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Una hondureña que emigró a España: «En Honduras tenía un empleo de oficina, aquí trabajo limpiando y gano más»

Hondureña que emigró a España
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Melissa Sánchez llegó a España desde Honduras en junio de 2014 con una carrera de Mercadotecnia sin finalizar y experiencia profesional en atención al cliente de una entidad bancaria. Sin embargo, sus primeros trabajos en España estuvieron relacionados con el cuidado de personas mayores y el servicio doméstico. Actualmente, trabaja como limpiadora por horas en Madrid y tiene dos empleos. Entre ambos consigue unos ingresos de entre 1.400 y 1.500 euros mensuales.

Su decisión de emigrar estuvo motivada por la falta de oportunidades, pero principalmente por las diferencias salariales. «Para mejorar, pero también para ayudar a la familia, ya que en Honduras lastimosamente tenemos pocas oportunidades», explica en el canal de Youtube «Historias de migrantes». «Cuando hablamos de España pensamos que venimos a darnos la gran vida o a recoger euros, como dicen, pero no es así», explica.

La historia de una hondureña en España

Al llegar a España, empezó a trabajar como interna y, una vez regularizó su situación, pasó a ser limpiadora por horas. «Entré a hacer baños, recoger y ordenar. Intento dar lo mejor de mí siempre en todo lo que hago», asegura.Su jornada comienza muy temprano. Entra en la oficina alrededor de las 06:30 de la mañana y termina allí a las 08:30. Después se desplaza hasta la vivienda de su empleadora, donde trabaja durante varias horas, y posteriormente regresa para encargarse de algunas tareas relacionadas con la cena.

A cambio, cuenta con algo que considera especialmente importante: los fines de semana libres. «Ya no quiero cambiar eso. Mis fines de semana son para mí, para mi familia» afirma la mujer. Este tiempo de descanso le permite estar con su hija y con sus hermanas, que viven en España.

En principio, el trabajo de limpieza puede parecer sencillo, pero requiere un gran esfuerzo. «Cada casa es distinta», explica Melissa. Cuando empezó, necesitaba dedicar más horas para completar unas tareas que actualmente lleva a cabo en mucho menos tiempo. Sin embargo, no logró esta eficacia de inmediato, sino a base de esfuerzo y, sobre todo, tiempo.

Sin embargo, reconoce que la parte más dolorosa de su experiencia no está relacionada con el trabajo de limpieza, sino con la distancia. Su padre enfermó de cáncer mientras ella se encontraba en España, una situación que vivió con especial dificultad. «Creo que eso es lo peor que uno puede pasar aquí en estos países», recuerda. Aunque todavía no había conseguido regularizar su situación, Melissa tomó la decisión de volver a Honduras para estar junto a su padre. Logró acompañarlo y verlo con vida, pero aquel viaje fue uno de los episodios más duros que ha tenido que afrontar desde que decidió emigrar.

La realidad del trabajo doméstico en España

El informe «Trabajo invisible y cuerpos rotos» señala que España es el país de la Unión Europea que concentra a un mayor número de trabajadoras dedicadas al empleo doméstico y los cuidados, con el 34,5% del total. En 2024, un total de 565.718 personas trabajaban en este sector en nuestro país. De ellas, el 87,21% eran mujeres, mientras que el 69% contaba con nacionalidad extranjera o doble nacionalidad.

«Muchas de esas mujeres se ven obligadas a trabajar en régimen de interna, haciendo jornadas infinitas y sin tener apenas horas de descanso o días libres, se encuentran solas y sin red familiar que las apoye. No son reconocidas ni atendidas por la administración pública. Se les niegan derechos tan básicos como el derecho a paro con carácter retroactivo», señala Nerea Boneta, autora del informe e investigadora y experta en empleo de hogar y cuidados de Oxfam Intermón.

Un 32% de estas trabajadoras no están dadas de alta en la Seguridad Social, lo que limita su acceso a derechos laborales como la cotización por desempleo y a las prestaciones asociadas. Además, tres de cada diez no consiguen unos ingresos suficientes con su actividad para superar el umbral de la pobreza, mientras que un 37,7% asegura tener graves dificultades para llegar a fin de mes. A esto se suma que el 23,9% de los contratos del sector son temporales y que el 58,84% de las trabajadoras tiene una jornada parcial, dos factores que favorecen la precariedad, la inestabilidad y la pobreza laboral.

En los últimos años, el trabajo doméstico en España ha experimentado importantes avances legales destinados a equiparar los derechos de las empleadas de hogar con los del resto de trabajadores por cuenta ajena. Uno de los cambios más relevantes tuvo lugar en 2022 con el Real Decreto-ley 16/2022, que reconoció por primera vez el derecho de este colectivo a la protección por desempleo y estableció la obligación de cotizar por esta contingencia.

Asimismo, la norma modificó las condiciones de extinción de los contratos. Desde entonces, el empleador debe acreditar una causa válida para finalizar la relación laboral. Además, las trabajadoras del hogar pasaron a formar parte de la protección del Fondo de Garantía Salarial en determinados supuestos de insolvencia de la persona empleadora.

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