Un estudio científico da la razón a Ayuso: los cierres y confinamientos no han evitado más muertes

Ayuso Sánchez
Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso en La Moncloa.
Luz Sela
  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

Los confinamientos y cierres obligatorios decretados para combatir la pandemia no tuvieron un efecto significativo en la reducción de la mortalidad por Covid-19. Es una de las principales conclusiones de un estudio de la prestigiosa Universidad Johns Hopkins sobre la evaluación de esta severa medida que se aplicó, entre otros países, en España. «Los cierres y confinamientos, en promedio, han reducido la mortalidad en un 0,2%», destacan los autores del trabajo, Una revisión de la literatura y meta-análisis de los efectos de los confinamientos en la mortalidad por Covid-19. 

Con ese concepto se refieren, por ejemplo, a las medidas impuestas por los gobiernos y que incluyen las limitaciones a los movimientos por el país o el cierre de escuelas y negocios. Estas conclusiones han sido destacadas en las redes sociales por el viceconsejero de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero. Precisamente, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha sido de las más críticas con esta medida, impuesta por el Gobierno de Pedro Sánchez. Ayuso apostó por medidas puntuales para evitar el daño económico a negocios y familias, insistiendo en el mensaje de que «la economía y la salud no están reñidas».

Ahora, el informe de la Johns Hopkins avala esta política. Sólo uno de los siete estudios analizados por los autores «encuentra un significativo efecto de los cierres y confinamientos». En los otros seis, destacan, es ínfimo. «Por lo tanto, encontramos poca o ninguna evidencia de que los cierres obligatorios en Europa y EEUU tuviesen un efecto notable en la mortalidad». Los autores añaden: «En comparación con una política basada únicamente en recomendaciones, encontramos poca evidencia de que tuviesen un impacto notable en la mortalidad por Covid-19».

Cabe recordar, por ejemplo, que Sánchez llevó al límite estas medidas decretando incluso, en octubre de 2020, un estado de alarma ‘a la carta’ para cerrar la Comunidad de Madrid. Ello pese a que, por entonces, los indicadores de la región -contagios, hospitalizaciones y transmisión general del virus-estaban a la baja.

En julio del año pasado, el Tribunal Constitucional anuló las medidas el confinamiento decretado por Sánchez en la primera ola de la pandemia al entender que, para ello, era necesario declarar el estado de excepción, y no de alarma, algo que sólo puede hacer el Congreso de los Diputados. En su informe, los jueces determinaron que las medidas impuestas por el Gobierno socialcomunista afectaban a derechos fundamentales más allá de una simple limitación, por lo que esas restricciones no habían sido aprobadas con el mecanismo adecuado. Posteriormente, el Constitucional también anuló la suspensión de la actividad parlamentaria durante los primeros meses de la pandemia y el segundo estado de alarma, que se extendió durante seis meses.

La Comunidad de Madrid siempre ha defendido una estrategia basada en cierres selectivos y con medidas compatibles con la actividad económica, enfrentándose directamente al Gobierno de Sánchez. En definitiva, compaginar la protección de la salud preservando la actividad económica.

Esa estrategia le ha permitido conservar su puesto de motor de la economía española. El año pasado, la región registró un crecimiento del PIB del 4,5%, 1,8 puntos por encima de la media nacional, según el Instituto Nacional de Estadística. Además, la Comunidad de Madrid cerró el año pasado con la mayor reducción del paro intermensual en toda España, con un -6,2% (24.380 menos) frente al descenso del 2,4% de media nacional (76.782).

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