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El refugio contra el calor en Madrid: NUGA Castellana se convierte en el plan perfecto de tardeo

Nuga Castellana
Blanca Espada

En Madrid, cuando el calor aprieta de verdad, los planes cambian casi sin pensarlo ya que se convierte en algo esencial, el buscar terrazas, sombra y sitios donde poder alargar la tarde sin estar pendiente del reloj. En ese contexto, hay espacios que empiezan a sonar cada vez más, y NUGA Castellana es uno de ellos.

Un espacio en el que podemos encontrar varias terrazas, distintos ambientes y la posibilidad de moverse sin salir del mismo sitio. Está en plena Castellana, sí, pero no tiene ese aire de lugar de paso sino que aquí la gente va a quedarse un rato, y generalmente largo.  El llamado Callejón de NUGA reúne en un mismo espacio las propuestas de VRRO, Monster Sushi y Ditaly, con accesos directos desde Carlos Maurrás y Doctor Fleming. A partir de ahí, el plan es bastante abierto: café, aperitivo, cena o también como no, un buen tardeo. De hecho, el mejor del verano.

El refugio contra el calor en Madrid: NUGA Castellana se convierte en el plan perfecto

El Callejón funciona como algo más que una suma de terrazas. Es un recorrido donde todo está conectado, con zonas exteriores y un interior que permite cambiar de ambiente sin romper el plan. El espacio está cubierto por un gran lucernario y rodeado de vegetación, lo que ayuda a que, incluso en los días más duros, se pueda estar sin esa sensación de asfalto recalentado.

Para quien no quiera estar completamente al aire libre, hay una opción intermedia que funciona bastante bien: el foodhall interior. Está climatizado, pero mantiene cierta continuidad visual con el exterior, así que no da la sensación de encerrarse del todo. Es ese tipo de detalle que, en verano, se agradece más de lo que parece.

Además, el espacio no se limita a la parte gastronómica. Durante estas semanas también se están organizando planes concretos, como retransmisiones deportivas o música en directo, lo que termina de darle ese punto de plan completo sin necesidad de cambiar de sitio.

Tres propuestas distintas en un mismo recorrido

Uno de los puntos que mejor funcionan aquí es que no hay que elegir un sólo tipo de cocina, sino que cada espacio tiene su estilo, y eso permite adaptar el plan sobre la marcha. Entre las opciones que se pueden encontrar están:

  • VRRO, con una carta muy reconocible, centrada en clásicos con un giro actual
  • Monster Sushi, con cocina japonesa en clave más urbana
  • Ditaly, con una propuesta italiana donde el horno manda

VRRO tira de referencias conocidas y fáciles de compartir como sus deliciosas patatas bravas, gildas, pinchos de tortilla o la tosta de gamba. No busca complicarse demasiado, y precisamente por eso encaja bien en un contexto de terraceo donde lo importante es más el ritmo que la formalidad.

Monster Sushi cambia el registro. Aquí el foco está en el producto y en una cocina japonesa más contemporánea, pensada sobre todo para la noche. Es un tipo de propuesta que suele funcionar bien cuando el ambiente se va animando y el plan pasa de algo tranquilo a algo más social.

En el caso de Ditaly, la apuesta es por la cocina italiana, con pizzas napolitanas y focaccias elaboradas con ingredientes con denominación de origen. Es, además, la propuesta que ha recibido el reconocimiento como «Mejor Concepto Innovador» dentro del sector, algo que refuerza su peso dentro del conjunto.

Del aperitivo a la cena sin cambiar de sitio

Una de las claves de este tipo de espacios está en que el plan no es rígido. Aquí se puede empezar con algo rápido y acabar alargando la tarde sin haberlo previsto demasiado. Esa transición, que en otros sitios obliga a moverse, aquí se resuelve simplemente cambiando de mesa o de ambiente. El entorno también acompaña. Las terrazas están en una zona más recogida, alejadas del tráfico directo, lo que hace que el ambiente sea algo más relajado de lo habitual en la ciudad. No es un sitio de paso rápido, sino uno en el que se puede estar sin presión, algo que en verano marca bastante la diferencia. Además, el hecho de tener varias opciones en el mismo espacio evita esa sensación de «plan cerrado». Si apetece cambiar, se cambia. Si no, se alarga. Sin más.

 

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Cuando suben las temperaturas, el tipo de plan cambia casi automáticamente. Se buscan sitios donde se pueda estar cómodo, sin tener que elegir entre pasar calor o encerrarse del todo. En ese sentido, NUGA Castellana juega con varias ventajas a la vez: exterior, sombra, opción interior y una oferta que no obliga a decidir demasiado. A eso se suma la ubicación y el tipo de espacio, que permite ir sin demasiada planificación. No es necesario organizar una comida formal ni reservar con semanas de antelación sino que funciona más como punto de encuentro flexible, algo que cada vez se valora más en la ciudad especialmente ahora en verano.

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