EEUU pone al cobre al rojo vivo: bate máximos históricos y desata una nueva guerra por las materias primas
Los aranceles de EEUU, el auge de la inteligencia artificial y una oferta cada vez más tensionada alimentan el rally del cobre
Los aranceles de Estados Unidos están cambiando el equilibrio del mercado, y en especial, el de las materias primas. En este sector hay un metal que destaca frente al resto y no es el oro, es el cobre.
El metal rojo ha vuelto a romper récords y ha superado los 14.697 dólares por tonelada, se acerca así a una nueva referencia psicológica, los 15.000 dólares, en un mercado marcado por la tensión entre una demanda creciente y una oferta que no consigue responder al mismo ritmo.
El motivo principal de este repunte se esconde tras una expectativa de nuevos aranceles sobre el cobre. El miedo ha provocado que los operadores acumulen metal en EEUU antes de que puedan entrar en vigor posibles medidas.
Esta situación está alterando los flujos internacionales del cobre y reduciendo la disponibilidad del metal en otras regiones. Al mismo tiempo, los inventarios registrados en la Bolsa de Metales de Londres han encadenado 42 sesiones consecutivas de descensos, hasta situarse alrededor de las 200.000 toneladas. Cerca de la mitad estaría ya comprometida para entrega física.
La tensión también se refleja en los contratos. El cobre disponible para entrega inmediata ha llegado a cotizar con una prima de entre 400 y 543 dólares por tonelada frente al contrato a tres meses. Esta situación, conocida como backwardation, refleja la presión existente para conseguir cobre físico de forma inmediata.
La IA cambia las reglas del juego
La gran pregunta es si estamos simplemente ante un movimiento provocado por los aranceles y la geopolítica o si existe detrás una tendencia mucho más profunda.
Para Javier Cabrera, analista de XTB, la explicación está detrás del importante incremento de la demanda que se espera durante los próximos años por el auge de la inteligencia artificial.
El mercado, según el analista, ya no se está fijando únicamente en las GPU y está empezando a valorar las consecuencias de segundo orden de la inversión en centros de datos: la energía necesaria para alimentarlos, cómo se transportará esa electricidad y qué materias primas serán necesarias para construir toda esa infraestructura.
La cadena de demanda es especialmente relevante para el cobre. Más centros de datos implican más consumo eléctrico y, por tanto, más necesidad de generación, redes, cableado y equipos eléctricos.
A esto se suma otro gran motor: el vehículo eléctrico. Cabrera considera que, si los planes estatales continúan impulsando la electrificación y la demanda acompaña, el coche eléctrico será ·uno de los principales motores de la demanda de cobre para los próximos años.
El movimiento resulta todavía más llamativo porque se produce mientras algunos indicadores de la economía china muestran debilidad. El país asiático representa aproximadamente la mitad de la demanda mundial de cobre, pero los datos recientes no son especialmente sólidos.
En julio, las ventas minoristas crecieron un 0,6% interanual, la producción industrial se desaceleró hasta el 4,5% y los precios de las viviendas nuevas cayeron un 3,2%. Pese a ello, la demanda procedente de nuevos sectores podría estar ganando suficiente peso como para compensar parte de esa debilidad.
Nuevo ciclo de materias primas
Si bien, Cabrera no sólo apunta al cobre. El analista considera que el movimiento puede tener una dimensión estructural que apunta específicamente al cobre, la plata y el platino como materias primas con potencial de recorrido a largo plazo.
Este rally tiene además una segunda derivada para los mercados: la inflación. Si las materias primas permanecen en niveles elevados, los costes de producción de numerosas empresas pueden aumentar. Parte de esos costes puede trasladarse a los consumidores a través de precios más elevados.
Para Cabrera, esto convierte a las materias primas en una complicación adicional para el control de la inflación y en un factor que puede impulsar los tipos de interés al alza.
El analista considera además que las materias primas pueden ser «a la vez causa y consecuencia de la inflación». Por un lado, son activos reales que los inversores utilizan como protección frente al aumento de la oferta monetaria. Por otro, sus propias subidas elevan los costes de las empresas que las utilizan.
El resultado puede ser una presión doble: precios más elevados para los consumidores y márgenes más reducidos para las compañías cuando estas no pueden trasladar completamente el incremento de sus costes.
KHGM en el punto de mira
El movimiento del cobre tiene una consecuencia directa sobre las compañías productoras. Una de las que queda especialmente expuesta es KGHM, cuya evolución está estrechamente relacionada con el precio del metal.
Si el cobre permanece en niveles elevados mientras los costes de producción no aumentan en la misma proporción, el incremento del precio puede traducirse en una mejora de los márgenes y de los beneficios de las compañías mineras.
KGHM cuenta además con una exposición relevante a la plata, por lo que un entorno favorable para ambos metales puede convertirse en un doble catalizador para la compañía.
Por eso, la escalada del cobre no es sólo una cuestión relacionada con el precio de una materia prima. También tiene implicaciones directas para el mercado bursátil y para las empresas vinculadas a su producción.
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