Compostaje

Compostaje doméstico para principiantes: todo lo que debes saber para obtener un abono de calidad

El compostaje es el resultado de la descomposición natural que sufre toda materia orgánica

Existen compostadores domésticos adaptados a casi cualquier tipo de vivienda

La selección de los residuos orgánicos es la clave de un buen compostaje

Durante los últimos años, el compostaje doméstico ha pasado de ser una práctica minoritaria a despertar una curiosidad creciente entre quienes buscan una forma sencilla y práctica de aprovechar los restos de su comida. Para ello no hace falta disponer de costosos y complejos equipos ni tampoco grandes conocimientos técnicos.

Esta simplicidad es posiblemente uno de sus puntos fuertes: prácticamente cualquier hogar puede convertir buena parte de sus desechos en un abono natural y gratuito que mejora la fertilidad del suelo, retiene de forma óptima la humedad y aporta nutrientes a las plantas del huerto o del jardín o, incluso, a las que tenemos en las macetas de nuestros balcones y terrazas.

El compostaje también permite experimentar con un proceso biológico fascinante que al mismo tiempo nos ayuda a comprender por qué el concepto de basura está tan equivocado, y es que casi todo lo que antes veíamos como un mero residuo orgánico sin ningún tipo de utilidad ha pasado a convertirse en nuevo recurso al que podemos sacarle partido.

Descomposición aeróbica

Como explica la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés): «El compostaje es la descomposición biológica aeróbica (que requiere oxígeno) y controlada de materiales orgánicos por microorganismos. Los materiales orgánicos (carbonados) incluyen recortes de césped, hojas, restos de poda de jardín y árboles, y restos de comida».

«El producto final es el compost, un aditivo biológicamente estable que puede utilizarse para mejorar la salud del suelo y proporcionar nutrientes a las plantas. Los microorganismos se alimentan de los materiales añadidos a la pila de compost durante el proceso. Utilizan carbono y nitrógeno para crecer y reproducirse, agua para digerir los materiales y oxígeno para respirar», añade la EPA.

Estos microorganismos son, básicamente, bacterias y hongos, a las que se les unen pequeños animales invertebrados, principalmente lombrices.

Materia orgánica, aire y humedad

Sólo hace falta una combinación adecuada de materia orgánica, aire y humedad para que se produzca este proceso natural de descomposición. Cuando colocamos en un compostador restos verdes (frutas, verduras, café, cáscaras) junto con materiales marrones (hojas secas, cartón, serrín), estamos ofreciendo a las bacterias, hongos y lombrices el escenario perfecto para actuar.

La humedad también les facilita la labor, pero en este punto conviene no pasarse y procurar que no se sobrepase un grado de humedad equilibrado, con el fin de evitar malos olores. Por último, el aire evita que el proceso derive en fermentaciones indeseadas.

El calor que puede generarse dentro del contenedor tampoco es problema: forma parte de la actividad microbiana. Lo importante es que la mezcla no quede compactada y que la humedad sea similar a la de una esponja escurrida. Con eso, el sistema funciona casi solo.

Reutilización de los posos del café para compostaje urbano.

Compostador

Cada vivienda, dependiendo de sus características, requiere un tipo de compostador distinto, y hoy existen opciones domésticas para prácticamente cualquier situación.

En casas con patio o terraza amplia, los compostadores de exterior son muy prácticos. Se colocan directamente sobre el suelo y permiten que las lombrices y los microorganismos entren en contacto con la mezcla, acelerando el proceso. Estos modelos son los más cómodos para quienes generan bastantes restos vegetales.

En pisos y balcones, la lógica cambia, pero no las posibilidades. Los compostadores urbanos compactos han mejorado mucho: son más pequeños, cuentan con ventilación y pueden compostar restos de cocina en cantidades moderadas. Suelen tener tapa hermética, bandeja para lixiviados y sistemas que facilitan la aireación.

Vermicompostaje

Cuando el espacio es muy limitado o se busca un proceso limpio y controlado, aparece el vermicompostaje, un sistema especialmente eficaz para interiores en el que la protagonista es la lombriz roja.

Esta especie de lombriz de tierra es una avezada experta en lo que se refiere a la descomposición de la materia orgánica, siendo capaz de generar un humus de excelente calidad en tan solo dos o tres meses, siempre que encuentre una mezcla equilibrada de restos y un nivel adecuado de humedad.

La lombriz roja funciona bien en lavaderos, cocinas, balcones e incluso trasteros. Eso sí, conviene evitar restos cítricos o muy ácidos porque causan estrés al animal, ralentizando su actividad.

Selección de residuos

La clave para que un compostador doméstico funcione sin problemas está en la selección de residuos. Lo primero que debemos dejar claro es qué tipo de restos son los más adecuados. Aquí tenemos una lista:

La mayoría de los expertos también recomiendan trocear la materia orgánica para acelerar el proceso.

Nunca en tu compostador

Esto es lo que no deberías añadir en el compostador de tu casa para evitar patógenos, plagas y otros inconvenientes:

Una mezcla equilibrada evitará olores, insectos y fermentaciones. Siempre que el compost huele mal, la causa suele ser la misma: demasiada humedad o un exceso de materia verde.

Compost esparcido uniformemente en campos de cultivo. Generado por IA.

Pasos para compostar

Compostar en casa es mucho más sencillo de lo que se imagina. El primero de los pasos consiste en preparar una capa base en el fondo del compostador. Suele bastar con cartón troceado, hojas secas o una leve capa de tierra para absorber humedad y permitir la circulación del aire.

Sobre esa base se añaden los restos de cocina, siempre en pequeñas cantidades y procurando alternar verdes y marrones. Si la mezcla se compacta, basta con introducir más hojas secas o trozos de cartón. Si está demasiado seca, un pulverizado de agua suele resolverlo.

Remover y oxigenar

En compostadores sin lombrices, conviene remover ligeramente cada una o dos semanas para oxigenar la mezcla. En vermicompostaje, las lombrices se encargan de mover el material y no es necesario airear.

El compost doméstico tarda entre tres y seis meses en madurar, dependiendo de la temperatura y la constancia. Sabemos que ha llegado a su punto cuando tiene un olor agradable a tierra, un color oscuro y una textura suelta.