El avión de combate A-10 Warthog que EEUU quería jubilar y que la guerra de Irán ha hecho vital en Ormuz

El avión de combate A-10 Warthog ha brillado, ya que destruyó cientos de tanques iraquíes en la Guerra del Golfo de 1991, apoyó operaciones en Irak y Afganistán

La USAF ha intentado retirarlo progresivamente del servicio, pero el Congreso de EEUU ha bloqueado repetidamente esos planes

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Avión A-10 Warthog de EEUU.
María Ruiz
  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

En la guerra de Irán las Fuerzas Aéreas de EEUU cuentan con un avión de combate que habían pensado jubilar en breve; pero vive un momento de gloria que le está dando una segunda vida: se trata del A-10 Thunderbolt II, apodado Warthog («cerdo con verruga») por su aspecto robusto y poco estético, uno de los aviones más icónicos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF).

Durante años, la USAF ha intentado retirarlo progresivamente del servicio, argumentando que era vulnerable en posibles conflictos de alta intensidad contra potencias como China o Rusia, y que plataformas más modernas como el F-35 podrían asumir sus roles.

Pero el Congreso de EEUU ha bloqueado repetidamente esos planes: el año pasado retrasó el retiro definitivo de los A-10 Warthog, originalmente previsto para entre 2026 y 2029. Y ahora, en marzo de 2026, en plena Operación Furia Épica de EEUU contra Irán, este avión «obsoleto» que muchos querían jubilar se ha convertido en una pieza imprescindible para romper la amenaza de Irán en el estrecho de Ormuz.

Una historia marcada por la Guerra Fría

El avión A-10 Warthog nació en los años 60-70 como respuesta directa a la amenaza soviética: la Fuerza Aérea de EEUU necesitaba un avión especializado en apoyo aéreo cercano (CAS) capaz de destruir divisiones blindadas enemigas en Europa. La experiencia de Vietnam demostró que los cazas polivalentes (se usan como caza y como avión de ataque a tierra al mismo tiempo)  no eran suficientes para proteger a tropas en tierra bajo fuego intenso, por lo que se priorizó un diseño dedicado al ataque al suelo.

La empresa Fairchild Republic ganó el contrato en 1972, y su primer A-10 entró en servicio en 1977, recuerda Wings Over Camarillo, el principal espectáculo aéreo de la costa central de California.

Fairchild Republic ganó el contrato en 1972, y el primer A-10 entró en servicio en 1977. Su diseño es brutalmente efectivo para la misión que fue creado: está centrado en un cañón GAU-8 Avenger de 30 mm que dispara hasta 3.900 rondas por minuto y que, con munición de uranio empobrecido, es capaz de perforar tanques con facilidad.

El avión protege al piloto con la robusta estructura blindada que rodea la cabina del piloto de uranio. Además, el avión A-10 Warthog, tiene sistemas que le permiten regresar a base incluso con daños graves, tales como alas perforadas o un motor averiado. Lo mejor de este avión de combate es:

  • Su gran capacidad de permanencia en la zona de combate
  • Puede despegar y aterrizar en pistas cortas o improvisadas
  • Tiene un coste operativo notablemente más bajo en comparación con los cazas de quinta generación.

En combate ha brillado, ya que destruyó cientos de tanques iraquíes en la Guerra del Golfo de 1991, apoyó operaciones en Irak y Afganistán contra insurgentes y blindados, y participó en ataques contra el Isis en Siria e Irak. Su apodo Warthog y el sonido característico de su cañón se han convertido en leyenda entre las tropas terrestres.

Su papel inesperado en el estrecho de Ormuz

En la guerra de EEUU e Israel contra Irán, los A-10 Warthog operan en el flanco sur de Irán, especialmente, en el estrecho de Ormuz, por donde pasaba entre el 20 y 30% del petróleo mundial. Allí, la Guardia Revolucionaria de Irán actúa con lanchas rápidas armadas, minas y drones para bloquear o amenazar la navegación de los petroleros y los cargueros que tratan de atravesar Ormuz.

Los Warthogs están realizando operaciones navales para identificar, e inspeccionar buques sospechosos a baja altura. Caza y destruye esas embarcaciones rápidas de la Guardia Revolucionaria iraní, minadores y, en algunos casos, drones de ataque unidireccional. Su capacidad para volar lento, permanecer horas en zona, resistir daños y usar el GAU-8 contra blancos pequeños y ágiles (lanchas semirrígidas) lo hace ideal para este escenario «no convencional», donde cazas supersónicos o drones caros serían menos eficientes, según reseña Defensa.com.

Según el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, los A-10 Warthog han participado en la destrucción de más de 120 embarcaciones de la Guardia Revolucionaria iraní y decenas de minadores, contribuyendo a reabrir rutas marítimas junto a Apaches AH-64, F-35, F-15E y buques de la Armada.

Operan desde bases regionales (Golfo, Jordania) y a veces desde campos cercanos al estrecho de Ormuz. Esta misión ha revitalizado el debate sobre su continuidad: muchos congresistas ven en su desempeño actual una prueba de que el avión A-10 Warthog aún tiene vida útil, y que retirarlo prematuramente sería un error estratégico.

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