MUERTE EN TRASPINEDO

El autor de la muerte de Esther López puso el móvil de ella en modo ‘avión’ tras 3 llamadas de la madre

La madre de la joven de Traspinedo la llamó en tres ocasiones entre las 05:31 y las 06:30 pero a las 06:31 el teléfono ya estaba desconectado de la red

La activación de este sistema fue lo que los investigadores atribuían a la propia joven de Traspinedo hasta que supieron que el terminal no tenía código de bloqueo

Esther López no usaba código para bloquear el móvil lo que permitió al autor de su muerte manipularlo

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Esther López
Los agentes descubrieron que el teléfono de Esther fue limpiado antes de ser depositado junto a su cuerpo.

Cuando los investigadores vieron que el teléfono de Esther López había entrado en modo ‘avión’ la mañana del 13 de enero creyeron que ella y sólo ella habría sido capaz de activar el sistema de desconexión de la red de datos de su terminal telefónico. Lo creyeron porque esta es una atribución del usuario a la que se suele poder llegar tras desbloquear el terminal. Tras encontrar el teléfono descubrieron que Esther no usaba código de bloqueo, así que quien le causó la muerte vio las tres llamadas que Chus, la madre de la joven, le hizo al darse cuenta de que no había regresado a casa a dormir. Quien tenía en ese momento el móvil de Esther López no quiso ver más llamadas de la madre de la chica a la que supuestamente le había quitado la vida esa misma noche.

Óscar, el principal sospechoso de la muerte de Esther López, se contradijo severamente en sede judicial cuando negó hasta la saciedad a la obviedad tecnológica: el teléfono de Esther López estuvo en su casa durante gran parte de la madrugada en la que la chica perdió la vida. Mientras él asegura que Esther se bajó de su coche en algún momento entre las 02:30 y las 02:45 de la madrugada la ciencia asegura que el teléfono de Esther estuvo en casa de Óscar entre las 03:21:50 y las 06:31:32, diga lo que diga Óscar, quien ante esto sólo sabe decir “no lo sé” y “no lo entiendo”.

No entiende eso ni haber borrado llamadas y mensajes de su propio teléfono, así lo reconoce la propia juez en un auto, ni haber alterado los datos del contacto de la propia Esther en su móvil la madrugada de su muerte, ni tampoco por qué la llamó por wasap aquella noche justo antes de hacer esa modificación de su agenda en el móvil. Óscar lo que no sabe explicar simplemente no lo explica y a otra cosa. Pero hay un dato que es altamente llamativo de lo que sucedió aquella noche en casa de Óscar pero que se produjo a unos kilómetros de aquel domicilio.

A la tercera dejó de sonar

Chus, la madre de Esther López, madruga y mucho por obligaciones laborales. Como cada día, como cada madre, la mujer pasó el 13 de enero sobre las cinco y media de la madrugada por la habitación de su hija Esther. Ahí no había dormido nadie aquella noche. Por eso Chus hizo lo que haría cualquier madre, llamó al móvil de su hija.

Y la llamo tres veces, entre las 05:31 y las 06:30 de la madrugada. Cada llamada con más preocupación que la anterior. De hecho los investigadores describen de esta manera tan gráfica este acontecimiento crucial en el caso: “Estos tres intentos de llamada fueron desatendidos por Esther, lo que podía sugerir que, en el momento de recibirlas, la víctima pudiera hallarse privada de su libertad deambulatoria o en cualquier otra situación de peligro que le impidiera responder estas llamadas, valorándose incluso que pudiera hallarse en esos momentos ya fallecida”.

Los agentes habían descubierto un dato crucial: no sólo Esther podía poner su teléfono en modo ‘avión’ como sospechaban. Ahora sabían que su móvil no requería de código de bloqueo, lo que hacía posible que cualquiera lo manipulara. Por eso esta escena es tan importante en el caso. Si el móvil de Esther estaba en casa de Óscar el terminal sonó insistentemente porque Chus, la madre de la chica, la llamaba preocupada. La última vez a las 06:30:12 y no porque Chus no quisiera llamar más, sino porque no pudo. El teléfono de Esther entró en modo ‘avión’ a las 06:31, Chus lo comprobó cuando en la cuarta llamada fue imposible establecer conexión.

Si Esther estaba muerta, si su móvil estaba ubicado en casa de Óscar, sólo queda saber quién cogió el terminal, vio las llamadas de Chus y zanjó el asunto conectando el modo avión de la joven fallecida. Lamentablemente no puede saberse quién lo hizo. Deshacerse del terminal debilitaba la escena del presunto atropello que se trató de montar con el cadáver de la joven, así que el responsable de su muerte decidió limpiar a fondo el teléfono de la joven para no dejar ni una huella del manoseo al que lo sometió para dejarlo sin cobertura.

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