asocia ese gen con un temperamento dócil y sociable.
«Son gatos muy familiares, muy gregarios, a los que les gusta vivir en una unidad muy compacta y que se llevan bien con todo el mundo», afirma Gutiérrez.
Esa tendencia, sumada a su carácter tranquilo, hace que los gatos negros se adapten con facilidad a distintos tipos de hogar, incluidos aquellos con otras mascotas.
El origen del mito de los gatos negros en la mitología celta
La superstición de los gatos negros se remonta a los pueblos celtas de Escocia e Irlanda, que hablaban del Cait Sith, un gato negro del tamaño de un perro con una mancha blanca en el pecho. Según la leyenda, este animal podía robar el alma de los difuntos antes de que los dioses pudieran reclamarla.
Para impedir que el Cait Sith entrara en la casa donde velaban a un muerto, los celtas organizaban juegos y acertijos y esparcían hierba gatera por la vivienda. La noche de Samaín, el año nuevo celta, además dejaban un platillo con leche en la puerta, porque creían que una casa que no lo hacía vería secarse la leche de sus vacas durante el año siguiente.
La creencia también vinculó a estos gatos con las brujas, a las que se atribuía la capacidad de transformarse en felino hasta ocho veces. Si una bruja elegía transformarse una novena vez, quedaba atrapada en esa forma para siempre, un relato que dio origen a la idea de que los gatos tienen nueve vidas en la cultura anglosajona.
La persecución de los gatos negros en la Edad Media y la Peste Negra
En el siglo XIII, el papa Gregorio IX tuvo un sueño con un gato negro reencarnado que lo obligaba a postrarse ante él. Poco después emitió la bula Vox in Rama, con la que ordenó perseguir a los herejes que rendían culto a una figura felina similar.
El texto no menciona explícitamente a los gatos, pero contribuyó a que la sociedad medieval los mirara con recelo. Algunos historiadores plantean que ese rechazo redujo la población felina en Europa y facilitó la proliferación de las ratas portadoras de la peste, aunque la relación directa con la Peste Negra del siglo XIV no está demostrada.
El impacto del mito en la adopción de los gatos negros
La reputación heredada de estos siglos sigue perjudicando a los gatos negros en los refugios de animales. Gutiérrez explica que suelen ser los últimos en salir en adopción y los primeros en llegar abandonados.
Cada 27 de octubre se celebra el Día del Gato Negro, una fecha impulsada para visibilizar el prejuicio que sufren estos animales. Muchos refugios extreman las precauciones en la adopción de gatos negros durante Halloween, ya que buscan evitar que terminen en manos de personas que solo quieren una mascota de temporada o, en casos extremos, para rituales ocultistas.
Algunos voluntarios de protectoras confirman que, en estas fechas, se dispara la demanda de adopciones de gatos negros, aunque no siempre por motivos compatibles con el bienestar del animal a largo plazo.