Las salidas a Bolsa de Anthropic y OpenAI sacuden Wall Street y amenazan con destronar a SpaceX
La nueva ola de OPV de la IA con Anthropic y OpenAI reabre el debate sobre el techo de Wall Street
Se cumple un mes desde el debut bursátil de SpaceX, una operación que ha reabierto el mercado de las grandes salidas a bolsa tecnológicas. Desde entonces, las especulaciones no han dejado de crecer y todas las miradas apuntan a Anthropic y OpenAI como los próximos gigantes de la inteligencia artificial en dar el salto a Wall Street.
Resulta lógico pensar que las salidas a Bolsa de ambas compañías estén más cerca de lo esperado, y más, si tenemos en cuenta que históricamente las grandes OPV han coincidido con fases avanzadas de los mercados alcistas.
En este sentido, cuando el apetito por el riesgo aumenta, las empresas encuentran el momento ideal para captar capital y de ahí que los expertos no crean que sea una casualidad que estas operaciones tengan previsto salir en otoño.
Mayores salidas a bolsa de la historia
Más allá del entusiasmo, los expertos esperan que la salida de OpenAI y Anthropic traiga consigo el mayor cambio en la industria de la inteligencia artificial desde el lanzamiento de ChatGPT, al aportar más transparencia, financiación y referencias de valoración para todo el sector.
En conjunto, estas OPV podrían dar lugar a uno de los mayores ciclos de emisión de la historia financiera moderna. SpaceX recaudó 75.000 millones de dólares a principios de junio con una valoración de 1,77 billones, la mayor de una OPV de la historia, convirtiendo a Elon Musk en el primer trillonario del mundo.
Además, Anthropic ya habría presentado de forma confidencial la documentación para iniciar su proceso de salida a bolsa, mientras que OpenAI habría comenzado a mover ficha con grandes bancos de inversión de cara a una futura colocación. Otros analistas apuntan a 2027 como el horizonte más probable para su debut.
Un mercado a prueba de fuego
Sin embargo, tras el entusiasmo inicial, la atención de los inversores se centra ahora en si el mercado está preparado para absorber una nueva oleada de mega salidas a bolsa o si la fiebre por la inteligencia artificial ha inflado las valoraciones por encima de lo razonable.
En este sentido, el analista Manuel Pinto señala que el mercado afronta durante los próximos meses una auténtica prueba de fuego. Hasta ahora, prácticamente todo lo relacionado con la inteligencia artificial ha recibido una acogida extraordinaria por parte de los inversores, pero esa narrativa empieza a cambiar.
La primera fase del ciclo estuvo dominada por el anuncio de inversiones multimillonarias y el desarrollo de infraestructura. Desde hace varios trimestres, el mercado ya ha empezado a preguntarse si todo ese capital está generando un retorno suficiente.
Las dudas sobre la rentabilidad de esas inversiones, el aumento de la competencia y la aparición de modelos mucho más baratos, especialmente procedentes de China, están empezando a cuestionar la idea de que todos los participantes del sector serán ganadores.
Más allá de las valoraciones
Por tanto, el analista no cree que la clave sea únicamente cuántas empresas salgan a Bolsa, sino si son capaces de demostrar que sus valoraciones y su futuro están respaldadas por un modelo de negocio rentable y sostenible.
Sin duda, ambas compañías despertarán un enorme interés y probablemente recibirán fuertes entradas de capital, algo que de manera indirecta también beneficiará a las compañías que tienen cierta participación en ellas. Sin embargo, el verdadero impacto podría producirse sobre el resto del mercado.
La salida a Bolsa de dos de los líderes mundiales en inteligencia artificial podría provocar una importante rotación. Muchos inversores podrían reducir posiciones en compañías con una posición competitiva menos sólida para trasladar ese capital hacia aquellas empresas que consideran mejor situadas para liderar la siguiente fase de la inteligencia artificial.
Además, este efecto podría intensificarse con el paso de los meses. A medida que aumente el free float y estas compañías vayan incorporándose a índices como el S&P 500 o el Nasdaq 100, los fondos indexados y ETFs estarán obligados a comprar sus acciones, incrementando su peso a costa de otras empresas ya presentes en esos índices.
La liquidez cambia de rumbo
Por tanto, el principal riesgo no es que OpenAI o Anthropic tengan una mala acogida, sino que actúen como una aspiradora de liquidez para otras compañías tecnológicas que podrían perder protagonismo dentro de las carteras de los inversores.
«Habrá que vigilar si el mercado puede absorber varias mega-OPV al mismo tiempo sin drenar liquidez del resto del sector, así como la senda hacia la rentabilidad, especialmente en negocios donde el coste de cómputo e infraestructura crece casi tan rápido como los ingresos», añade el analista Pablo Vega.
Otro factor a vigilar, según Vega, será la valoración de salida y, sobre todo, el comportamiento posterior al debut. El caso de SpaceX ya ha mostrado que una fuerte subida inicial no garantiza estabilidad: tras dispararse casi un 70% en pocos días, la acción corrigió más de un 35% desde máximos y volvió prácticamente al precio de colocación.
En compañías sin histórico bursátil, la volatilidad puede ser muy elevada y la euforia de las primeras sesiones dice poco sobre su rentabilidad a medio plazo.
China y bancos centrales bajo la lupa
Manuel Pinto añade dos factores a tener en cuenta. La rápida evolución de modelos de bajo coste desarrollados en China demuestra que la ventaja competitiva puede reducirse mucho más rápido de lo que el mercado descontaba hace apenas unos meses.
Si la inteligencia artificial termina convirtiéndose en una tecnología más accesible y barata, las valoraciones de algunos líderes actuales podrían verse sometidas a una mayor presión.
Y también será importante seguir la evolución de los tipos de interés. Si las tensiones inflacionistas obligan a los bancos centrales a mantener una política monetaria más restrictiva durante más tiempo, el coste de financiar nuevas inversiones aumentará y el atractivo de lanzar nuevas ampliaciones de capital o salidas a bolsa podría reducirse.