Llevamos años pensando que un año humano son siete en perros pero los veterinarios expertos lo desmienten: depende de la raza, tamaño y alimentación
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Si tu perro tiene tres años, quizá hayas pensado alguna vez que equivale a 21 años humanos al aplicar la conocida regla de multiplicar por siete. Sin embargo, esta fórmula es demasiado simple y no refleja cómo envejecen realmente los perros. Una investigación publicada en Cell Systems descubrió que el envejecimiento no mantiene siempre el mismo ritmo: durante los primeros años avanza muy rápido y, posteriormente, se ralentiza. Lo más interesante es que, de acuerdo con el modelo planteado por los investigadores, un perro de apenas un año equivaldría aproximadamente a 31 años humanos, una cifra muy alejada de los siete años que durante décadas se utilizó como referencia.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron muestras de sangre de 104 perros de raza labrador retriever, con edades comprendidas entre los dos meses y los 16 años. A continuación, compararon los patrones de metilación de su ADN con los datos disponibles de seres humanos. La metilación del ADN es un proceso químico capaz de modificar la actividad de determinados genes sin alterar la secuencia del ADN. Como algunos de estos patrones varían de forma relacionada con la edad, los científicos pueden utilizarlos como una especie de reloj epigenético para estudiar cómo envejece un organismo. En los perros más jóvenes, estos patrones guardaban mayor similitud con los de personas jóvenes, mientras que en los animales más mayores aparecían similitudes con personas de edades más avanzadas.
La edad de los perros no se calcula simplemente multiplicando por siete
A partir de los datos obtenidos, los investigadores ajustaron los resultados mediante una relación logarítmica y desarrollaron una fórmula concreta: edad humana = 16 × ln(edad del perro) + 31. El término «ln» corresponde al logaritmo natural y, aunque pueda parecer una operación de gran complejidad, la idea fundamental es mucho más fácil de entender: los primeros años de vida de un perro representan un envejecimiento mucho más rápido que los siguientes cuando se comparan con la edad humana.
Los resultados de este análisis respaldan una idea que durante mucho tiempo se había planteado, pero que ahora está respaldada por datos científicos: los perros envejecen a un ritmo especialmente rápido durante sus primeros años de vida y, posteriormente, ese proceso molecular se ralentiza. Así, según este modelo, un perro de apenas un año tendría una edad biológica equivalente a unos 31 años humanos, mientras que uno de 12 años se situaría alrededor de los 71 años.
Sin embargo, hay un aspecto fundamental que conviene tener en cuenta: la investigación se centró exclusivamente en perros de raza labrador retriever. Sin embargo, la esperanza de vida puede variar considerablemente entre razas.
Los perros de razas gigantes, como el mastín, el terranova, el lobero irlandés, el san Bernardo, el pastor caucasiano o el gran danés, suelen tener una vida más corta y pueden vivir aproximadamente entre 6 y 11 años. En el caso de las razas grandes, como el golden retriever, el labrador, el pastor alemán, el husky, el pitbull o el bóxer, la esperanza de vida suele situarse entre los 8 y los 12 años. Las razas medianas, por su parte, tienden a ser algo más longevas; perros como el beagle o el bulldog francés pueden alcanzar aproximadamente entre 10 y 15 años. Finalmente, las razas pequeñas suelen liderar esta clasificación, ya que ejemplares como el perro salchicha o el chihuahua pueden llegar a vivir entre 12 y 17 años.
Además, factores como la esterilización y la mezcla de diferentes razas pueden influir en el ritmo de envejecimiento. Por ello, aunque la fórmula ofrece una aproximación mucho más precisa que la tradicional regla de multiplicar por siete, no debería considerarse universal. Para determinar con mayor precisión la equivalencia entre edad canina y humana sería necesario estudiar muchas más razas y tener en cuenta sus diferentes características biológicas.
La explicación de un veterinario
Israel Pérez Asín, conocido en redes sociales como @tuveterinarionline, también ha explicado por qué esta popular creencia no refleja realmente el proceso de envejecimiento de los perros. El veterinario advierte de que utilizar esta equivalencia puede llevar a interpretar de forma incorrecta la etapa vital en la que se encuentra un animal y, por tanto, sus necesidades.
«En los perros, el envejecimiento no es lineal, los primeros años pasan muy rápido. El primer año equivale a unos 15 años de humano; es decir, tu cachorro ya es un adolescente. El segundo año equivale a unos 24 años de humano, sería como un adulto joven, y a partir del tercer año depende del perro», explica. Uno de los aspectos fundamentales es que el tamaño y las características de cada perro influyen en su envejecimiento. «Los perros pequeños envejecen más lentamente y viven más, hasta 15-16 años, mientras que los perros grandes envejecen más rápido y viven un poco menos, alrededor de los 10 años. Por eso, la regla de 1=7 no funciona».
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