Juicio al 'procés'

Las diez frases más destacadas de Urkullu en el juicio por el "procés"

Iñigo Urkullu
Iñigo Urkullu, lehendakari. (Foto: EFE)

El lehendakari Íñigo Urkullu ha asegurado en el Supremo que tuvo la percepción de que el expresidente Mariano Rajoy no era partidario del 155 y que Carles Puigdemont no quería la DUI, aunque finalmente se decantó por esa opción porque los suyos se le rebelaron al saber que había optado por convocar elecciones.

Íñigo Urkullu, que jugó un papel clave para interceder ante el "bloqueo absoluto" de las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat en los meses previos a la DUI y al 155, ha desvelado este jueves en su testifical en el Supremo los entresijos de lo que se coció en sus contactos a múltiples bandas para intentar evitar el choque de trenes en la crisis catalana.

La comparecencia del lehendakari se puede sintetizar en diez fragmentos:

– "Transmití en el último instante a Puigdemont que yo no podía ofrecer garantías, sí una intuición… la intuición se basaba en la posibilidad de que, disuelto el Parlament y convocadas elecciones por Puigdemont, la disposición de las fuerzas políticas mayoritarias (PP y PSOE) era que no se aplicara definitivamente el 155. Pero no hubo una respuesta taxativa por parte de Rajoy". "Tuve mi intuición de cual sería la disposición de Rajoy, que no era muy dado a la aplicación del artículo 155".

– La mañana clave del 26 de octubre de 2017 en que Puigdemont descartó las elecciones y se decantó por la DUI: "Me comunicó, lamentándolo, que las personas que se estaban manifestando en plaza de Sant Jaume se les estaban rebelando. Entendía que tenía una presión también en su grupo parlamentario de JxSí y que no podía proceder al acuerdo de convocar elecciones, que era lo que yo le sugería para evitar el 155".

– "Puigdemont compartía la reflexión que yo le participaba y que, en modo alguno, él tenía deseo de proceder a la DUI".

– Sobre sus contactos con el entonces presidente del Gobierno: "Le dije a Rajoy que las cosas no debían seguir de la manera que se estaban conduciendo e hice la observación de que todo se estaba yendo de las manos. Le dije que había que medir mucho los pasos que se pudieran dar para no provocar situaciones que condujeran a una fractura social. Rajoy me contestó que en lo posible haría lo mínimo y que cuidaría lo máximo en todo aquello que se hiciera".

– "En la mañana del 26 de octubre volví a tener una conversación con el exconseller Vila, que me manifestaba que esa misma mañana había hablado con el exministro de Justicia Rafael Catalá y que este le había pedido que yo intercediera ante Rajoy".

– El 19 de junio, cuando Puigdemont le pide en una reunión de cuatro horas que intervenga en la crisis catalana: "Me manifestó la situación de bloqueo absoluto en la relación entre el Govern y el Gobierno y me solicitó que interviniera para intentar encauzar la relación con una finalidad de conducirnos a una solución acordada y pactada entre ambos gobiernos".

– ¿Qué le pedían?. "Algunas de las personas me solicitaban mediación, sobre todo por parte de las personas vinculadas con realidad catalana. Otras personas me solicitaran que intercediera, y esa es la función que yo hice, de enlace, de intercesor entre las realidades de bloqueo que se estaban manifestando. Es el esfuerzo que entendí que debía de hacer basado en el diálogo y la búsqueda de acuerdos, no una acción basada en la crispación y provocadora de desencuentros".

– ¿Qué propuestas hizo? "Eran diversas propuestas, cuatro o cinco, hasta llegar al 27O (la DUI): un primer paso en un esquema de ‘diálogo-negociación-acuerdo-ratificación"; otro paso posterior de ‘distensión-diálogo-acuerdo’, en una metodología de tres meses de distensión, con una relación entre los dos gobiernos representados cada uno por tres personas, y acuerdo sobre metodología de trabajo en una mesa".

– "Siempre encontré en Puigdemont una disposición al diálogo, era lo que me solicitaba: que encauzara una vía de comunicación conducente al diálogo. Encontré absoluta receptividad a los planteamientos que iba haciendo. Lo constaté en su declaración el 10 de octubre (cuando dejó en suspenso la declaración unilateral de independencia)".

– Sobre Rajoy: "En todo momento su respuesta fue una actitud de escucha, de atención, de respuesta a las cuestiones, aun cuando no fuera lo que yo deseara el 25-27 de octubre. Sí una actitud renuente a cualquier paso que pudiera interpretarse que de ese diálogo se podía iniciar una negociación que traspasara los límites de la Constitución. En ningún caso hablamos de derecho a la autodeterminación. Sí de crear un espacio de distensión que provocara la posibilidad de un ámbito de acuerdo entre el Gobierno y el Govern". "Había una renuencia por lo que pudiera ser una actitud propositiva o proactiva por parte del presidente del Gobierno. Era una actitud de escucha, de atención y respuesta, no satisfactoria en algunos casos, pero no era una actitud proactiva de intentar encauzar la situación".

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