El operario de Adif que ordenó al AVE reanudar «con marcha normal» se niega a declarar ante la Guardia Civil
Este controlador es el gran señalado por Óscar Puente en su intento de buscar un responsable del accidente
La propia web de Transportes desmiente a Puente: "Los sistemas garantizan la seguridad aunque se produzca un error humano"

El operario del centro de control de Adif que dio la orden al tren AVE de reanudar la circulación con «marcha normal» se ha acogido a su derecho de negarse a declarar, por ahora, ante la Guardia Civil. Este trabajador ha sido el gran señalado por Óscar Puente desde el primer momento en su intento de justificar el segundo accidente de alta velocidad en España este año, pese a que hace un año admitió «distorsiones» en el sistema de seguridad de la línea ferroviaria en la que se produjo el accidente.
El operario ha tomado esa decisión de no declarar ante la Policía Judicial, dentro de las investigaciones que se están llevando a cabo para esclarecer las posibles responsabilidades penales en las causas del accidente de Urda (Toledo), que ha provocado la muerte de al menos 69 personas. El caso está siendo investigado de manera prioritaria bajo secreto de sumario por el Juzgado de Ordaz.
Este controlador es la persona sobre la que Oscar Puente, en su calidad de ministro de Transportes, descargó toda la responsabilidad directa al calificar públicamente su instrucción de «errónea». Según la versión del ministerio, en el momento en que cayó el sistema automático de señalización (LZB), la gestión pasó a modo manual y esa decisión final dependió enteramente del criterio del operario.
El Gobierno ha señalado desde el primer momento el fallo humano como principal argumento del Gobierno, pese a que la propia web del Ministerio de Transportes asegura que los sistemas de control de la red ferroviaria «están diseñados de forma que, aunque se produjera un error humano, se garantizaría la seguridad» de los trenes.
Un chivo expiatorio
Mientras, los sindicatos como CCOO, UGT y Semaf han salido en defensa del colectivo de controladores de Adif. Piden que no se use al trabajador como un «chivo expiatorio» o el último eslabón de la cadena sin evaluar las condiciones sistémicas.
Los compañeros del propio Centro de Control de Atocha han denunciado públicamente la «falta de descanso» crónica que sufren y que operan bajo una excesiva carga de trabajo con un único refuerzo de personal para gestionar situaciones críticas de emergencia.
En paralelo, la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes Ferroviarios, Marítimos y de Aviación Civil (AITAT), encargada de realizar la investigación técnica del accidente, todavía no había interrogado ayer a los maquinistas y responsables de circulación debido a que no se encontraban «en condiciones de someterse a entrevistas».
Dentro de esa investigación técnica, un equipo de la AITAT se desplazó al centro de control de alta velocidad de Adif, situado en la estación de Atocha de Madrid. El informe de la AITAT tras las primeras 24 horas del suceso recoge que la colisión, que estima que se produjo a una velocidad entre 160 y 200 km/h, provocó que el coche de cabeza del AVE quedase empotrado en el coche de cola del Iryo, acabando ambos volcados y girados al pie del terraplén de la vía.
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