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Bombazo en la arqueología: hallan en Turquía uno de los 3 únicos puertos fluviales conocidos en el mundo antiguo

  • Alejo Lucarás
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El descubrimiento de uno de los escasos puertos fluviales claves para el comercio del mundo antiguo ha colocado a la ciudad turca de Trabzon en el foco de la investigación arqueológica internacional. La estructura, localizada en el barrio de Pazarkapı, permanecía enterrada a entre seis y ocho metros bajo el nivel actual de la ciudad, oculta por el crecimiento urbano.

Los trabajos, iniciados en 2020 y reforzados en 2024, han permitido documentar una infraestructura que conecta directamente con el arroyo Kuzgundere. Estos puertos fluviales desempeñaban un papel clave en la transferencia de mercancías entre las rutas marítimas del mar Negro y los caminos caravaneros del interior de Anatolia.

Así fue el excepcional hallazgo de uno de los únicos puertos fluviales conocidos del mundo antiguo

La identificación de este enclave como uno de los tres únicos puertos fluviales conocidos en la Antigüedad convierte el yacimiento en una referencia para el estudio de la logística histórica.

A diferencia de los puertos marítimos convencionales, estas infraestructuras interiores permitían articular el comercio entre el litoral y el interior mediante un sistema coordinado de transporte por agua y por tierra.

En el caso de Trabzon, el puerto estaba conectado al Kuzgundere, lo que facilitaba la entrada de embarcaciones de pequeño calado hasta una zona protegida del oleaje. Desde allí, las mercancías podían almacenarse o redistribuirse hacia caravanas que se adentraban en Anatolia, el Cáucaso o Persia.

Los investigadores han subrayado que la rareza de los puertos fluviales en el mundo antiguo se debe tanto a su complejidad técnica como a la necesidad de contar con condiciones geográficas muy concretas. La combinación de río navegable, cercanía al mar y red terrestre hacía de este tipo de instalaciones una pieza clave en los nodos comerciales de mayor alcance.

La parte clave del descubrimiento: un muelle romano reutilizado durante siglos

El núcleo de la estructura descubierta se remonta al periodo romano, entre el siglo I a. C. y el siglo I d. C. El equipo dirigido por el arqueólogo Vedat Keleş ha documentado un muro de muelle de aproximadamente 135 metros de longitud y dos metros de grosor. Esta base, construida con sillares de época romana, constituye el armazón principal del puerto.

Sin embargo, el análisis estratigráfico demuestra que el enclave no dejó de utilizarse tras la etapa romana. Durante el periodo bizantino se realizaron reparaciones y adaptaciones, como evidencian los fragmentos cerámicos hallados en los niveles superiores.

Más tarde, en época otomana, el espacio habría sido transformado para usos vinculados al almacenamiento y la actividad comercial.

Incluso en los primeros años de la República de Turquía se detectan intervenciones que alteraron parcialmente la estructura original. Con el paso del tiempo, el crecimiento urbano terminó por cubrir el conjunto, cuya existencia quedó olvidada hasta el inicio de las excavaciones recientes.

¿Para qué se usaban los puertos fluviales de Trabzon?

Otro de los elementos más relevantes del yacimiento es la presencia de dos grandes accesos en el muro del muelle. Uno de ellos presenta arco, mientras que el otro parece corresponder a una fase constructiva anterior. Estos puntos de entrada habrían regulado el tránsito de mercancías entre el área portuaria y las zonas de almacenamiento o mercado situadas en el entorno inmediato.

Además, se han localizado muros perpendiculares en niveles inferiores que podrían corresponder a almacenes o dependencias comerciales. Esta disposición refuerza la hipótesis de que el enclave funcionaba como un espacio organizado para la gestión de grandes volúmenes de productos.

La magnitud de la infraestructura sugiere un sistema logístico planificado. Los puertos fluviales no eran simples embarcaderos, sino complejos articulados que integraban transporte, almacenamiento y redistribución.

En este caso, la proximidad al mar Negro y la conexión fluvial permitían enlazar rutas internacionales con circuitos regionales.

Los objetos hallados que confirman la presencia de comercio internacional

Los materiales recuperados durante la excavación aportan información clave sobre la red de intercambios de la ciudad. Entre los hallazgos destaca una lámpara de aceite fabricada en Crimea, prueba directa de las relaciones comerciales a través del mar Negro.

También se han documentado numerosos fragmentos de cerámica bizantina, vasijas y objetos vinculados al tráfico mercantil. Estos restos permiten reconstruir una actividad continuada a lo largo de varios siglos y respaldan la idea de que la economía local dependía en gran medida de la circulación de mercancías.

La antigua Trabzon, fundada como colonia griega bajo el nombre de Trapezus en el siglo VIII a. C., ya figuraba en textos clásicos como la ‘Anábasis’ de Jenofonte. Su posición estratégica la convirtió en punto de enlace entre Anatolia, el Cáucaso y las rutas orientales.

¿Cómo será la restauración y conservación de este enclave turco?

La estructura ha sufrido daños a lo largo del tiempo, en parte por intervenciones modernas con cemento que no respetaban los materiales originales. Los equipos de restauración trabajan ahora en la retirada de estos añadidos y en la aplicación de morteros compatibles con las técnicas históricas.

El objetivo es consolidar el muro sin alterar su configuración. Para ello se emplean métodos como la inyección de cal hidráulica en cavidades internas y la protección superior frente a filtraciones de agua.

Así, a medida que avancen los trabajos, el yacimiento que se suma a la larga lista de descubrimientos en Turquía, podría aportar más datos. Esto permitiría así comprender mejor la economía de las civilizaciones que dominaron el mar Negro durante más de dos mil años.