Anabel Pantoja, muy enfadada con el equipo de ‘Sálvame’ por esta acción
Anabel Pantoja, ¿traicionada por 'Sálvame'?
La organización de ‘Sálvame’ suele gastar bromas pesadas a sus colaboradores, y la última víctima en soportarlo ha sido Anabel Pantoja, que desde que aceptó entrar en la sección del ‘Plan Pantoja’ está muy controlada. Tan controlada, que los colaboradores incluso se atreven a meterse en su habitación sin su permiso. Vamos, que lo que han hecho es algo muy parecido a un allanamiento de morada.
Cámara al hombro, hemos entrado en su habitación mientras Cristina Soria intentaba despertarla y, claro, la colaboradora ha echado humo por las orejas ¡Pobrecita! #elplanpantoja https://t.co/ISSCVbRlui
— Sálvame Oficial (@salvameoficial) 11 de junio de 2019
Los reporteros de ‘Sálvame’ se compincharon con el compañero de piso de Anabel Pantoja para la nueva entrega de su sección, que consiste en que la colaboradora se someta a un estilo de vida más saludable para que logre perder peso. Así, el compañero de piso de la sobrina de Isabel Pantoja dejó entrar a los reporteros del programa (no sabemos a cambio de qué, pero sí sabemos que Anabel se cabreó muchísimo con él), que iban con la cámara al hombro.
¡Enhorabuena, @AnabelPantoja00! #elplanpantojahttps://t.co/Ckue6Q5snc
— Sálvame Oficial (@salvameoficial) 11 de junio de 2019
A las 8 de la mañana irrumpieron en su casa para demostrar que los Pantoja no son tan vagos como se quiere hacer pensar. Se metieron en su habitación, grabando todo cuanto se encontraban, sin ningún pudor, mientras Cristina Soria intentaba despertar a Anabel Pantoja: “Si no me grabas en pijama te lo agradecería (…) que estoy en bragas”, fueron las palabras de una Anabel que parecía bastante enojada.
Sin embargo, Anabel demostró una gran contención, porque bastante tacto tuvo con los colaboradores del programa para lo que le hicieron. Menudo aguante tiene la chica.
Después de salir de casa, en la que mantuvo todo el rato su enfado escondido, la llevaron a Burrolandia para ayudar con las tareas de limpiar los establos y cuidar a los burros. Y, finalmente, fue a entrenar junto a Pepitator, de la que se quejó mil veces por lo “bruta” que es. “¡Me estás haciendo daño!”, repetía Anabel una y otra vez mientras la otra le intentaba hacer llaves de judo. “Me entrena como si fuera el último día de mi vida”, exageraba Anabel.
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