LA ESTRATEGIA DE VALUE TREE PARA AHORRADORES CONSERVADORES

“No hay que tener miedo a la subida de tipos de interés sino a la velocidad a la que se produzca”

Value Tree
Equipo de gestión y análisis de Value Tree.

Existe el mito alimentado por numerosos analistas financieros, economistas y periodistas de que las subidas de tipos de interés son perjudiciales, ya que reducen la capacidad de crecimiento de las economías y los beneficios de las empresas. Sin embargo, este enfoque es demasiado reduccionista, porque no tiene en cuenta la necesidad de recobrar la ortodoxia monetaria tras una década de estímulos sin precedentes.

La rebaja artificial de las tasas de referencia por parte de los bancos centrales distorsionan los precios de los activos y, tarde o temprano, deben ser revertidas. Tal como indica Lucas Monjardín, director de Inversiones y vicepresidente de Value Tree, “no hay que tener miedo a la subida de tipos de interés sino a la que velocidad que se produzca”.

Monjardín realizó está consideración en un reciente encuentro informativo celebrado por Value Tree, en el que consideró que es importante “tranquilizar” a los inversores conservadores en estos tiempos de máxima incertidumbre; en los que la búsqueda del valor y la rentabilidad de los activos es cada día más difícil, precisamente debido a la política monetaria que han llevado a cabo los bancos centrales de todo el planeta.

“Nadie duda que el impacto inicial de las subidas de tipos lo sufriremos todos los que invertimos en renta fija y de que únicamente reducir los plazos de vencimiento de los activos no será suficiente para protegernos”, admite Monjardín, pero existe un método para no sólo limitar este impacto, sino para salir reforzado del proceso de subida de tipos.

¿Pero… cómo se puede lograr este objetivo? La estrategia de Value Tree es reinvertir los cupones de los activos de deuda soberana, así como los vencimientos, en bonos a tipos más altos y que dan una mayor rentabilidad, lo que “genera un efecto multiplicador que los analistas no están teniendo en consideración o minusvaloran”, explica el director de Inversiones de la gestora.

Esta estrategia es adecuada siempre que los bancos centrales vayan elevando las tasas de referencia de forma gradual y no se produzcan repuntes súbitos, que es justo lo que está ocurriendo en la actualidad y que el mercado descuenta a corto y medio plazo. El único elemento que podría truncar esta subida gradual de los tipos de interés sería un shock inflacionario que, al menos por el momento, no está sobre la mesa.

Crecimiento moderado con poca inflación

A este respecto, el directivo de Value Tree considera que el “cambio disruptivo” que se ha producido con la explosión tecnológica ha creado un “nuevo sistema” económico, en el que la inflación no va a crecer a los niveles de décadas anteriores y las tasas de crecimiento de los países serán moderadas. En este contexto,  Monjardín apunta que “la renta fija no está muerta y tenemos que tenerla en nuestras carteras por su rentabilidad, su valor como activo refugio y como elemento de diversificación”.

En esta línea, Value Tree defiende que los inversores apuesten por una cartera en la que haya deuda corporativa (poniendo el foco en la de los países emergentes) y también deuda pública de alto rendimiento con la vista puesta en el largo plazo. Esta gestora se caracteriza por buscar rentabilidades sostenidas en el tiempo con activos que tengan fortalezas instrínsecas que les aporten fortaleza desde el punto de vista del análisis fundamental.  Es una visión similar a la del prestigioso Warren Buffet, autor de la frase que sirve de lema a Value Tree: “el precio es lo que pagas y el valor es lo que recibes”.

Los datos respaldan la visión de la gestora. “Vamos a ponernos en el peor caso más extremo: si desandáramos todo el camino de estímulos monetarios y los tipos subieran con la misma violencia a la que han bajado tras la crisis nuestra cartera de renta fija de deuda soberana vería como cae el precio de los activos, pero el retorno en los bonos con vencimiento a 2 años sería del 25% y en los de 5 años del 40% y así sucesivamente, a más duración también mayor rentabilidad a largo plazo. En prácticamente todos los años en que ha habido subidas de tipos las rentabilidades de nuestros carteras de renta fija ha sido positiva”, indica Monjardín.

Hay espacio para ahorradores conservadores

Esto supone que hay espacio para que los ahorradores conservadores sigan invirtiendo en renta fija en un escenario de fin de estímulos monetarios. Además, no se puede obviar que la renta variable comienza a dar signos de agotamiento, especialmente en el mercado estadounidense, y aunque hay oportunidades en el mercado de acciones hay que ser cuidadoso.

“El problema en la renta variable no son tanto los tipos de interés como las valoraciones. En el caso de EEUU si cogemos el ratio capitalización empresas cotizadas/PIB estamos en niveles históricamente muy altos y siempre que hemos alcanzado estos niveles se han producido importantes correcciones en las bolsas. En el caso de Europa, aunque no estamos en niveles máximos los principales indicadores se encuentran muy por encima de la media”, considera el directivo de Value Tree.

Antes de concluir su intervención, Monjardín citó dos ejemplos concretos de compañías cotizadas que tienen recorrido: Gestamp y Publicis. La gestora recomienda tener estos valores en la parte de la cartera destinada a renta variable por considerar que el precio de ambas sociedades es atractivo para comprar sus títulos y que lograrán mantener una sólida generación de caja.

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