España
Ministerio del Interior

Marlaska entrega a la Guardia Civil de La Coruña un coche de 25 años para perseguir a los delincuentes

Le quita un coche con deficiencias tras la denuncia de los agentes y les da otro peor 

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha entregado a los guardias civiles de Policía Judicial de La Coruña un coche de 25 años para perseguir a los delincuentes. El vehículo tiene «tantas deficiencias que no es apto para la labor policial» y «pone en riesgo la vida de los agentes», según declaran a OKDIARIO fuentes policiales.

Esta situación se está produciendo en la Comandancia de La Coruña. El año pasado, Marlaska les dio uno nuevo de renting, hace seis meses se lo quitó y les entregó uno de 18 años «con muchos fallos» y al quejarse los agentes, se lo ha cambiado por uno de 25 años y 350.000 kilómetros que está todavía peor. Les fue entregado hace apenas cuatro días.

La Policía Judicial de la Guardia Civil investiga los delitos más graves -homicidios, asesinatos, robos de gran cuantía, agresiones sexuales y narcotráfico- y las operaciones más grandes. En ella se encuentra la UCO, de plena actualidad por sus investigaciones de los casos de corrupción que salpican al PSOE y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y por la ley que el Ejecutivo pretende aprobar para que la Fiscalía se quede con la UCO. Son agentes que se juegan la vida en los coches realizando seguimientos.

Ha sido la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, la que ha dado la voz de alarma a este diario denunciando este «vergonzoso» caso que se produce justo mientras Interior saca un nuevo capítulo de su serie documental Desde el Interior centrado en el trabajo de la Policía Científica, encuadrada como la UCO en la Policía Judicial, «para acercar a la ciudadanía el trabajo diario de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado». Pues con estos medios trabajan los agentes.

«El coche que nos han dado está para el desguace», declaran a este diario fuentes policiales de la AUGC, denunciando que Interior está poniendo en riesgo su vida haciéndolos trabajar con una tartana. Este vehículo oficial es camuflado, por eso no acompañan a esta información imágenes del mismo.

El vehículo en cuestión «no tiene ni la ITV pasada y se encuentra en condiciones deplorables: sucio, desgastado del uso diario durante 25 años y oxidado», con el riesgo que ello supone. Los agentes sostienen que un coche policial tan antiguo “es un peligro” y todavía más con las singularidades que tienen las carreteras de La Coruña, serpenteadas, y el clima habitual de la zona.

El ministro desoye a la DGT

Se da la circunstancia de que la Dirección General de Tráfico da lecciones con que los coches antiguos es mejor retirarlos de la carretera, emplazando a los automovilistas a que renueven los vehículos. Sin embargo, el Ministerio del Interior, de quien depende Tráfico, es quien está obligando a una unidad operativa de calle a conducir vehículos policiales viejos y, por tanto, no aptos para la conducción policial, con arrancadas y frenadas bruscas y muchos kilómetros a diario.

De hecho, dentro de cinco años podrán solicitar la condición de vehículo histórico para que sea considerado parte del patrimonio cultural o técnico, lo que permite, además, la circulación en Zonas de Bajas Emisiones. Eso sí, con 30 años, la circulación debe ser ocasional, limitándose a menudo a un máximo de 96 días al año, destinados a concentraciones, exposiciones o uso recreativo.

La Comisión de Policía Judicial y Criminalística de la AUGC denunció el pasado mes de septiembre ante el Consejo de la Guardia Civil que el vehículo de 18 años entregado a los agentes de La Coruña no era apto para el servicio. Desde Prevención de Riesgos Laborales de la Benemérita le dieron la razón, sentenciando que tenía diversas averías y que o se arreglaban o no podía circular.

Entonces, la Benemérita decidió parar dicho vehículo. La sorpresa de los agentes fue mayúscula cuando entonces les entregaron este coche de 25 años, «inadecuado». «Si la Dirección General de Tráfico dice que un coche de 25 años no debería circular a nivel usuario normal en la carretera, menos a nivel policial», denuncia la AUGC.

Esta asociación insta a Interior a realizar «un estudio serio sobre el parque móvil de las unidades de Policía Judicial y aplicar el sentido común en relación con la vida útil de los vehículos que se adjudican a unidades operativas».

Subraya que «es necesario que el Ministerio haga una norma sobre qué condiciones mínimas tiene que tener un coche policial para realizar funciones de Policía Judicial», que exige unas condiciones de seguridad, fiabilidad mecánica y discreción significativamente superiores a las de un vehículo de uso civil común al tener que realizar funciones de mucha más exigencia.

El peligro que supone un coche viejo

«Conducir un vehículo de 25 años de antigüedad como parte de la actividad laboral incrementa significativamente la probabilidad y severidad de los accidentes de tráfico», señala a OKDIARIO Eugenio Nemiña, responsable jurídico de la AUGC, vocal del Consejo de la Guardia Civil y de la Comisión de Riesgos Laborales, destacando que «el riesgo de fallecer o sufrir lesiones graves es notablemente superior en vehículos antiguos debido a la falta de sistemas de seguridad pasiva modernos».

Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) y estudios sobre siniestralidad, un vehículo de más de 15 años tiene un riesgo de fallecimiento en accidente que se duplica o incluso triplica respecto a un vehículo moderno, cosa que ha advertido la DGT en numerosas campañas.

De acuerdo a estudios del Instituto de Seguridad Vial de Fundación MAPFRE, un vehículo de más de 15 años multiplica por 2,5 el riesgo de muerte respecto a uno de menos de 5 años. Dichos estudios se refieren a un uso de un turismo privado, por lo que el riesgo se multiplica cuando se utiliza para unas funciones críticas.

