Historia
Reina olvidada

El insólito hallazgo de un salón del trono que reveló el papel de las mujeres Moche en la historia pre-inca de Perú

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Las excavaciones en el complejo arqueológico de Pañamarca, situado en el norte de Perú, han revelado un descubrimiento sin precedentes para la historia andina. Un equipo internacional de investigadores localizó un salón del trono que perteneció a una líder femenina de la cultura Moche, una civilización que dominó los valles costeros entre los años 350 y 850 d.C.

Según los datos que recoge la revista Archaeology, este espacio contradice muchas teorías sobre las estructuras de poder en el mundo pre-inca. El recinto hallado estaba decorado con murales polícromos de gran viveza de color, en donde se muestran escenas que ensalzan la figura de una mujer con una autoridad política incuestionable. Además, el yacimiento arqueológico ha aportado tanto objetos de valor estético como pruebas físicas de que una soberana real ocupó el trono.

Los trabajos de campo, que fueron liderados por expertos de la Universidad de Columbia y el Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, sitúan estas piezas en el siglo VII d.C., en una época de máxima creatividad en el centro ceremonial.

Hallan un salón del trono que perteneció a una reina perdida Moche

El hallazgo en el yacimiento arqueológico de Pañamarca confirma la existencia de un salón del trono diseñado específicamente para una soberana Moche, la primera prueba de este tipo en todo el Perú antiguo.

Los arqueólogos identificaron una estructura de adobe con claras señales de desgaste físico en el respaldo, lo que indica que una persona real se apoyó allí de forma habitual. En la superficie del mueble aparecieron cuentas de piedra verde, hilos finos y un cabello humano, elementos que certifican el uso cotidiano del trono por parte de una mujer con poder político.

A diferencia de otras figuras femeninas anteriormente catalogadas como sacerdotisas, las evidencias en este salón del trono apuntan a un rol de gobierno directo en la región.

Los murales que rodean el salón del trono están hechos en tonos azules, rojos y amarillos, y retratan a esta líder en diversas funciones de mando. En una de las pinturas, la mujer recibe a una procesión de visitantes, mientras que en otra aparece sentada en su propio estrado, rodeada de iconografía que mezcla el mundo terrenal y celestial.

Simbolismo y arquitectura en el centro arqueológico

El entorno arquitectónico de Pañamarca destaca por su complejidad y por la presencia de otros espacios significativos, como la denominada Sala de las Serpientes Trenzadas. Este lugar debe su nombre a las representaciones de serpientes rojas y amarillas entrelazadas, una posible referencia visual a los hilos textiles que los arqueólogos encontraron durante la excavación.

Los pilares del salón principal también muestran figuras fantásticas, como un colibrí guerrero con escudo o serpientes con orejas de zorro. Los investigadores destacan los siguientes puntos clave del sitio:

El papel de las mujeres en la sociedad de Pañamarca

La decoración del recinto ofrece detalles valiosos sobre la vida cotidiana y la autoridad femenina en la cultura pre-inca. En la parte inferior de los muros, detrás del trono, destaca una pintura donde varias mujeres hilan y tejen algodón. Esta representación coincide con técnicas textiles que los artesanos del norte de Perú todavía emplean en la actualidad. La abundancia de estos motivos sugiere que el tejido y la gestión de recursos tenían una importancia capital bajo el mandato de la reina.

En el respaldo del asiento, el equipo de investigación halló también una escena donde la soberana levanta una copa de brindis. Un grupo de hombres la escolta mientras portan objetos preciosos, lo que hace hincapié en su estatus jerárquico superior.

Los expertos sostienen que este hallazgo es único, ya que nunca antes se había documentado una sala de trono para una reina en ningún otro yacimiento del Perú antiguo

Se trata de un descubrimiento que obligará a los expertos a replantearse los roles de género en la sociedad Moche, la cual parece haber tenido una estructura mucho más fluida de lo que la historiografía tradicional permitía ver hasta ahora, pero sobre todo, a devolver el verdadero sitio de las mujeres olvidadas de la historia.