'TROLEO' DE ISRAEL A SÁNCHEZ

Sigue el troleo de Israel a Sánchez: cita la encargada de negocios española por las detenciones en el regreso de la ‘flotilla’

El Gobierno de Netanyahu convoca a la diplomática española en Tel Aviv y denuncia la doble vara de medir de Sánchez con la 'flotilla' propalestina

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Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

Israel ha seguido este domingo con el troleo a Pedro Sánchez tras la detención ayer sábado de cuatro miembros de la flotilla de la Franja de Gaza a su llegada a España en Bilbao. El Gobierno de Israel ha acusado a Sánchez de «hipocresía» por la actuación de la Ertzaintza contra la flotilla, elevando la presión diplomática sobre Pedro Sánchez tras convocar este sábado a la encargada de negocios de la Embajada de España en Israel, Francisca Pedrós, para exigir explicaciones por la actuación de la Ertzaintza contra activistas vinculados a la denominada flotilla propalestina.

La citación se produjo por orden directa del ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, y fue ejecutada por el director político del Ministerio, Yossi Amrani, quien trasladó a la diplomática española el profundo malestar del Ejecutivo israelí.

Israel denuncia la «hipocresía» de Sánchez

Durante la reunión, Amrani acusó abiertamente a Sánchez de actuar con una doble vara de medir respecto al conflicto en Oriente Próximo.

A juicio de Israel, el Gobierno español permite y ampara la actividad de activistas que participan en flotillas dirigidas contra el bloqueo naval impuesto por Israel, mientras posteriormente condena cualquier actuación israelí destinada a hacer cumplir ese cerco marítimo.

Sin embargo, sostiene Jerusalén, cuando esos mismos activistas han protagonizado incidentes en territorio español, las autoridades españolas han respondido con una contundencia policial que el propio Gobierno de Sánchez no ha condenado públicamente.

El representante israelí exigió explicaciones sobre por qué ni Sánchez ni ninguno de sus ministros habían condenado, casi 24 horas después, la actuación de la Ertzaintza.

«España condena a Israel con rapidez por cualquier pretexto, pero guarda silencio cuando la violencia la ejercen sus propias fuerzas de seguridad», trasladó Amrani a la delegación diplomática.

Posteriormente, el ministro de Asuntos de Israel Gideon Sa’ar ha publicado en redes sociales un comentario en hebreo, inglés y español, donde se ha destacado: «La hipocresía del gobierno de España».

Comparación con las flotillas anteriores

Israel insistió en subrayar la diferencia entre la actuación policial española y las intervenciones llevadas a cabo por sus propias fuerzas de seguridad en anteriores convoyes marítimos.

Según Exteriores israelí, las autoridades españolas tuvieron que hacer frente únicamente a «provocaciones limitadas» de algunos activistas.

Por el contrario, Israel recuerda que durante las seis últimas flotillas ha tenido que afrontar acciones mucho más numerosas y coordinadas por parte de centenares de participantes, sin que —según su versión— se haya recurrido a una violencia comparable a la empleada por la policía vasca.

Este argumento fue uno de los principales ejes del reproche diplomático trasladado a la representante española.

El foco sobre Saif Abu Kashk

Otro de los asuntos planteados por Israel fue la situación de Saif Abu Kashk, ciudadano español al que las autoridades israelíes vinculan con Hamás.

El Ejecutivo israelí reclamó explicaciones a Sánchez por no haber adoptado medidas contra él, especialmente después de que Estados Unidos impusiera sanciones contra Abu Kashk la pasada semana por presuntos vínculos con organizaciones terroristas.

Para Israel, la pasividad de Moncloa frente a este caso supone una prueba más de la contradicción de la política exterior española hacia el conflicto palestino-israelí.

La tensión entre Madrid y Jerusalén

El choque diplomático se produce en uno de los momentos de mayor tensión entre ambos gobiernos. Las relaciones entre Madrid y Jerusalén atraviesan una etapa especialmente delicada desde que España reconociera oficialmente al Estado palestino y aumentara sus críticas a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. 

Pedro Sánchez ha utilizado en distintas ocasiones sus críticas a Israel para reforzar su perfil político internacional. Las fricciones entre ambos países se han intensificado desde que España reconociera oficialmente al Estado palestino y elevara el tono de sus críticas contra la ofensiva militar israelí contra Hamás en la Franja de Gaza.

Entonces, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reprochó duramente al Ejecutivo español el momento elegido para reconocer a Palestina, una posibilidad diplomática debatida desde hace décadas pero que, a juicio de Jerusalén, resultaba especialmente inoportuna tras los ataques perpetrados por Hamás.

Desde entonces, Israel ha acusado de forma reiterada al Gobierno español de alinearse con posiciones hostiles hacia sus intereses estratégicos y de contribuir a un discurso internacional cada vez más crítico con la política israelí.

El Ejecutivo de Netanyahu también ha cargado contra Sánchez después de que organizaciones como Hamás, Hezbolá y dirigentes del régimen iraní celebraran públicamente algunas de sus decisiones diplomáticas, entre ellas la negativa española a autorizar el uso de las bases de Base Naval de Rota y Base Aérea de Morón para operaciones militares estadounidenses relacionadas con el conflicto con Irán.

Desde Moncloa, el Gobierno ha defendido todas sus decisiones apelando al respeto del derecho internacional y a la necesidad de avanzar hacia una solución política estable para Oriente Próximo.

Sin embargo, voces de la oposición iraní en el exilio han reprochado a Sánchez que no muestre la misma firmeza en la defensa de los ciudadanos represaliados y ejecutados por el régimen de los ayatolás que la que exhibe respecto a la causa palestina en Gaza, una crítica que ha ganado eco en distintos sectores diplomáticos internacionales.

La convocatoria de la encargada de negocios española supone uno de los gestos más contundentes de Israel hacia el Ejecutivo de Sánchez y confirma el deterioro creciente de una relación bilateral cada vez más tensionada.

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