Naturaleza
Importante hallazgo

La ciencia celebra un hito histórico: investigadores manipulan las raíces de las plantas para que resistan la sequía

La manipulación de las raíces de las plantas para resistir mejor la sequía marca un hito científico con potencial impacto en la producción agrícola. Un equipo del Centro de Ciencias de la Vida Bond de la Universidad de Misuri logró identificar el mecanismo que controla la profundidad del crecimiento radicular, un factor clave cuando el agua escasea.

El hallazgo fue detallado en un estudio publicado en la revista The Plant Cell, donde los investigadores describen cómo una proteína específica regula este proceso. Comprender este mecanismo abre la puerta a desarrollar cultivos capaces de adaptarse a entornos con estrés hídrico cada vez más frecuente.

Cómo lograron manipular las raíces para hacerlas más profundas y resistentes

El equipo identificó que la proteína SRFR1 forma pequeñas estructuras similares a un gel en una zona concreta de la raíz externa. Estas estructuras, llamadas condensados, surgen de manera natural y cumplen una función en el crecimiento radicular.

Según explicó Walter Gassmann, director del Centro de Ciencias de la Vida Bond y profesor de la Facultad de Agricultura, Alimentación y Recursos Naturales, la longitud de la raíz no es un rasgo fijo. Depende del entorno. En contextos de sequía, las plantas necesitan raíces más largas para alcanzar agua y nutrientes en capas más profundas del suelo.

A partir de este conocimiento, los científicos alteraron genéticamente la proteína para intensificar el proceso de condensación. El resultado fue claro: las plantas modificadas desarrollaron raíces más largas que las variedades silvestres.

Para lograrlo, utilizaron una herramienta de inteligencia artificial capaz de predecir la estructura de proteínas. Esto les permitió identificar los aminoácidos responsables de los enlaces entre dos moléculas de SRFR1. Con esa información, diseñaron un fragmento sintético de código genético editado.

Ese fragmento se combinó con la enzima ADN polimerasa para generar nuevo ADN modificado. Luego, el material genético fue introducido en una bacteria utilizada como vehículo para transportar el ADN hasta las flores de la planta. De esta manera, la modificación quedó integrada de forma permanente en las semillas.

Mediante el Núcleo Avanzado de Microscopía de Luz de Mizzou, el equipo comprobó que las plantas alteradas formaban más condensados en la raíz externa. Esa mayor formación se tradujo directamente en un crecimiento radicular más profundo.

Otros avances científicos para enfrentar la sequía

Este descubrimiento se suma a otras investigaciones que exploran cómo las plantas enfrentan el estrés hídrico. Un trabajo publicado en Cell Host & Microbe analizó el papel de los microbios en la adaptación de los robles frente a cambios ambientales.

Investigadores de la Universidad de Birmingham estudiaron robles semi-maduros en un bosque natural y observaron que sus microbiomas, tanto en la parte aérea como en las raíces, mostraban resistencia ante sequías prolongadas, escasez de nutrientes y presencia de patógenos.

Tras períodos extensos sin agua, los árboles registraron cambios sutiles en la microbiota asociada a las raíces. Esto sugiere que pueden reclutar bacterias beneficiosas cuando enfrentan condiciones de estrés, un mecanismo de adaptación que podría aprovecharse en el futuro.

Para Gassmann, que lleva dos décadas investigando la proteína SRFR1, estos avances reflejan la importancia de la investigación básica. Comprender la biología celular en profundidad es el primer paso para diseñar o mejorar plantas que puedan prosperar en regiones afectadas por la sequía, un desafío cada vez más urgente para la agricultura global.