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El BOE lo confirma: puedes deducirte hasta 9.000 euros en la Renta 2026 si tu vivienda cumple este requisito

deducirte 9.000 euros
Blanca Espada

Con la campaña de la renta a punto de empezar, hay una medida que está pasando algo desapercibida pero que puede suponer un ahorro bastante importante para muchos contribuyentes. Tiene que ver con las obras en casa, aunque no con cualquier reforma, y viene recogida en una norma publicada a finales de 2025 que ha ampliado su aplicación y que te puede servir para deducirte hasta 9.000 euros.

No es algo nuevo del todo, pero sí cambia lo suficiente como para que merezca la pena prestarle atención. Sobre todo porque, dependiendo del tipo de obra que se haya hecho, la deducción puede ser mucho mayor de lo habitual, llegando en algunos casos como decimos, a que puedas deducirte hasta los 9.000 euros. Eso sí, no es automático ni se aplica por defecto. Aquí la clave no está en reformar la vivienda, sino en cómo se hace esa reforma y qué efecto tiene. Y es justo ahí donde empiezan las condiciones para aplicar deducciones que en función del tipo de reforma tienen un importe que merece la pena no dejar escapar.

Puedes deducirte hasta 9.000 euros en la Renta 2026 si tu vivienda cumple este requisito

Este tipo de deducción no está pensada para quien cambia la cocina o pinta la casa. Lo que busca Hacienda es que la vivienda sea más eficiente desde el punto de vista energético. Es decir, que consuma menos o que mejore su calificación. Y esto no se puede demostrar de cualquier manera ya que te hace falta un certificado energético antes de la obra y otro después, ambos firmados por un técnico, que reflejen claramente esa mejora. Sin ese documento, directamente no hay deducción, aunque el gasto haya sido elevado. Es uno de los puntos donde más fallos suele haber, porque hay quien hace la obra pero no tramita bien esta parte.

Tres niveles de deducción según lo que se haya conseguido

A partir de ahí, el ahorro depende del impacto real de la obra. No hay una única deducción, sino tres, y la diferencia entre ellas es importante.

  • La primera es la más accesible. Si se consigue reducir al menos un 7% la demanda de calefacción o refrigeración, se puede aplicar una deducción del 20%, con un máximo de 1.000 euros. No es una cantidad muy alta, pero ya supone un pequeño alivio.
  • La segunda sube el nivel. Aquí ya se exige una mejora más notable, como reducir un 30% el consumo de energía o alcanzar una calificación energética A o B. En ese caso, la deducción puede llegar a los 3.000 euros.
  • Y luego está la más llamativa. La del 60%, que no se aplica a viviendas individuales, sino a edificios o comunidades de vecinos que hacen una rehabilitación energética completa. En este caso, el límite no se queda en un solo año, sino que se puede repartir en varios ejercicios hasta alcanzar una base de 15.000 euros. Ahí es donde aparece esa cifra de hasta 9.000 euros de deducción total.

El detalle que puede dejarte fuera sin darte cuenta

Hay un punto que parece menor pero que es decisivo y es que para aplicar esta deducción o si la tienes en mente antes de hacer la obra, no vas a poder pagar con dinero en efectivo, ya que todo tiene que estar justificado mediante transferencias, tarjeta u otros medios bancarios. Da igual si es una parte pequeña o el total de la obra. Si hay pagos en efectivo, esa parte no se puede deducir y no sólo eso, ya que tampoco cuentan los gastos relacionados con sistemas que utilicen combustibles fósiles, ni el dinero que haya sido cubierto con ayudas o subvenciones. Todo eso hay que restarlo. Es decir, la base sobre la que se aplica la deducción no siempre coincide con lo que uno ha pagado realmente.

Fechas que conviene no perder de vista

Otro punto importante es el calendario. Para la mayoría de los casos, los pagos deben haberse hecho antes del 31 de diciembre de 2026 y el certificado final tiene que estar emitido antes del 1 de enero de 2027. Si no se cumplen esos plazos, la deducción no entra en la renta. En las obras de comunidades hay algo más de margen, pero aun así conviene tenerlo controlado, porque es fácil despistarse.

Una ayuda interesante, pero no para todos

Sobre el papel, poder deducirte hasta 9.000 euros suena muy bien. Y lo es. Pero no es una medida general ni automática. Depende de muchos factores como el  tipo de obra, la mejora real, también los certificados, de cómo se haya pagado y de cuándo se haya hecho todo. Por eso, más que darlo por hecho, lo mejor es revisarlo con calma. Porque en este caso no hay medias tintas: o se cumplen todos los requisitos o no se aplica nada. Y ahí es donde, cada año, más de uno se lleva la sorpresa.

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