Nemiña también destaca que «estos vehículos tan antiguos carecen de tecnologías actuales como asistentes de mantenimiento de carril, lo que dificulta evitar accidentes ante fallos técnicos o humanos», y que «los riesgos de accidente se elevan considerablemente si el mantenimiento no es exhaustivo, algo que ocurre en vehículos de 25 años, en los que no se invierte mucho dinero en reparaciones y se parchea».

Asimismo, pone el foco en que «el aislamiento acústico y de vibraciones en estos coches viejos también es menor, lo que puede provocar también trastornos osteomusculares o estrés auditivo tras jornadas prolongadas».  Y que «existe un mayor riesgo de exposición a gases de combustión por fugas en el sistema de escape o fallos en la estanqueidad del habitáculo».

Las ITV «hacen la vista gorda»

Lo cierto es que, según revela a OKDIARIO Eugenio Nemiña, «es una práctica habitual que las ITV hagan la vista gorda con los coches policiales, aunque tengan cosas estropeadas». Y que por pasarla, «cuando los agentes advierten de que en los vehículos falla algo, los mandos se acogen precisamente a que la ha pasado», restándole crédito a la denuncia de los efectivos.

«Estos vehículos oficiales pasan la ITV en estaciones propias o de Defensa, lo que resta imparcialidad», destaca el responsable jurídico de la AUGC. De hecho, a él mismo le ha ocurrido que un vehículo que no era apto, ya que «tenía mal la suspensión, los frenos y la dirección», le iban a pasar la ITV «por ser la Guardia Civil». Una situación ante la que él se revolvió diciendo que como hicieran eso, se iba otra a ITV que pagaría de su bolsillo y antes de volver al cuartel iría al juzgado con los dos informes de ITV para denunciarlo.

Entonces, la cosa cambió y el trabajador le dijo: «Bueno, si te pones así, avisa para que vengan a recogerte». Ese coche ya no volvió a circular, tenía tantas cosas que reparar que lo dieron de baja y lo enviaron a la chatarrería, como la AUGC considera que debería pasar con el vehículo de 25 años que han entregado a la Policía Judicial de La Coruña.

Esta situación de vehículos con más de 20 años y más de 300.000 kilómetros para funciones policiales no es un problema puntual, sino algo generalizado. El Tribunal de Cuentas recordó recientemente que la Inspección de Personal y Servicios de Seguridad de la Secretaría de Estado de Seguridad ha señalado de forma habitual en sus informes que la antigüedad y el kilometraje de los vehículos dista de ser óptima para el servicio. Así lo ha sentenciado en más del 90% de los informes emitidos, 70.

Nemiña señala, además, que el caso de la Comandancia de La Coruña les «parece un castigo». «Como nos han tenido que dar la razón y han retirado un coche de 18 años, ahora nos mandan uno de 25 años como diciendo que aprendamos a estar callados y no protestar», critica indignado sin callarse ante esta posible represalia, a las que desgraciadamente someten a los agentes a veces tras denunciar públicamente la situación que padecen. Y a veces lo hacen dando palos de ciego.

El caso no es un hecho aislado

Como ha revelado este diario recientemente, la Guardia Civil de Huelva lucha contra el narcotráfico con una furgoneta cedida de más de 20 años. 

Además, mientras los Mossos estrenan coches subvencionados por el Ministerio del Interior, Marlaska sólo compra la mitad de los que prometió a la agrupación de Tráfico, que se encuentra en una situación crítica por falta de vehículos, y con coches de hasta 500.000 kilómetros –una cifra absolutamente incompatibles con un servicio policial especializado en Seguridad Vial–, así como con otros vehículos con averías constantes.

En Granada también se da la situación de que hasta cinco agentes salen de patrulla en un sólo coche por falta de vehículos en diversos cuarteles. No sólo patrullan apretujados como en latas de sardinas, dada su corpulencia y las armas, sino que cuando realizan alguna detención, se tienen que quedar dos de ellos en tierra donde se efectúe y buscarse la vida para regresar al puesto.

Esta situación de Granada ocurre porque en la totalidad de los cuarteles, donde tendría que haber cuatro o cinco coches para patrullar, sólo hay uno o ninguno, como también ha denunciado la AUGC en OKDIARIO logrando revertir en gran parte los despropósitos destapados, como el hecho de que el vehículo con el que patrullan en Pinos Puente no cumplía la normativa en cuanto a colores, pegatinas y elementos reflectantes para aumentar la visibilidad, y que para el servicio en Sierra Nevada, donde se produce en estas fechas una gran afluencia de personas, sólo había un vehículo, lo que suponía «una hora y pico sin servicio» mientras se hacía el relevo.

Un sinfín de despropósitos

Los despropósitos de Marlaska con la Policía Judicial también se acumulan. Como también ha informado OKDIARIO, una chapuza del ministro pone en riesgo de ser anuladas muchas investigaciones de la Guardia Civil, ya que separó las especialidades de Policía Judicial y Criminalística, pero no ha hecho un nuevo manual de actuación para los agentes y siguen ejerciendo funciones como cuando eran una sola especialidad. Y ello puede provocar que se vayan al traste investigaciones completas, al hacer funciones para las que ya no están autorizados.

Otra de las perlas del ministro es que mientras los ciberdelincuentes se sofistican, los agentes encargados de recibir e investigar las denuncias digitales reciben una formación pensada para empleados de oficina, cursos con nociones básicas. Este curso de ciberseguridad fue anunciado a bombo y platillo por Marlaska, pero los agentes dicen que no es nada útil para investigar delitos, que, en definitiva, es su función.