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Un estremecedor hallazgo en Irlanda revela el desconocido papel de las mujeres en los cultos de la Edad del Hierro

Un hallazgo en Irlanda ha puesto el foco en el papel de las mujeres en los cultos de la Edad del Hierro tras el descubrimiento de unos restos humanos con más de 2.000 años de antigüedad. El cuerpo, encontrado en una turbera en octubre de 2023, ha sido objeto de una investigación científica que ha cambiado lo que se pensaba sobre este tipo de hallazgos.

El estudio, coordinado por National Museums NI, ha contado con la colaboración de instituciones académicas y forenses de distintos países europeos. A lo largo de un año, especialistas han analizado cada detalle de los restos para reconstruir la historia de una muerte que, lejos de ser accidental, apunta a un contexto ritual.

Una mujer de la Edad del Hierro que fue decapitada en una turbera

Los restos, datados entre el 343 y el 1 a.C., pertenecen a la Edad del Hierro y han sido identificados como femeninos gracias al análisis osteoarqueológico. Este dato resulta especialmente relevante, ya que la mayoría de los cuerpos conservados en turberas de este periodo corresponden a hombres.

La mujer, que medía aproximadamente 1,70 metros, presentaba un notable estado de conservación, aunque el cráneo no fue recuperado. Las marcas de corte en las vértebras cervicales indican que murió tras una decapitación intencionada.

Según los expertos, la sangre habría fluido desde la garganta antes de que la cabeza fuera separada del cuerpo, un patrón que encaja con prácticas rituales documentadas en la Edad del Hierro.

La profesora Eileen Murphy, de Queen’s University Belfast, fue la encargada de realizar la evaluación osteológica. La investigadora explicó que se trataba de unos restos «importantes» y «muy conmovedores», y subrayó la violencia extrema sufrida por la joven, cuyo cuerpo quedó en el lugar hasta ser descubierto por trabajadores más de dos milenios después.

El significado cultural del hallazgo y el nombre «Ballymacombs More Woman»

Junto al cuerpo se halló un fragmento de tejido vegetal trenzado bajo las rodillas, que podría formar parte de un objeto asociado a la mujer. Los especialistas trabajan ahora en la identificación de esta pieza, descrita como una tela elaborada con fibras vegetales y posiblemente vinculada directamente con la víctima.

El análisis del entorno también ha aportado información clave. La profesora Gill Plunkett estudió la turba del lugar y determinó que el cuerpo fue depositado sobre una superficie cubierta de musgo, no en una poza de agua como en otros casos similares.

Aunque la capa superior de turba fue retirada durante trabajos de extracción, los expertos consideran que el cuerpo no permaneció expuesto durante mucho tiempo, lo que permitió su conservación.

Siguiendo la convención habitual en este tipo de descubrimientos —que combina el nombre del lugar con el sexo del individuo— los restos han sido denominados «Ballymacombs More Woman».

Para Niamh Baker, conservadora de Arqueología en National Museums NI, se trata de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes realizados en la isla de Irlanda, ya que ofrece una nueva perspectiva sobre cómo vivían, se relacionaban con su entorno y desarrollaban sus creencias las comunidades de la Edad del Hierro.

Actualmente, tanto los restos como el objeto asociado han sido trasladados desde el laboratorio de patología estatal a las instalaciones de National Museums NI, donde el equipo de conservación supervisa su estado antes de iniciar la fase final de tratamiento para su preservación definitiva.