Los agricultores tardarán entre seis y ocho meses en recibir las ayudas al gasóleo por la guerra en Irán
La reacción de las cuatro principales organizaciones agrarias de nuestro país una vez se han conocido los detalles del tercer Real Decreto aprobado por el Gobierno para hacer frente a la escalada inflacionaria por la guerra de Irán ha sido unánime: más pronto que tarde reeditarán las movilizaciones y tractoradas que ya protagonizaron el pasado invierno. Son muchas las razones por las que creen que el paquete anticrisis se queda corto, aunque el asunto más sangrante quizá sea que el Ejecutivo haya decidido mantener sin cambios la subvención de veinte céntimos en el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) para el gasóleo B (el que utiliza el sector) que introdujo en marzo.
Dos cosas agitan el malestar del campo para con esta bonificación. La primera, que creen que es insuficiente para compensar el encarecimiento del combustible, que supera el 48% desde que empezó el conflicto en el Golfo Pérsico (según datos del Ministerio de Transición Ecológica). Y la segunda, que vuelve a supeditarse a un mecanismo de devolución telemática que, además de alambicado, puede llegar a retrasar el pago efectivo de la ayuda hasta en más de seis meses.
Para contextualizar las cosas, hay que empezar por explicar que, a diferencia de lo que sucede con el gasóleo y la gasolina que utilizan los coches, en condiciones normales el gasóleo B goza de una rebaja en el IEH de 6,37 céntimos por litro. Sin embargo, esta no se aplica de forma directa en el surtidor, como sí ocurre con la minoración del tributo aplicada este año para todos los conductores, de modo que son los propios agricultores los que deben presentar una solicitud ante la Agencia Tributaria. Y el problema con ese trámite es que no es nada sencillo, ya que debe venir acompañado de numerosa documentación, como los números de fabricación de la maquinaria, matrículas y facturas.
El caso es que en los últimos años el número de solicitudes de devolución de este impuesto se ha desplomado, un hecho que desde las organizaciones agrarias vinculan en buena medida a la complejidad del trámite. Los datos son claros, pues si en 2014 fueron 160.777 profesionales del sector los que presentaron el modelo ante el Fisco, en 2025 esa cifra apenas alcanzaba los 100.000, dato que equivale a una caída del 33%. Podría aducirse que esto se debe a un menor consumo por la destrucción de empleo que ha sufrido el campo en este tiempo, pero no puede ser esta la razón ya que entre 2016 y 2026 la Seguridad Social ha perdido apenas unos 10.000 afiliados en el régimen de autónomos agrarios, hasta quedar el total en 250.000.
Para calibrar de forma más afinada el fiasco que supone el actual esquema de devoluciones del IEH agrícola, habría que recordar también que en España hay unos 800.000 profesionales del sector, aunque solo una cuarta parte cumplen los requisitos para poder ser beneficiarios del descuento (por ejemplo, estar afiliados como trabajadores por cuenta ajena).
Y a pesar de todo esto, cuando Hacienda diseñó el primer paquete de ayudas para paliar los efectos de la guerra de Irán, en marzo de este año, decidió que la ayuda extraordinaria de veinte céntimos por litro para los agricultores se iba a tramitar a través del mismo mecanismo empleado para la subvención ordinaria de 6,37 céntimos por litro. Según confirman fuentes de las organizaciones agrícolas a OKDIARIO, ya entonces solicitaron al Ministerio de Agricultura que optara por aplicar la subvención directamente en el surtidor, pero ya van tres reales decretos anticrisis aprobados y ninguno ha recogido esa reclamación.
Así las cosas, los agricultores van a tener que volver a pasar por el viacrucis de solicitar la bonificación ante la Agencia Tributaria, con el agravante de que la devolución efectiva puede tardar entre seis y ocho meses -incluso más- en llegar a sus cuentas bancarias, según explican desde la organización agraria COAG. Es un retraso excesivo, entre otras cosas porque en ese espacio de tiempo los productores de cereal, cebolla, arroz y tantos otros cultivos que en este momento están vendiendo a pérdidas ya estarán enfrentando gastos de cara a la siguiente cosecha.
Lo cierto es que la única que gana con este modus operandi es Hacienda, pues la caída de las solicitudes le permite quedarse año a año con una parte mayor del pastel de recaudación; si en 2015 el Fisco devolvió 94 millones de euros por el IEH del gasóleo B, en 2024 la cifra había caído hasta los 65 millones.