Alcobendas asfalta la Plaza de La Moraleja: punto neurálgico de restaurantes y comercios en la urbanización
La planificación municipal se ha estructurado en fases anuales para minimizar el impacto en la movilidad diaria de los vecinos

El Ayuntamiento de Alcobendas ha puesto en marcha un plan de asfaltado de 18,4 millones de euros que se extenderá hasta el año 2029 y tiene como principal beneficiario al distrito urbanizaciones, el área del municipio que agrupa La Moraleja, El Soto y El Encinar de los Reyes. Actualmente, las obras se están centrando en la emblemática Plaza de La Moraleja, centro neurálgico de restaurantes y comercios en la urbanización.
La planificación municipal se ha estructurado en fases anuales para minimizar el impacto en la movilidad diaria de vecinos, familias y centros escolares. En 2026, el foco se concentra en las arterias principales de La Moraleja, donde la instalación de asfalto fonoabsorbente será el estándar en las vías de mayor carga. Esta tecnología, más habitual en entornos de alta densidad residencial, no solo mejora el agarre de los vehículos, sino que reduce de forma significativa la contaminación acústica, un factor de especial relevancia en una zona donde la tranquilidad es uno de los activos más valorados por sus residentes.
El periodo 2026-2027 se concentrará en las calles de mayor capacidad, aquellas que soportan el flujo de entrada y salida hacia la A-1 y la M-12. Viales como Camino de la Huerta y Camino del Sur están señalados por los ingenieros municipales para recibir una renovación completa de su firme. La recuperación de la regularidad de estas vías tiene como objetivo eliminar los baches e irregularidades que actualmente generan molestias a los residentes de las parcelas colindantes. El consistorio estima que la fluidez del tráfico mejorará un 15% gracias a un pavimento que permita una conducción más homogénea y segura, aunque los vecinos deberán asumir cortes parciales durante la ejecución de las obras.
Aunque La Moraleja concentra la parte más visible del presupuesto, El Soto y El Encinar de los Reyes también figuran en el plan con actuaciones previstas antes del cierre de 2027. Calles como Begonia y Azalea, que soportan un tráfico intenso por su carácter comercial y escolar, verán renovado su asfalto en ese periodo. En estas zonas, los ingenieros emplearán mezclas bituminosas de mayor resistencia para adaptarse a los giros cerrados de los autobuses y la mayor densidad de movimiento peatonal. Las obras se coordinarán con la mejora de la accesibilidad en aceras y la sustitución de luminarias por tecnología LED.
Una de las novedades del plan es la exigencia de utilizar materiales reciclados y sostenibles en un porcentaje del firme. El Ayuntamiento ha previsto reducir la huella de carbono de las obras mediante el fresado y la reutilización de las capas antiguas de asfalto, una técnica que permite abaratar costes al tiempo que evita el vertido de residuos. Según el diseño técnico aprobado, el asfalto nuevo tendrá una vida útil superior a los 15 años sin necesidad de mantenimiento mayor, lo que justifica la magnitud de la inversión frente al coste de una reconstrucción futura desde la base.
El plan contempla además la mejora de la señalización horizontal y la adecuación de los pasos de cebra con materiales de alta visibilidad en todas las zonas intervenidas. Para los comerciantes de El Soto, las obras supondrán una interrupción temporal de la actividad habitual, aunque el resultado final será una mejora en la accesibilidad y la imagen urbana del entorno. El Ayuntamiento ha apostado por capas de rodadura de espesor variable según la carga que soporta cada calle, con el objetivo de optimizar cada euro del presupuesto público y minimizar las futuras grietas derivadas de las heladas invernales características de la sierra madrileña.
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