Chile sacude los cimientos paleontológicos: un fósil del Jurásico obliga a replantearse la evolución de los dinosaurios marinos en el supercontinente Gondwana
Un equipo de la Universidad de Chile ha identificado la primera especie de reptil marino del Jurásico encontrada en el país. El fósil, bautizado como Gondwananectes osvaldoi, tiene unos 170 millones de años. Apareció en pleno desierto de Atacama, cerca de la ciudad de Calama.
El animal medía entre 1,5 y 2 metros y habitaba los mares que cubrían el antiguo supercontinente Gondwana. El estudio obliga a replantear dónde y cómo evolucionaron los grandes reptiles marinos que dominaron los océanos prehistóricos.
La investigación paleontológica chilena fue realizada por la Red Paleontológica de la Universidad de Chile, junto al Museo de Historia Natural del Desierto de Atacama. Los resultados se publicaron en la revista científica Papers in Palaeontology.
¿Por qué un fósil hallado en Chile obliga a replantear la evolución de los reptiles marinos?
El fósil resultó ser el representante más antiguo que se conoce de Cryptoclidia, el grupo de plesiosaurios que más éxito tuvo durante el Cretácico. Hasta ahora se pensaba que este linaje había surgido en el hemisferio norte. El ejemplar chileno sitúa su origen mucho más al sur, en las aguas de Gondwana.
Ese cambio de escenario reordena el árbol evolutivo de estos animales. Si el grupo más exitoso de plesiosaurios ya estaba presente en el sur durante el Jurásico Medio, su expansión posterior por el resto del planeta pudo seguir un camino distinto al que planteaban los estudios previos.
Los cryptoclidios llegaron a dominar los mares del Cretácico millones de años después, por lo que conocer su punto de partida ayuda a entender toda esa historia posterior.
Un reptil marino de dos metros en el Jurásico Medio de Atacama
El resto hallado tenía una longitud de entre 1,5 y 2 metros, Gondwananectes osvaldoi nadaba hace unos 170 millones de años en cuencas marinas poco profundas. La zona donde hoy se extiende el desierto de Atacama estaba entonces cubierta por el mar.
El reptil compartió ese ecosistema con amonites, ictiosaurios, peces óseos y, posiblemente, cocodrilos marinos. Todos ellos formaban parte de la fauna que poblaba los mares de Gondwana durante el Jurásico, un periodo clave para entender la diversificación de la vida marina.
La clave anatómica que situó al fósil en el árbol de los plesiosaurios
Para clasificar al animal, el equipo se fijó en un detalle de su columna vertebral. Cada vértebra del cuerpo presenta una sola articulación para la costilla, un rasgo que resultó decisivo para ubicar a la especie dentro de Cryptoclidia.
«La presencia de una sola articulación para la costilla en cada vértebra del cuerpo es tremendamente relevante para entender la taxonomía de este animal», señaló Rodrigo Otero, uno de los autores del estudio.
Ese detalle, sumado al resto del esqueleto, permitió confirmar que Gondwananectes osvaldoi ocupa la base del linaje. El fósil funciona así como una pieza que faltaba para reconstruir el origen del grupo.
Por otro lado, es interesante mencionar que el primer resto del fósil salió a la luz en 2014, cuando Osvaldo Rojas, director del Museo de Historia Natural del Desierto de Atacama, dio con él. La preparación detallada del esqueleto se completó entre 2024 y 2025, hasta dejar los huesos expuestos para su análisis.
El nombre de la especie reúne dos referencias. Por un lado, Gondwana, el supercontinente donde vivió el animal. Por otro, Osvaldo Rojas, la persona que encontró el ejemplar y que ha tenido un papel clave en la conservación del patrimonio natural de Calama.