«Qué meneo». Es complicado resumir mejor lo que le propinó el Real Madrid al Racing en El Sardinero en la primera mitad, ya que en la segunda los de Mourinho se dedicaron a dosificar esfuerzos pensando en lo que viene. El trabajo ya estaba hecho. La frase la pronunció un aficionado sentado en el palco de honor del estadio cántabro, convertido en testigo de una exhibición de los de Mourinho. El conjunto santanderino salió con ganas, un penaltito empezó a enseñarle la realidad y una apisonadora terminó por pasarle por encima. Un meneo que, sin embargo, se perdieron en China.
Para colmo del enfado chino, fue precisamente Mbappé quien abrió el marcador de penalti. El futbolista al que las televisiones del país asiático han decidido borrar de sus pantallas puso en marcha la goleada del Real Madrid en El Sardinero. Mientras allí vetaban su imagen, el francés hacía lo que mejor sabe. Marcar.
El encuentro quedó fuera de las emisiones del país asiático como consecuencia del veto desatado por las palabras de Mbappé sobre Mao Zedong. La polémica nació cuando el francés habló de un meme con su rostro sobre la imagen del dirigente, al que se refirió como un «dictador chino». El enfado derivó en represalias televisivas. Mientras CCTV suspendió las retransmisiones de la Liga, la plataforma Migu mantuvo otros encuentros de la jornada, pero retiró de su programación la visita del Real Madrid a Santander. El castigo dejó a sus espectadores sin la exhibición madridista.
Las disculpas públicas de Mbappé, también en chino, no evitaron el apagón. Tampoco los intentos de Javier Tebas por reconducir una crisis que amenaza los intereses comerciales de la Liga en uno de sus grandes mercados internacionales. China cumplió su amenaza para disgusto del presidente de la patronal, mientras el Real Madrid se dedicaba a lo suyo sobre el césped. Mourinho puso la apisonadora en marcha y sus futbolistas ofrecieron un espectáculo que los aficionados chinos se quedaron sin poder ver. La censura también les privó del fútbol.
Diomande, el chico de los golazos
Yan Diomande se está acostumbrando a firmar goles para ver una y otra vez. El último llegó en El Sardinero, donde enganchó un derechazo a bote pronto desde la frontal que terminó en la escuadra. Un misil que volvió a demostrar su extraordinaria facilidad para ejecutar golpeos de enorme dificultad. Ante el Leipzig ya había levantado al Santiago Bernabéu con una volea espectacular a pase de Brahim. Contra el Racing amplió su colección y confirmó que el Real Madrid tiene al chico de los golazos.
El marfileño juega con una confianza que se aprecia en cada intervención. Pide la pelota, encara y se atreve a disparar desde posiciones que exigen precisión y personalidad. La continuidad con Mourinho le está permitiendo enseñar su repertorio y encontrar su espacio junto a Mbappé, Bellingham y Güler. Su velocidad amenaza a las defensas, su capacidad para asociarse facilita el juego y ese golpeo añade un peligro que obliga a los rivales a vigilarle también lejos del área. Diomande tiene cada vez más recursos para hacerse importante.
La sanción de Vinicius le abrió una oportunidad que está aprovechando a toda velocidad. Ha dado un paso al frente cuando el Real Madrid lo necesitaba y acumula argumentos para seguir entre los elegidos de Mourinho cuando regrese el brasileño. Porque a los golazos suma despliegue, ayudas defensivas y voluntad de trabajar para el equipo. El portugués tiene motivos para estar satisfecho y también una decisión cada vez más complicada por delante. Diomande se está encargando de que sacarle del once resulte bastante más difícil que darle entrada.
Mourinho crea un monstruo
La mano de Mourinho empieza a reconocerse en cada movimiento del Real Madrid. El equipo que juega en El Sardinero tiene poco que ver con aquel que salió golpeado del derbi contra el Atlético. Ha ganado orden, continuidad y una seguridad que le permite mandar en los partidos sin vivir pendiente de una genialidad o de una remontada de última hora. El portugués ha encontrado una base sobre la que construir y la pareja formada por Tchouaméni y Bernardo Silva explica buena parte de la transformación. El francés sostiene, protege y recupera. El portugués ofrece una salida, pone la pausa y decide cuándo acelerar. Entre ambos han dado al equipo el equilibrio que perseguía su entrenador.
Con ese respaldo, los de arriba encuentran mejores condiciones para hacer daño. Bellingham puede acercarse al área y aparecer donde más amenaza genera, Güler aporta imaginación desde la derecha y Diomande añade velocidad, desborde y un golpeo que está dejando goles espectaculares. Las piezas empiezan a conectarse y el ataque tiene más caminos para llegar hasta Mbappé. La victoria en el Camp Nou ya mostró esa madurez. El Real Madrid encajó el empate del Barcelona, sostuvo el partido y encontró el momento de volver a golpear. En Santander, esa confianza se traduce en un fútbol más fluido y en un equipo que sabe cómo aprovechar sus ventajas.
La evolución también se sostiene en el trabajo que se hace cuando la pelota pertenece al rival. Mourinho exige ayudas a sus atacantes, atención a los laterales y distancias cortas para evitar que cada pérdida se convierta en una carrera hacia su portería. El compromiso colectivo permite recuperar antes y atacar con una estructura detrás. Después de las victorias ante Villarreal, Roma, Sevilla, Leipzig y Barcelona, el Real Madrid está dando continuidad a sus resultados con mejores sensaciones. El golpe del derbi obligó a corregir y el equipo empieza a recoger los frutos. El librillo de Mourinho ya se ve sobre el césped.
La que pudo liar Bernardo
Bernardo Silva se echaba las manos a la cabeza. Con el Real Madrid ganando 0-1, el portugués cometió una imprudencia al jugar un balón hacia la frontal de su propia área que terminó en las botas de un futbolista del Racing. Courtois tuvo que aparecer con una gran intervención para evitar que el regalo se convirtiera en el empate. Un riesgo innecesario y un error impropio de un jugador de su experiencia.
Las notas del Real Madrid
- Courtois: 6
- Trent: 6
- Konaté: 6
- Huijsen: 6
- Cucurella: 7
- Tchouaméni: 6
- Bernardo Silva: 5
- Güler: 7
- Bellingham: 8
- Diomande: 8
- Mbappé: 8
- Brahim: 5
- Camavinga: 5
- Endrick: 5
- Mourinho: 8