Todos los detalles de por qué ha saltado por los aires el acuerdo de tierras raras entre Trump y Zelenski
Ese "vuelva usted mañana" da un portazo a un acuerdo de tierras raras que había surgido tras meses de tensiones y negociaciones
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La previsión de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder ucraniano, Volodímir Zelenski, iban a cerrar este viernes el acuerdo sobre la explotación conjunta de tierras raras y minerales estratégicos en Ucrania ha saltado los aires. El pacto, que iba a ser firmado este viernes en la capital estadounidense durante la visita de Zelenski, tras una, por momentos, ardua negociación entre las delegaciones de EEUU y Ucrania se quedará, por ahora, en papel mojado.
La monumental bronca que se ha vivido este jueves en el Despacho Oval entre Trump y Zelenski ha acabado con el norteamericano echando al líder ucraniano y diciéndole: «¡Vuelva usted cuando esté preparado para la paz!».
Ese «vuelva usted mañana» da un portazo a un acuerdo de tierras raras que había surgido tras meses de tensiones y negociaciones marcadas por las demandas iniciales de Trump, quien, desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, condicionó el apoyo militar estadounidense a Ucrania –clave en su guerra contra Rusia– a beneficios económicos para Washington.
En un principio, Trump exigió el equivalente a 500.000 millones de dólares en recursos minerales como «compensación» por los más de 120.000 millones destinados en ayuda desde 2022, según datos del Instituto de Kiel. Zelenski rechazó esa propuesta, calificándola de «inaceptable» por hipotecar el futuro de su país. Sin embargo, la idea de vincular los recursos ucranianos al respaldo extranjero no es nueva: el propio Zelenski la planteó en septiembre de 2024 como parte de su «Plan de la Victoria», buscando atraer inversión para explotar reservas que Ucrania, sola, no puede desarrollar.
Tras varias rondas de diálogo, el acuerdo final adoptaba un tono más moderado, pero mantiene un enfoque que refleja la visión de Trump. Según fuentes cercanas a las negociaciones, Ucrania iba a aportar:
- El 50% de los ingresos futuros derivados de yacimientos estatales de tierras raras (como lantano, cerio y neodimio, esenciales para tecnologías verdes y electrónica).
- titanio
- litio
- grafito
- petróleo
- gas natural.
Estos fondos, gestionados bajo un esquema con fuerte supervisión estadounidense, se iban a destinar a financiar la reconstrucción y el desarrollo económico de Ucrania tras el conflicto. A cambio, Estados Unidos prometía un «apoyo financiero a largo plazo», aunque los detalles de esta inversión se iban a negociar más adelante.
El pacto ya no incluía las demandas más caras que exigía Trump, como la transferencia directa de 500.000 millones en recursos o la inclusión de yacimientos ya explotados por empresas ucranianas como Naftogaz.
En contraprestación, no se incorporaban las garantías de seguridad que exigía Zelenski contra futuras agresiones rusas, como un compromiso militar firme o una invitación a la OTAN. Trump había reiterado que la defensa de Ucrania debía recaer principalmente en Europa, aunque algunos funcionarios ucranianos han estimado que el interés económico estadounidense en los minerales podría actuar como una garantía implícita: un ataque ruso afectaría directamente los beneficios de Washington.
Ucrania posee cerca del 5% de las reservas mundiales de materias primas críticas, según estimaciones oficiales, aunque los datos precisos son antiguos y requieren actualización. Entre los recursos en juego están el titanio (11º productor global), el litio (un tercio de las reservas europeas) y el grafito, vital para baterías eléctricas. Sin embargo, expertos advierten que las tierras raras ucranianas podrían no ser tan abundantes ni tan accesibles como Trump supone. Muchos yacimientos, como los de Novopoltavske en Zaporiyia, están en territorios ocupados por Rusia o cerca del frente de batalla, como Shevchenkivske. Desarrollar una mina podría costar entre 500 y 1,000 millones de dólares y tomar hasta 18 años, un desafío en un país en guerra.
Para Trump, el acuerdo suponía una victoria estratégica en su competencia con China, que controla el mercado global de tierras raras. Para Zelenski, ofrece una esperanza de financiación externa para recursos que Ucrania no puede explotar sola, pero a un costo elevado. La oposición ucraniana había tachado el pacto de «abusivo», argumentando que cede una porción significativa de los ingresos futuros sin asegurar protección militar clara. «Estamos vendiendo nuestro futuro por promesas vagas», afirmó un diputado del partido Holos.
Algunos expertos cuestionaban la viabilidad práctica del acuerdo. La logística de extraer minerales en zonas de conflicto, combinada con la incertidumbre sobre el valor real de los depósitos, podría limitar sus beneficios. «Es un trato más simbólico que sustancial por ahora», señalaba Olena Pavlenko, experta en energía del think tank DiXi Group. «Todo depende de cómo se implemente».