Economía
Cuentas bancarias

Compartir cuenta bancaria con tu hijo puede ser un problema con Hacienda: no cometas este grave error

Todo el mundo puede pensar que compartir una cuenta bancaria con un hijo, resulta una decisión práctica y además lógica a medida que los padres van cumpliendo años y tal vez, sus hijos deben hacerse cargo de sus pagos o de cualquier imprevisto que surja. Por otro lado, también se puede dar el caso que compartamos la cuenta con nuestros hijos cuando estos son todavía menores, o jóvenes, con el fin de controlar mejor sus movimientos económicos. Sin embargo, ya sea por un motivo o por otro, es posible que nos llevemos una sorpresa al descubrir que Hacienda vigila este tipo de cuentas y no entendamos muy bien el porqué.

Teniendo en cuenta que lo de compartir una cuenta bancaria con un hijo no es algo nuevo, de hecho lleva existiendo desde siempre y más en la actualidad, con una tecnología que nos facilita el acceso a herramientas financieras cada vez más variadas, puede que nos pille por sorpresa descubrir que Hacienda pone el foco en estas cuentas, fijándose sobre todo en cómo se constituye y especialmente,  quién figura como titular. y también de qué modo opera esa cuenta, ya que por ejemplo, el hecho de que desde esta se pase dinero a otra cuenta en la que sólo figure el hijo como titular, puede hacer creer a la Agencia Tributaria que se trata de una donación encubierta, y en el caso de que no se declare de la forma correcta, puede derivar en una sanción. Por eso, conviene comprender bien cómo funciona el sistema y qué alternativa resulta más segura si queremos ayudar a nuestros hijos sin riesgos fiscales innecesarios o si queremos estar en una cuenta compartida, y operar con ella, sin que haya problema alguno.

Compartir cuenta bancaria con tu hijo puede ser un problema con Hacienda

El hecho de que compartir una cuenta sea o no un problema entre padres e hijos, tiene que ver con la diferencia entre ser titular o estar autorizado en dicha cuenta. Algo que a priori puede parecer irrelevante, pero desde el punto de vista fiscal es crucial. Entenderlo es fácil, cuando se da el caso de que padres e hijos comparten una cuenta bancaria como cotitulares, legalmente se considera que ambos son propietarios del dinero que hay en la cuenta, incluso si todo proviene del sueldo o ahorros de los padres.

En cambio, si tenemos a nuestro hijo como autorizado, implica que nosotros somos titulares de la cuenta, y que nuestro hijo puede tocar ese dinero en caso de que no podamos hacerlo por cualquier circunstancia. Como persona autorizada, podrá operar las cuentas aunque el dinero no le pertenezca, pero tampoco puede hacer lo que quiera. Tendrá que justificar cualquier movimiento y siempre con nuestra autorización.

A partir de aquí, tenemos entonces que entender que en el primer caso de todos, al compartir una cuenta en la que padre e hijo son cotitulares, si ésta genera intereses, Hacienda podría entender que el hijo también debe tributar por una parte de esos rendimientos, lo que no tiene sentido si él no ha aportado dinero alguno. Pero eso no es todo: si se detecta que hay ingresos regulares del progenitor a una cuenta donde el hijo también figura como cotitular, la Agencia Tributaria podría considerar que se trata de una donación. Y si no se ha declarado correctamente en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, estaríamos hablando de una infracción con posibles sanciones.

¿Qué podemos hacer para no caer en un problema con Hacienda?

Por todo ello, lo más recomendable es que el hijo figure como único titular de la cuenta y que los padres sean simplemente autorizados. Este matiz, que a efectos prácticos no cambia mucho la operativa diaria, sí marca una diferencia clave para Hacienda. Algo que podemos hacer también cuando nuestro hijo es menor. De este modo, él puede disponer del dinero con ciertos límites, pero el origen y control de los fondos quedará más claro, evitando malentendidos con el fisco.

Cuentas bancarias con menores

Si nos centramos en el hecho de que compartimos la cuenta bancaria con hijos menores, es mejor hacer lo que acabamos de explicar dado que los menores pueden tener su propia cuenta bancaria. Eso sí, para abrirla necesitará el consentimiento de sus padres o tutores legales. El niño o adolescente deberá disponer de un DNI en vigor, y a partir de ahí, podrá disponer de una cuenta diseñada específicamente para menores, con condiciones adaptadas a su edad y capacidades legales.

Este tipo de cuentas suelen tener ventajas tanto para los padres como para los hijos. Por un lado, permiten que los menores empiecen a tomar conciencia sobre el manejo del dinero y el ahorro, pero sin tener libertad total. Por otro, los progenitores pueden controlar fácilmente todos los movimientos, establecer límites de gasto, y recibir notificaciones en tiempo real. Esto aporta seguridad y, además, se ajusta perfectamente a lo que Hacienda espera cuando el dinero sigue siendo realmente de los adultos.

También es una buena manera de introducir a los hijos en el mundo financiero de forma progresiva y controlada, sin renunciar a la legalidad. Por este motivo, las entidades bancarias cada vez ofrecen más facilidades en este sentido, conscientes de la importancia de la educación financiera desde edades tempranas.

Además, como con cualquier otro tipo de cuenta, la oferta es variada. Entidades como CaixaBank, Openbank o BBVA disponen tanto de cuentas como apps específicas para estos perfiles. Por ejemplo, CaixaBankNow ofrece un espacio llamado Kids&Teens donde los adultos pueden controlar los gastos de sus hijos, asignarles paga semanal, revisar movimientos y hasta crear metas de ahorro compartidas para educar en la responsabilidad financiera. Openbank cuenta con la app Open Young, que da autonomía al menor pero siempre bajo la supervisión del adulto titular.

En el caso de BBVA, destaca la tarjeta Aqua Débito, diseñada para jóvenes entre 12 y 17 años. No tiene comisiones en el extranjero, y los padres pueden gestionarla desde su propia app. Estos servicios no sólo aportan tranquilidad, sino que además permiten que el menor empiece a relacionarse con su dinero de forma responsable, siempre con el respaldo de los adultos y con total claridad ante Hacienda.

Incluso Bizum se adapta a los menores

Por último, ya no sólo podemos encontrar solución al hecho de compartir una cuenta bancaria con nuestro hijo, especialmente siendo menor. Otra de las grandes novedades en el mundo financiero infantil es el Bizum para menores. Aunque su funcionamiento varía según el banco, en todos los casos se trata de una versión simplificada de la popular herramienta de pagos. Este servicio permite enviar y recibir dinero de forma inmediata, pero con restricciones pensadas para proteger al menor y ofrecer tranquilidad a los padres.

Al estar vinculado a cuentas específicamente diseñadas para jóvenes, Bizum para menores hereda sus limitaciones. Esto implica, por ejemplo, límites de importe o de número de operaciones al mes. También suele requerirse la autorización parental para activar el servicio. A pesar de ello, es una herramienta excelente para enseñar a los más jóvenes a gestionar su dinero con responsabilidad, ya sea para recibir la paga, para pagar un pequeño gasto o para ahorrar.

Eso sí, conviene recordar que cualquier movimiento económico entre padres e hijos (aunque sea a través de Bizum) debe quedar bien justificado en caso de inspección. Si el importe es elevado o recurrente, Hacienda podría considerarlo una donación y exigir su correspondiente tributación. La clave está en actuar siempre con transparencia y, cuando se trata de enseñar a los hijos, hacerlo desde el marco legal adecuado.