Fiestas de la Verbena de la Paloma

El origen de la Verbena de la Paloma: por qué es la fiesta más castiza de Madrid

Hasta el domingo 16 de agosto se celebran estas fiestas en Madrid, pero ¿sabes su origen?

Todo lo que debes saber sobre la Verbena de la Paloma 2026

Fechas y programa completo de las Fiestas de La Paloma 2026

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Blanca Espada

Las Fiestas de la Paloma ya están en marcha en Madrid. Desde ayer jueves, La Latina concentra buena parte de una programación que continuará hasta el domingo 16 de agosto, con conciertos, bailes y actividades en distintos puntos del barrio. Es también la última de las grandes verbenas de agosto de la capital, después de las celebraciones de San Cayetano y San Lorenzo, pero de alguna manera la Verbena de la Paloma siempre se considera la fiesta más castiza de Madrid.

Coincide además que mañana es el día grande de una fiesta que se originó de forma muy curiosa. El 15 de agosto, cuando celebramos además la festividad de la Asunción en toda España, los madrileños conmemoran a la Virgen de la Paloma con una ofrenda floral, una procesión por la tarde, pero también la tradicional bajada del cuadro por parte de los bomberos, pero ¿sabes qué precisamente ese acto es uno de los más ligados al origen de la fiesta? Y es que la imagen de la Paloma tiene una particularidad ya que no es una escultura y sí un lienzo, cuya historia nos lleva hasta el Madrid de finales del siglo XVIII y hasta Isabel Tintero, la mujer que lo colocó en el portal de su casa, provocando sin que nadie lo esperara aquella imagen terminara dando nombre a una de las fiestas más populares y castizas de Madrid.

El origen de la Verbena de la Paloma

Para llegar al comienzo de la historia de la Verbena de la Paloma hay que viajar a 1787, cuando un lienzo que representaba a la Virgen de la Soledad apareció en un corral madrileño y terminó en manos de unos niños. Andrea Isabel Tintero, vecina de la zona, se interesó por aquella pintura, la compró, la restauró y decidió colocarla en el portal de su casa, situada en la calle de la Paloma.

No pasó demasiado tiempo hasta que aquel cuadro empezó a llamar la atención del vecindario. Se le atribuyeron curaciones y otros favores y fueron cada vez más las personas que acudían a rezar ante la imagen. Fue tal la fama que adquirió la imagen que Isabel Tintero llegó a habilitar una habitación de su propia vivienda para recibir a quienes querían acercarse hasta ella, pero finalmente aquel espacio terminó quedándose pequeño y fue en 1795 se construyó una pequeña capilla para albergar la imagen. La devoción estaba especialmente extendida entre las mujeres embarazadas y las madres, que acudían para pedir protección para sus hijos, aunque con el tiempo llegó también a otros sectores de la sociedad e incluso a la Casa Real. El nombre por el que acabaría siendo conocida tampoco procedía originalmente de la advocación representada, empezó a llamarse Virgen de la Paloma por la calle madrileña donde se encontraba.

Cómo la tradición religiosa se convirtió además en verbena

La devoción explica el nacimiento de la fiesta, pero no todo lo que sucedió después. Alrededor de los actos religiosos comenzaron a reunirse vecinos y visitantes y la celebración fue ocupando las calles. Con los años se sumaron bailes, puestos, música y muchas de las costumbres que terminaron dando a las verbenas madrileñas su aspecto más reconocible. También el propio término «verbena» tiene detrás una historia curiosa. La planta del mismo nombre estuvo asociada desde la Antigüedad a diferentes ritos y creencias y, durante las fiestas del siglo XIX, sus flores se utilizaban para adornar solapas y vestidos. La palabra terminó vinculándose a las celebraciones populares nocturnas que se organizaban en torno a determinadas festividades religiosas.

La Paloma fue incorporando además símbolos que hoy identificamos inmediatamente con el Madrid más castizo como por ejemplo los chulapos y chulapas, los mantones de Manila, el que suenen pasodobles y como no, el chotis. Y todo ello comparte espacio con las celebraciones religiosas.  Y en la actualidad la fiesta conserva todavía buena parte de esa mezcla. En 2026, los conciertos y las actividades actuales conviven con concursos de trajes castizos, bailes y actos que llevan décadas formando parte de La Paloma. Y continúa siendo la última gran cita de las tres verbenas tradicionales de agosto, después de San Cayetano y San Lorenzo.

Los Bomberos y una tradición que se repite cada 15 de agosto

El momento central llegará mañana sábado 15. Una de las imágenes más esperadas será de nuevo la de los Bomberos de Madrid bajando el cuadro de la Virgen a las 14:15 horas antes de que salga en procesión por la tarde. Algo que ocurre porque la Virgen de la Paloma es la patrona del cuerpo y la relación entre ambos forma parte de la historia popular de la fiesta. Una de las versiones tradicionales vincula ese patronazgo con un antiguo incendio en la Plaza Mayor. La leyenda sostiene que las llamas no pudieron ser controladas hasta que se llevó hasta el lugar el cuadro de la Virgen. Sea como fuere, el vínculo quedó asentado y actualmente son los bomberos quienes tienen el honor de realizar la bajada del lienzo cada 15 de agosto.

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