La Reina Letizia indignada con Begoña Gómez porque le está usurpando las funciones de primera dama

Begoña Gómez
Begoña Gómez entre Justin Trudeau y Pedro Sánchez en Canadá (AFP).
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La Reina Letizia ha mostrado en privado su enfado por las aspiraciones y el afán de protagonismo de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, porque le quiere usurpar las funciones de primera dama. Han sido ya numerosas los polémicas entre Letizia y Begoña. La primera, y quizás la que más repercusión mediática ha tenido, se produjo en la recepción del pasado 12 de octubre, Día de la Hispanidad.

Pedro Sánchez y Begoña Gómez se disponían a compartir el protagonismo de los anfitriones reales saltándose el protocolo cuando un asistente tuvo que echarles de escena con urgencia. Pero lejos de solventarse el ansia de protagonismo, ha ido en aumento en lo que se refiere a Begoña Gómez y ya preocupa y enfada en determinados sectores de influencia en la Casa Real. Y en concreto a la Reina Letizia, quien observa una reincidente actitud de la mujer de Pedro Sánchez de pretender arrebatar protagonismo y escena a la Reina en unas agendas que deben ser coordinadas.

Posiblemente la cita que más ha disparado las alarmas ha sido la del 11 de noviembre en París. Se celebraba la cumbre de mandatarios internacionales, organizada por el presidente Emmanuel Macron, para conmemorar el primer centenario de la firma del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Acudían a ella el Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en calidad de jefe de Estado y de Gobierno. Y también Begoña Gómez, como esposa de Sánchez.

Protagonismo de Begoña Gómez en París

Sin una clara explicación, la Reina Letizia no acudió a París. Desde la Casa del Rey se subrayó que nunca estuvo prevista su presencia. El protocolo ciertamente no lo exigía. Simplemente era optativo. La que sí quiso ir fue Begoña Gómez.

Y Gómez no sólo quiso estar, sino figurar. La agenda oficial de Moncloa señalaba correctamente que Sánchez estaría presente en los actos del armisticio acompañando a su Majestad el Rey. Sánchez porque es jefe de Gobierno. Pero no su mujer que no tiene cargo alguno.

Pero ella quiso estar. Y estuvo, haciendo saltar por los aires una vez más el protocolo oficial. La escena que, de forma más moderada, volvió a observarse poco menos de una semana después, en Guatemala. La Casa del Rey volvía a anunciar que Doña Letizia no acompañaría a Felipe VI a la Cumbre Iberoamericana en Guatemala. Sánchez iba. Y, por supuesto, Begoña Gómez confirmaba su presencia.

La situación no forzaba una violación del protocolo porque es tradición que a esta cumbre acudan los cónyuges de los mandatarios. De hecho, la Reina Doña Sofía ha coincidido en el pasado con las esposas de los presidentes.

Pero, pese a no saltarse el protocolo, desde determinados sectores de la Casa Real no pasaba desapercibido el protagonismo de Begoña Gómez, quien, una vez más aprovechaba para posar en las instantáneas ocupando escena. Y aprovechando la ausencia de Doña Letizia.

El más reciente de los capítulos que ha vuelto a levantar cejas se produjo durante la visita de Estado de Xi Jinping. La familia real española celebraba la cena de gala con el presidente chino. La presidencia de la recepción recaía como era obvio en el Rey Felipe y Doña Letizia. Les acompañaban Pedro Sánchez y Begoña Gómez. Y Doña Letizia lucía la tiara rusa, la única de las grandes joyas de la dinastía que aún no había portado. Y acorde con la tiara, un vestido oscuro.

Una vez más, no se trataba de romper el protocolo, pero sí de guardar el protagonismo propio de este acto, que corresponde a los Reyes de España, no al presidente y no a su mujer. Pero Begoña Gómez acudía a la cena con un vestido rojo totalmente llamativo frente a los colores oscuros de la Reina.

Y como las espadas parecen estar ya, al menos, expectantes, los últimos comentarios saltaban en entornos cercanos a Zarzuela por la elección de atuendo de Begoña Gómez en su reciente viaje a Cuba. Elegía para visitar la dictadura comunista un vivo color rojo muy del agrado, es de suponer, de los tiranos anfitriones. Un color que recordaba el color rojo del vestido elegido por Doña Letizia en su llegada a Nueva Orleans, camino de su visita a EEUU.

Si a esas casualidades y rivalidades se les suma la agitada agenda internacional de Begoña Gómez, lo cierto es que resulta complicado no ver en su actitud un deseo de ascender, al menos figurativamente, más allá de la posición de segunda dama: sólo dos días después de la llegada de Cuba, la mujer de Sánchez acudió al acto de ACNUR; a lo largo del mes de noviembre, ha presentado en Madrid la 2ª edición de la Feria Nacional de la Repoblación de la España Vacía; ha acudido a París al centenario del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial; y ha viajado a la Cumbre Iberoamericana.
Toda una hiperactividad e hiperpresencia que llama la atención. Hasta de la propia Reina Letizia.

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