Macarena Olona ficha por el bufete de Choclán, el abogado de Aldama, tras dejar la Abogacía del Estado
La ex diputada de Vox se incorpora al despacho del abogado de Víctor de Aldama
Macarena Olona ha anunciado este martes su nuevo destino profesional: se ha incorporado al Bufete Choclán, el despacho encabezado por el magistrado en excedencia José Antonio Choclán Montalvo, abogado de Víctor de Aldama en el caso Koldo. La noticia llega apenas una semana después de que la ex diputada de Vox haya comunicado su salida del servicio activo en la Abogacía del Estado mediante una excedencia, poniendo así fin a las especulaciones sobre su futuro laboral.
La propia Olona ha sido la encargada de desvelar la noticia a través de una publicación en la red social X. En su mensaje, ha querido destacar la trayectoria de su nuevo superior: «José Antonio Choclán Montalvo, magistrado en excedencia, es uno de los abogados más prestigiosos de España. Desde hoy, también es mi jefe».
La ex dirigente de Vox ha añadido en el mismo texto que se suma al despacho «para seguir luchando, a uno y otro lado del Atlántico. Con la Ley y el Orden».
Un fichaje de peso
El Bufete Choclán es uno de los despachos penalistas con mayor repercusión mediática del panorama jurídico español. Su fundador, José Antonio Choclán Montalvo, es magistrado de la Audiencia Nacional en excedencia y cuenta con una dilatada trayectoria en causas judiciales de gran calado.
Actualmente ejerce como abogado, entre otros, de Víctor de Aldama, el empresario investigado en el denominado caso Koldo. También es letrado penalista de Julio Iglesias, Cristiano Ronaldo, Cristina Cifuentes o Luis Medina.
La incorporación de Olona a este despacho supone, por tanto, un salto hacia el ejercicio privado de la abogacía tras años vinculada a la función pública y a la política de primera línea.
Salida de la Abogacía
El anuncio de este martes llega justo una semana después de que Olona haya cerrado su etapa como abogada del Estado. La ex diputada había regresado al cuerpo tras abandonar la primera línea política, aunque su paso por la función pública ha vuelto a ser breve: ha optado finalmente por una excedencia que le permite mantener su vinculación con la Abogacía del Estado sin ejercer de forma activa en ella.
En su despedida, Olona calificó como un «privilegio» haber desempeñado esas funciones, un gesto que muchos interpretaron como el cierre de un capítulo antes de anunciar su nuevo rumbo profesional. La excedencia, a diferencia de una renuncia definitiva, le deja la puerta abierta a un eventual regreso al cuerpo en el futuro, algo que no es baladí teniendo en cuenta los constantes cambios de rumbo que ha protagonizado su carrera en los últimos años.
Olona ha ocupado distintos cargos desde que abandonó la política activa. Antes de su etapa en la Abogacía del Estado, su nombre estuvo vinculado a Mercasa, empresa pública de la que finalmente salió en circunstancias que también generaron atención mediática. Ha sido diputada de Vox y candidata a la Junta de Andalucía, cargo que abandonó de forma abrupta alegando motivos de salud, un episodio que marcó un punto de inflexión en su carrera pública.
El anuncio ha generado un notable número de reacciones. Entre los comentarios se mezclan felicitaciones de seguidores y usuarios afines, con mensajes más críticos que han recordado algunas de sus posiciones públicas anteriores en materia de seguridad y orden público.
Con esta incorporación, Olona cierra su vínculo activo con la función pública y abre una etapa centrada en el ejercicio privado de la abogacía, de la mano de uno de los despachos penalistas más mediáticos del momento.
Su llegada a un bufete que representa a una de las figuras clave del caso Koldo no hace sino añadir un nuevo giro a una trayectoria profesional que, en apenas un lustro, ha pasado por la política, la empresa pública, la Abogacía del Estado y ahora el ejercicio privado del derecho. Queda por ver si esta escala resulta más duradera que las anteriores o si, como ha sido costumbre en su periplo, se convierte en una parada más de un itinerario profesional que no deja de sorprender.