Ni Nvidia ni los chips: la verdadera batalla de la IA se libra en el mercado de bonos de las grandes tecnológicas
El mercado de deuda se ha convertido en uno de los principales escenarios donde se libra la competencia por el capital
La revolución de la IA está intensificando la demanda de capital, tanto de deuda como de renta variable, justo cuando los gobiernos se enfrentan a crecientes necesidades de financiación vinculadas al envejecimiento demográfico, el gasto en defensa, la inversión climática y la presión social.
Esta competencia por el capital está, según los expertos de Generali Investments, reconfigurando el equilibrio entre ahorro e inversión y respalda un régimen de tipos de interés más elevados.
En este sentido, los expertos aconsejan mirar más allá de la energía y prestar atención primero a la inflación y después a los alimentos y los semiconductores.
La deuda vive su «guerra fría»
Con esa base, el mercado de deuda se ha convertido en uno de los principales escenarios donde se libra esa competencia por el capital. Las emisiones récord de los grandes grupos tecnológicos para financiar sus inversiones en IA han puesto a prueba la capacidad de absorción de los inversores y anticipan un cambio estructural en el mercado de bonos.
Esta competencia por el capital ya tiene un reflejo claro en los mercados de renta fija. Los gigantes tecnológicos están recurriendo de forma masiva a la emisión de deuda para financiar la expansión de la IA, poniendo a prueba la capacidad de absorción del mercado de bonos.
En este sentido, desde TwentyFour AM (boutique de Vontobel) subrayan que los participantes en el mercado ya se han acostumbrado al flujo constante de emisiones de las grandes empresas tecnológicas, que buscan ampliar su infraestructura de inteligencia artificial (IA) para gestionar las demandas cada vez mayores de potencia de cálculo.
Amazon es la última empresa en sumarse a la lista, tras recaudar 25.000 millones de dólares en deuda repartidos en ocho tramos, lo que eleva su total en los últimos 12 meses a 107.000 millones de dólares, incluida la operación de 37.000 millones de dólares de marzo, que fue la cuarta mayor emisión de bonos corporativos de la historia.
El mercado de deuda se pone a prueba
Para los analistas, el contexto actual supone una prueba interesante para los mercados de deuda, aunque la financiación de estas inversiones proviene de múltiples fuentes, entre las que se incluyen (y principalmente) el flujo de caja operativo y (más recientemente) la emisión de acciones.
En esta fase, la prueba no tiene que ver con la calidad crediticia de los emisores, sino con la capacidad del mercado para seguir absorbiendo grandes volúmenes de oferta neta con diferenciales que se sitúan cerca de sus mínimos históricos.
Cabe destacar que los volúmenes de emisión registrados en lo que va de año se han absorbido con facilidad. La oferta bruta acumulada en los últimos seis meses, de 1,2 billones de dólares, se acerca al récord establecido en el periodo posterior a la reapertura tras la pandemia de COVID-19, mientras que la oferta neta de emisiones con calificación AA se sitúa en niveles récord.
Emisión de deuda por Amazon
En lo que respecta a la emisión de Amazon, la compañía ha afirmado que, en gran medida, ha concluido sus emisiones denominadas en dólares estadounidenses para este año, aunque seguirá actuando de forma oportunista en función del mercado.
Tanto ella como otros emisores están recurriendo cada vez más a los mercados de divisas, y los bonos no denominados en dólares representan el 33% de la oferta de los hiperescaladores este año, frente al 14% en 2025. De hecho, Alphabet llegó incluso a emitir el mayor bono en francos suizos de la historia y un bono a 100 años en libras esterlinas, mientras que Amazon realizó una emisión de tamaño récord en dólares canadienses.
Con todo esto, y para los inversores en renta fija, estas operaciones son, según los expertos, imposibles de ignorar. Requieren una atención especial, dada la magnitud de la oferta prevista para este año, pero también para los años siguientes, junto con el peso cada vez mayor que tiene el sector en los índices de referencia crediticios mundiales.
Para los inversores activos, esto supone una oportunidad, sobre todo para aquellos que no tienen preferencias en cuanto a divisas y pueden invertir en todo el espectro de duraciones.
La opinión del equipo multisectorial, desde el punto de vista de la renta fija, es que merece la pena mantener una pequeña exposición a la IA, pero con un importante «margen de maniobra», dada la oferta que se avecina y teniendo en cuenta los niveles actuales de los diferenciales.
Los expertos recomiendan actuar de forma muy selectiva, optando por estructuras que protejan ante un escenario bajista gracias a un emisor sólido y con buena calificación o a garantías de valor.
En este sentido, conviene invertir en estructuras en las que se pueda estar seguro de que el servicio de la deuda no corre riesgo si el retorno de la inversión en IA no es el que esperaban los accionistas.