'Caso Koldo'

Barcos, aviones privados y cochazos: la vida de alto standing de Aldama que desvela la UCO

Los chats del 'caso Koldo' retratan a Víctor de Aldama volando, negociando millones y moviendo coches de lujo

Aldama
  • Fernán González | Irene Tabera | Segundo Sanz

Víctor de Aldama, el empresario arrepentido del caso Koldo, ha llevado una vida de lujo que los chats en poder de la UCO procedentes de varios iPhones han retratado con precisión. Los mensajes, fechados a partir de julio de 2020, muestran a un hombre que viajaba en avión privado, gestionaba reuniones con ministros y presidentes de gobiernos latinoamericanos, movía vehículos de alta gama por recintos oficiales y negociaba proyectos de varios millones de euros, todo ello mientras coordinaba sus movimientos con Koldo García, el asesor de José Luis Ábalos.

El 9 de julio de 2020, a las 9:01 de la mañana, Aldama —identificado en el teléfono de Koldo como «Victor Gonzalo»— envió fotografías desde lo que los metadatos sugieren era un avión privado, con el mensaje «Volando.» Era el cumpleaños del empresario, y esa misma mañana ya estaba en plena gestión de crisis: dos periódicos españoles habían preguntado quién viajaba a Georgia en un viaje diplomático en plena pandemia, y Koldo García estaba al borde de la parálisis.

«Se está liando gorda», escribió Koldo García en ráfaga de mensajes. «Quieren suspender viaje». El destino era Georgia, el país del Cáucaso donde Aldama era cónsul honorífico, adonde Ábalos tenía previsto viajar en un contexto que los chats vinculan a gestiones ministeriales a favor de la empresa de la trama Megalab. «No puede ir ningún periodista y el vuelo tiene que ser comercial», agregó el asesor.

Meses después contactaron al presidente dominicano usando el nombre del ministro como aval.

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Aldama en un barco de recreo.

Aldama, que en ese momento acababa de aterrizar en su avión privado, respondió con firmeza: «El vuelo no puede ser comercial ya te lo expliqué porque no hay permisos tiene que ser vuelo diplomático como cuando se fue a china» (sic). Y añadió: «Con todo el mundo que va, no sólo el jefe, tiene sentido ser diplomático». La respuesta de Koldo García fue de derrumbe: «Pues la tenemos gorda.»

El viaje acabó cancelándose, según se infiere de un mensaje posterior en el que Koldo García escribió: «Voy a conseguir que valla (sic) solo a Georgia.» Aldama preguntó de inmediato: «¿Pero mujer e hija?». Y él mismo aconsejó: «Anúlalo de verdad.»

El episodio revela no sólo la estrecha coordinación entre ambos, sino también que la familia del ministro había sido incluida inicialmente en el viaje oficial, extremo que añade un nuevo vértice al escándalo.

Millones y matrículas de lujo

Esa misma jornada del 9 de julio, Aldama remitió a Koldo las matrículas de dos vehículos para que fueran autorizados a acceder a recintos ministeriales. «Y ahora te doy la otra. Son dos coches para que autoricen en [el Ministerio de] Turismo», escribió, enviando imágenes de los vehículos.

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Vehículos de lujo de los que disfrutó.

Koldo García gestionó el trámite con la secretaria de Industria y confirmó el acceso. La matrícula quedó registrada en los chats como prueba de esa gestión.

El mismo día, Aldama preguntó sobre una gestión pendiente con el presidente de República Dominicana: «Por cierto ¿cuándo se va a llamar a el presidente de RD?» (sic). Meses después, el 5 de noviembre de 2020, sería Nacho Díaz, representante del laboratorio Megalab, quien contactaría directamente a ese presidente usando el nombre de Koldo García como credencial, en un mensaje que la UCO ha incorporado al sumario.

La jornada del 9 de julio acabó con un mensaje de cumpleaños de Koldo García a Aldama que, en su esperpéntica candidez, resulta quizás el más elocuente de todos: «Oye, jilipollas (sic) quería decirte algo, pero no te acostumbres: que seas muy feliz el día de hoy. Mamón… Te lo dice un hombre humilde pero sincero… Un amigo que te quiere pero sin mariconadas». Aldama respondió: «Yo también te quiero. Aunque me saques de quicio».

Los chats retratan una unidad que parecía inquebrantable. Seis años después ambos están sentados, junto a Ábalos, en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo con peticiones de pena de varios años de cárcel por organización criminal, cohecho pasivo, tráfico de influencias y malversación. Ahora ni se dirigen la palabra.

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