Puigdemont sigue purgando en secreto a altos cargos por cuestionar el referéndum ilegal

Carles Puigdemont
Carles Puigdemont. (Foto: EFE)

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, sigue purgando en secreto a altos cargos del Govern que cuestionan el referéndum o alguno de sus pasos. Sin embargo, el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC) le delata.

El ex consejero de Empresa, Jordi Baiget, no fue el primero en esta purga ideológica y OKDIARIO demuestra que, al menos, 20 cargos han sido destituidos de sus puestos durante los últimos meses en la recta final del referéndum.

«Todo se lleva con máxima discreción»

«En la consejería de Cultura salieron más personas y el goteo de los que no son considerados ‘altos cargos’ no ha cesado. Todo se lleva con máxima discreción», explican a OKDIARIO fuentes cercanas a estos departamentos. Crece la inquietud y las demoras en el trabajo diario salen a la luz a causa de estos ceses. Algunos nombramientos no han caído tan bien en las consejerías y eso, aseguran, «se nota».

Los nervios aumentaron cuando en el Govern vieron el partido perdido. Un presidente, Mariano Rajoy, adelantando por la banda para dejársela en bandeja al Tribunal Constitucional. Hicieran lo que hicieran en la Generalitat, el rival siempre se ha anticipado a sus intenciones. Fue por ello que el equipo catalán comenzó a desinflarse. Cubren todos los huecos al momento.

El aspecto psicológico lo es todo, tanto en la política como en el deporte. Y algunos comenzaron a flojear en sus áreas. Evitaron ‘quemarse’ en un partido perdido y reservar sus fuerzas para la gran final: el adelanto electoral. El entrenador Puigdemont, que ya anunció su no renovación, expulsó del equipo a todo aquel que estuviera desmotivado. Y advirtió ‘ al estilo Guerra’ que quien se moviera, no saldría en la foto. Al fin y al cabo, son ‘hombres de paja’ con el único fin de buscar su beneficio: la independencia.

Así ‘cayeron’ hasta el momento Jordi Jané como titular de Interior; Neus Muntè como portavoz de Presidencia; Meritxell Ruiz de Educación; Jordi Baiget de la consejería de Empresa; Joan Vidal de Ciurana de la secretaría del Govern; Jordi Miró como director general de Atención a la Familia y Comunidad Educativa; Montserrat Llobet como directora de Eso y Bachillerato; Pilar Pérez Ordoño como subdirectora general de Coordinación y Gestión de Programas de la consejería de Exteriores; María Jesús Mier de la secretaría de Educación; Antoni Llobet de la secretaría de Políticas Educativas; Frederic Aran de la dirección del Servicio 112; Albert Batlle de la dirección de los Mossos d’Esquadra; Juan Antonio Gallo del Tribunal de Contratos del sector público y Xavier Gibert de la secretaría de Cultura.

Aún con todo queda un grupo, ellos piensan de irreductibles, que obedecerán hasta el final y con los ojos cerrados hasta que las fuerzas flaqueen como al resto o pierdan el 1 de octubre. El partido sigue abierto y la primera regla para no ‘caer’ antes es «máxima discreción». La estrategia de comunicación del Govern se centra en que sean los altos ‘popes’ quienes den entrevistas con las consignas pactadas cada semana. «Suministran la información con cuentagotas», afirman desde dentro, y siguen trabajando en los próximos pasos. Aunque la estructura principal se fijó en junio en cada consejería.

Ante tamaña purga, el resto opta por colaborar o echarle humor al asunto. Así y en primer lugar, la CUP se mostró encantada con estos ceses e, incluso, pidió a Puigdemont que comenzara por los alcaldes. «Hay que poner orden en los ayuntamientos y en las estructuras territoriales y que se aparten las personas no comprometidas», animó la portavoz del secretariado de la CUP, Núria Gibert. 

La segunda opción, la del humor, la pone el líder de ERC, Oriol Junqueras. «Yo no soy quien manda, probablemente no mando ni en casa, y somos gente que procuramos ser serios, moderados, respetuosos y ayudar», dijo el vicepresidente económico.

Así, en la Generalitat encaran esta última etapa del referéndum con la boca cerrada y los ojos bien abiertos. Probablemente, se acuerden de Guerra cuando dijo aquello de «el que se mueva, no sale en la foto» y optan por tomarse agosto tranquilo. A la espera de que llegue el 2 de octubre y la Generalitat vuelva a preocuparse de los problemas de los catalanes. O, eso esperan muchos.

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