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Rodríguez Torres niega ser el candidato de Zapatero para Venezuela y afirma que sólo hablan de presos

El ex general rechaza ambiciones políticas desde Madrid: prefiere un perfil bajo

El general retirado Miguel Rodríguez Torres niega categóricamente ser el candidato del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero para la presidencia de Venezuela, ya que su única relación con el ex presidente español se limita a gestiones humanitarias para la liberación de presos políticos. Fuentes del entorno del ex ministro venezolano explican a OKDIARIO que el ex jefe de inteligencia chavista, afincado en Madrid desde 2023, califica de «disparate» y «del tamaño del cielo» las informaciones que lo vinculan con aspiraciones de relevo político en el país suramericano.

A sus colaboradores Rodríguez Torres asegura que nunca ha hablado de un cambio de gobierno en Venezuela ni nada que se le parezca. Desmiente especulaciones publicadas en diversos medios españoles. El ex ministro del Interior ha insistido en que vive en la capital española con el más bajo perfil posible y alejado de la política.

Sus conversaciones con Zapatero se producen exclusivamente cuando surgen solicitudes de liberación de presos. El general retirado el pasado jueves coordinó con Zapatero la excarcelación del ciudadano italiano Alberto Trentini, acusado de espionaje por el régimen venezolano. Tuvo que viajar a Roma para hacer averiguaciones.

Rodríguez Torres trabaja casi todos los días en gestiones para ayudar a liberar presos, motivado por su propia experiencia carcelaria. Tiene compañeros que conoció en la cárcel que nunca han llegado a a juicio y él trabaja para su excarcelación.

El ex jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) ha pronosticado que las liberaciones se acelerarán en los próximos meses. Será casi automático, ha vaticinado a sus amistades. Atribuye esta tendencia a varios factores: de la presión de Estados Unidos a Zapatero.

Ha asegurado que la mayoría de los presos políticos saldrán en libertad, aunque ha identificado casos especialmente complicados. Por ejemplo la Operación Gedeón», un intento de incursión militar en Venezuela de nacionales y estadounidenses.

Candidatura presidencial

Cuando se le ha preguntado directamente sobre su supuesta candidatura presidencial promovida por Zapatero, Rodríguez Torres ha respondido con rotundidad. No sabe si alguien le ha propuesto y duda mucho que haya sido Zapatero con el que nunca ha hablado de relevos en el Palacio de Miraflores.

El general considera las informaciones que lo señalan como asesor político de Zapatero de falsedades sin fundamento.

También descarta que Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, le habría elegido para asumir las riendas del país en 2031. La antigua vicepresidenta tiene muchos asuntos abiertos como para preocuparse de 2031, cree el ex general, que no tiene planes de volver a Caracas para regresar al Ejecutivo.

El ex ministro nunca ha sido sancionado por Estados Unidos ni por la Unión Europea, lo que interpreta como señal de su limpieza en asuntos delictivos. Mantiene comunicación habitual con instituciones estadounidenses. En esta coyuntura ha tenido que hablar con ellos casi todos los días. Fuentes de su entorno dicen que tiene una relación fluida con servicios de inteligencia occidentales y, por tanto, no le están investigando por torturas y narcotráfico.

Durante sus 15 años como jefe de inteligencia de Venezuela mantuvo las mejores relaciones con organismos como el Mosad, el CNI, con todas las instituciones. Además, ha asegurado ser colaborador de la Corte Penal Internacional y haber proporcionado toda la información que le pidieron para futuros procesamientos.

Aunque opositores al chavismo le califican de pieza clave en la represión, él sostiene que no hay nada de eso y que lo tiene todo documentado. Apunta a testimonios de testigos protegidos de dudosa credibilidad.

El general retirado, de 61 años, mantiene un perfil deliberadamente opaco en Madrid, donde reside sin restricciones de movilidad. La dualidad entre el discurso público de Rodríguez Torres y las informaciones que lo sitúan como pieza clave del futuro político venezolano plantea interrogantes sobre su verdadero papel en el tablero geopolítico. Mientras él insiste en su alejamiento de la política y su dedicación exclusiva a causas humanitarias, sectores del chavismo y de la disidencia lo señalan como figura inevitable en cualquier escenario de transición, convirtiendo al ex general en un enigma que se mueve entre las sombras de Madrid y Caracas.