La gestión de la Guardia Urbana provoca las primeras fricciones entre Colau y el PSC

Gerardo Pisarello, Ada Colau, Jaume Collboni
Gerardo Pisarello, Ada Colau, Jaume Collboni y otros miembros del Ayuntamiento de Barcelona. (Foto: AFP)

Casi dos meses después de poner en marcha el nuevo Gobierno municipal de coalición de Barcelona en Comú y el PSC, la gestión de la seguridad y la Guardia Urbana amenaza con convertirse en el principal quebradero de cabeza de la alianza entre Ada Colau y Jaume Collboni.

Las competencias de seguridad están en manos de los socialistas, concretamente bajo el control del controvertido ex director de los Mossos, Albert Batlle. Éste, a diferencia del anterior mandato de Colau, cuando gobernaba en solitario, ha decidido aplicar la mano dura contra algunos colectivos como es el caso de los manteros.

Batlle, además, está siendo uno de los concejales más activos en las primeras primeras semanas de mandato, justo coincidiendo con un repunte preocupante de la criminalidad en la Ciudad Condal. Desde la toma de posesión del nuevo Gobierno municipal hasta la actualidad, ocho personas han sido asesinadas y también se denuncian a diario más de medio centenar de atracos con violencia.

El responsable de la Guardia Urbana admite, además, que existe "un problema de seguridad" en la ciudad catalana  al cual, según ha señalado, se debería responder con mas agentes en las calles. La alcaldesa, por su parte, traslada cualquier responsabilidad al Gobierno de la Generalitat, liderado por Quim Torra, para no enfrentarse así a la impopularidad ante los suyos de poner más policías en la calle.

Fuentes de Barcelona en Comú admiten que hay "preocupación" por la gestión del socialista Batlle con la Guardia Urbana, ya que, según explican, están viendo similitudes entre a actual gestión de la policía municipal y la gestión que llevó a cabo en el seno de los Mossos bajo la presidencia del prófugo de la justicia española, Carles Puigdemont, con Josep Lluís Trapero como líder de la policía regional mientras preparaban el referéndum ilegal del 1-O.

Esa preocupación viene principalmente, aseguran las mismas fuentes, por la mano dura contra los manteros, un colectivo al que  ha decidido plantar cara con más controles, sanciones y detenciones. Este cambio en la forma de actuar contra los manteros, ha provocado ya varias protestas del sindicato en el cual se agrupan, entre las cuales una gran manifestación por las calles de Barcelona que finalizó frente al Consistorio.

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