La vivienda ahoga a los jóvenes: alquilar exige el 98,7% del sueldo y comprar hasta 30.000€ en impuestos
La edad media de emancipación alcanza los 30,4 años y sólo el 14,5% de los jóvenes logra independizarse
La vivienda se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la juventud que, pese a estudiar, trabajar y prepararse, encuentra cada vez más difícil asumir el coste de emanciparse.
Coincidiendo con el Día Internacional de la Juventud, Unión Sindical Obrera (USO), analiza la situación que viven los jóvenes, en su opinión, especialmente complicada. En relación a la vivienda, la edad media de emancipación se sitúa ya en los 30,4 años, mientras que la tasa de emancipación juvenil ha caído hasta el 14,5%, mínimo histórico.
Además, una persona joven que vive de alquiler debe destinar, de media, el 98,7% de su salario neto al pago de la vivienda. Solo el 25,2% de los jóvenes con empleo vive emancipado.
A esta dificultad se suma la situación económica de buena parte de la población joven. Según los datos recopilados por USO a partir de organismos públicos como el INE, INJUVE, el Consejo de la Juventud de España y el Ministerio de Trabajo, el 29,3% de las personas de entre 16 y 29 años está en riesgo de pobreza o exclusión social. Al mismo tiempo, el abandono educativo temprano se situó en 2025 en el 12,8%, el mejor dato histórico, lo que refleja que el problema no puede atribuirse simplemente a una falta de formación o esfuerzo.
«La juventud ya está haciendo su parte. Lo que falta es un sistema capaz de convertir ese esfuerzo en derechos», señala Marisa Madrid, secretaria de Comunicación e Igualdad de USO. El sindicato reclama, entre otras medidas, empleo estable y de calidad, alquileres asequibles, un mayor parque público de vivienda y políticas específicas contra la pobreza y las desigualdades juveniles.
Comprar tampoco está al alcance
Si el alquiler absorbe prácticamente todo el salario de un joven, acceder a una vivienda en propiedad tampoco resulta sencillo. Desde el comparador y asesor hipotecario iAhorro apuntan directamente a la denominada barrera de entrada: el comprador debe afrontar una entrada que puede llegar al 20% del valor de la vivienda y, además, alrededor de otro 10% en gastos asociados a la compraventa.
En este escenario aparece uno de los ejemplos más contundentes de la factura inicial: una vivienda de 300.000 euros en la Comunidad Valenciana, aplicando un ITP del 10%, supone 30.000 euros únicamente en este impuesto. Es decir, una cantidad que el comprador debe desembolsar al margen de la entrada y del resto de costes de la operación.
Desde iAhorro consideran que esta carga inicial debería revisarse para facilitar el acceso de los jóvenes a su primera vivienda. Una de sus propuestas consiste en permitir el prorrateo de los impuestos asociados a la compraventa, de manera que el comprador pudiera repartir ese desembolso durante varios años sin intereses ni recargos. Otra posibilidad sería establecer tipos reducidos para jóvenes de hasta 35 años en la adquisición de su primera vivienda.
Carga fiscal que ahoga a los jóvenes
El IVA también aparece como una de las principales cargas. iAhorro plantea que una reducción del IVA de las viviendas nuevas para jóvenes podría disminuir considerablemente el desembolso inicial. Como ejemplo, la nota señala que pasar del 10% al 4% en una vivienda nueva de 300.000 euros supondría un ahorro de hasta 18.000 euros en impuestos.
La propuesta de iAhorro no se limita a reducir el coste de la compra. El comparador también plantea recuperar instrumentos de ahorro específicos para quienes quieran adquirir su primera vivienda, similares a las antiguas cuentas ahorro-vivienda que existieron en España hasta 2013.
El objetivo sería que el ahorro para comprar una vivienda dejara de depender exclusivamente de la capacidad económica inmediata del joven y se convirtiera en un proceso planificado. El modelo podría incluir incentivos fiscales vinculados a las cantidades aportadas y destinadas posteriormente a la adquisición de la vivienda habitual.
El propio ejemplo incluido por iAhorro ilustra el efecto potencial: una persona que aportase 5.000 euros al año durante cuatro años acumularía 20.000 euros y, con una hipotética deducción fiscal del 15%, podría alcanzar un ahorro fiscal de 3.000 euros. En total, dispondría de 23.000 euros vinculados a la futura compra.
La organización también propone recuperar, aunque de forma adaptada, las deducciones fiscales para primeros compradores en el IRPF. La medida podría limitarse por renta o edad y concentrar un mayor incentivo durante los primeros años de la hipoteca, cuando el esfuerzo financiero es mayor.
Generación preparada pero limitada
El conjunto de datos dibuja así una generación atrapada entre dos dificultades: alquilar exige una parte desproporcionada de sus ingresos y comprar requiere un nivel de ahorro inicial que muchos jóvenes no pueden alcanzar.
USO resume el problema desde la perspectiva laboral y social: estudiar y trabajar ya no garantiza poder independizarse. iAhorro pone el foco en la estructura financiera de la compra y en la necesidad de reducir la barrera inicial mediante cambios fiscales, instrumentos de ahorro y productos hipotecarios más flexibles.
El reto, por tanto, no parece limitarse a conseguir que los jóvenes tengan empleo. También pasa por conseguir que ese empleo permita pagar una vivienda y construir un proyecto de vida propio. Como concluye USO: «El problema no es la juventud; el problema es que su suscripción sigue sin incluir futuro».