Paleontología

El fósil de una vértebra perdida durante 37 años confirma por fin las monstruosas dimensiones de los megalodones: superaban los 24 metros de largo

La Dra. Mette Elstrup sostiene una vértebra fósil de 10,8 millones de años del megalodón (Otodus megalodon), hallada en la Formación Gram (Dinamarca) y estudiada en la nueva investigación. Al fondo, una reconstrucción de su mandíbula. Crédito: Museo del Sur de Jutlandia, Dinamarca
La Dra. Mette Elstrup sostiene una vértebra fósil de 10,8 millones de años del megalodón (Otodus megalodon), hallada en la Formación Gram (Dinamarca) y estudiada en la nueva investigación. Al fondo, una reconstrucción de su mandíbula. Crédito: Museo del Sur de Jutlandia, Dinamarca
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un conjunto de vértebras gigantes del megalodón ha reaparecido en los almacenes de un museo danés tras décadas extraviado. El hallazgo permite confirmar que este tiburón extinto podía alcanzar los 24,3 metros de largo, la mayor talla que la ciencia considera hoy justificable para la especie.

El fósil procede de una mina de arcilla en Gram (Dinamarca) y tiene unos 10,8 millones de años. Se trata del ejemplar de vértebra fósil de pez más grande registrado hasta la fecha, con un diámetro máximo de 23 centímetros.

El estudio, firmado por un equipo internacional y difundido a través de un comunicado del Museo Sønderjylland, reconstruye además el peso del animal y aporta la primera prueba directa de qué comía el depredador.

El megalodón que reapareció tras 37 años perdido en un almacén

Las vértebras se excavaron a finales de los años setenta en la mina de arcilla de Gram y se documentaron científicamente a comienzos de los ochenta. Después, el material se trasladó desde su laboratorio original y se perdió el rastro. El ejemplar permaneció extraviado durante casi cuatro décadas.

A finales de la década de 2010, un miembro del personal del museo localizó el fósil en unas cajas mal etiquetadas dentro de la colección. La reaparición permitió verificar de forma empírica un dato que solo constaba en la literatura antigua.

«La reaparición de las vértebras fue una verdadera alegría porque confirman empíricamente el diámetro vertebral máximo de 23 centímetros que recogía la literatura», explicó Kenshu Shimada, profesor de paleobiología en la Universidad DePaul de Chicago y autor principal del trabajo.

Shimada añadió que el ejemplar representa «no solo las mayores vértebras de tiburón conocidas hasta la fecha, sino también las mayores vértebras de pez registradas».

El cálculo que sitúa al Otodus megalodon en 24 metros de largo

A partir del diámetro de las vértebras, el equipo estimó una longitud corporal de 24,3 metros y un peso aproximado de 94 toneladas. El análisis de las bandas de crecimiento del fósil indica que el animal tenía al menos 64 años de edad al morir, con una longevidad teórica de hasta 96 años.

Para medir las piezas, los investigadores recurrieron a escaneos de alta resolución. «Escanear las grandes vértebras de bajo contraste rodeadas de arcilla a una resolución ultraalta fue un auténtico reto técnico, que generó más de 100 gigabytes de imágenes», señaló Henrik Lauridsen, profesor asociado de la Universidad de Aarhus.

Shimada matizó el alcance de la cifra tras decir que «aunque nuestro modelo de crecimiento sugiere que el megalodón podría haber crecido teóricamente algo más, la longitud de 24,3 metros es la mayor estimación científicamente justificable para O. megalodon».

La dieta del megalodón en el primer registro fósil de su alimentación

El interés del yacimiento de Gram va más allá del tamaño. En la roca que rodeaba a las vértebras, el equipo encontró fragmentos de branquias y escamas de tiburón peregrino.

«Esto nos llevó a interpretar los elementos del tiburón peregrino como el contenido estomacal del megalodón, que es la primera documentación para el registro fósil de la especie», afirmó Mikael Siversson, paleontólogo del Museo de Australia Occidental.

El emplazamiento aporta otro dato singular, ya que, según Mette Elstrup, responsable de la sección de historia natural del Museo Sønderjylland, el yacimiento de Gram «representa la localidad de megalodón verificable científicamente situada a mayor latitud del mundo».

Elstrup remarcó que el tamaño «importa a la hora de entender la biología, el impacto ecológico y el patrón de distribución geográfica de este depredador gigante extinto».

La conservación de estos restos es excepcional. El esqueleto cartilaginoso de los tiburones rara vez fosiliza, salvo sus dientes, muy mineralizados. La formación de Gram constituye una rareza geológica, ya que ha conservado varios ejemplos de vértebras de tiburón bien fosilizadas que ahora permiten reconstruir al mayor depredador marino que existió.

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