Economía

La clave principal a la hora de invertir

(Pinchar en la imagen para acceder al registro)

Lo que un inversor debe tener en cuenta por encima de todo a la hora de planificar sus inversiones es el impacto fiscal que estas van a tener. Una inversión que dé una cierta rentabilidad pero que penalice fiscalmente de manera directa (por ejemplo un porcentaje sobre beneficios) o indirecta (por ejemplo sobre la base imponible del IRPF), puede hacer que los beneficios potenciales se reduzcan: significativamente, drásticamente e incluso puede darse el caso de incurrir en pérdidas.

Si bien es cierto que en la mayoría de los habituales productos financieros de inversión la fiscalidad aplicable es muy similar, los fondos de inversión cuentan con una característica que los convierte en el mejor producto, en cuanto a fiscalidad, para el inversor final: la traspasabilidad.

Esta fiscalidad de los fondos, única en el mundo, permite realizar traspasos entre los más de 27.500 fondos traspasables que hay en nuestro país sin necesidad de pagar nada a Hacienda. De esta forma, solo debemos rendir cuentas al fisco si reembolsamos la inversión. Veamos un ejemplo:

Tenemos 1.000 euros para invertir y compramos acciones de la empresa A con una plusvalía de 100 euros, cambia mi nivel de tolerancia al riesgo y quiero cambiarlas por  acciones de la compañía B. Tengo que vender los 1.100 euros en acciones del banco A, y pagar el 19% a Hacienda de mis beneficios de 100 euros, dejándome un total de 1.081 euros para comprar acciones de la compañía B. He tenido que pagar 19 euros a Hacienda por cambiar mi inversión, sin tener en cuenta las comisiones de operativa que me cobre el banco.

Veamos las ventajas del traspaso entre fondos de inversión. Si tenemos los mismos 1.000 euros en un Fondo A con beneficios de 100 euros y queremos cambiarnos al Fondo B, nos llevamos los 1.100€ íntegros a este Fondo B sin pagar ni un solo euro a Hacienda.

Además de la fiscalidad, los partícipes deben preguntarse cuál es la cantidad que pueden invertir y qué riesgo pueden asumir. Es la única forma conocida para definir su perfil de riesgo de cara a realizar una inversión adecuada sus objetivos.

Una vez conocida su tolerancia al riesgo, una buena estrategia se debe basar en la diversificación. Al no concentrar el dinero en una única inversión, se pueden evitar mejor las pérdidas y obtener mayores beneficios.

La información es otra de las claves más importantes. Los fondos, al estar bajo el control de la CNMV, tienen que informar obligatoriamente a los partícipes mediante informes periódicos sobre la rentabilidad y la estrategia de inversión. Es cierto que en España no estamos acostumbrados a leer estos informes, pero ahora se hace más necesario que nunca que seamos nosotros mismos los que velemos por el buen rumbo de nuestras inversiones. Las entidades financieras rara vez proponen a sus clientes un traspaso entre fondos, pese a que muchas veces es la solución más rentable.

Como conclusión, debemos dejar claro que si te estás planteando dónde puedes invertir tus ahorros debes elaborar una adecuada estrategia previa en función de tus condiciones personales, económicas y del entorno. Y siempre tener en cuenta la fiscalidad, el factor diferencial que puede hacer de nuestra inversión un caso de éxito.